Emocionante función filmada en el Covent Garden
El sello Opus Arte acaba de
publicar en DVD y Blu-ray (comento este último soporte) la ópera predilecta del
propio Puccini (y mía), en una versión que merece mucho la pena tener en cuenta
a la hora de decantarse por una versión videográfica (pues, en audio,
Barbirolli, Karajan y Sinopoli siguen imbatidos). Es una versión sin subtítulos
en español (¡podemos irnos olvidando de aquel privilegio: casi no sale
últimamente una sola ópera que los lleve!), de buena imagen y buen sonido
(aunque ambos aspectos los hemos visto y escuchado últimamente aún más logrados)
que se sustenta en dos intérpretes musicales -la protagonista y la batuta- y en
los directores de escena. Estos son los bien conocidos Moshe Leiser y Patrice
Caurier, que para mi gusto, según todo lo que he visto de ellos, son excelentes
y nunca -que yo sepa- metepatas. Más aún en esta ocasión, en que -con una
escenografía sencilla, bella y eficaz- dan absolutamente en la diana, sin hacer
espectaculares descubrimientos, sino
sirviendo fielmente a la obra. No alcanzan, claro está, la genialidad de
Jean-Pierre Ponnelle en la famosa filmación con Freni, Domingo y Karajan, quien
consiguió un ambiente irreal de ensueño o ese aterrador final en que Cio-Cio
San no se suicida hasta que Pinkerton llega, se le acerca y la mira de frente, tras
lo cual huye horrorizado atravesando un panel de la pared.
Creo que desde esa versión no
salía en imágenes una Butterfly tan
destacada como esta. Ermonela Jaho no posee la maravillosa y cálida voz de
Mirella Freni, pero es más creíble como actriz y es al menos tan gran y conmovedora
intérprete como ella: al igual que en
Madrid, provocó una tremenda ovación al terminar la función; emocionadísima, en
ambos teatros tardó un poco en salir del personaje, volver a la realidad y
agradecer los encendidos aplausos. Aun así, he de decir que en esta función en
el Covent Garden del 30 de marzo de 2017 Jaho no me ha maravillado hasta el
punto en que lo hizo, seis años antes en el mismo escenario londinense, en su
increíble Suor Angelica dirigida
también por Pappano. Incluso en esta Butterfly
hay algunas notas levemente caladas (deberían haber grabado más de una función
y haber procedido a un montaje para evitar estos pequeños deslices). Con todo,
la encarnación y la vivencia que la soprano albanesa hace de la desgraciada
Cio-Cio San es lo mejor de lo mejor que se ha podido escuchar desde aquella
Freni hasta hoy, salvando también a Cristina Gallardo-Dômas (quien, por cierto,
también la cantó en Londres con Pappano).