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martes, 3 de marzo de 2020

Espléndida "Traviata" en blu-ray: Jaho, Castronovo, Domingo, Manacorda y Eyre


Una hermosa puesta en escena totalmente tradicional

Opus Arte ha publicado una de las mejores, quizá la más completa, de las versiones en imágenes de la inmortal ópera de Verdi. Porque hasta ahora todas flaqueaban apreciablemente por algún lado; esta nueva no es perfecta, claro, pero sí quizá la más redonda, carente de deficiencias notables. Los mayores activos de esta versión son su protagonista vocal, la batuta y la escena a cargo de Richard Eyre: absolutamente tradicional pero preciosa e irreprochable, ¡hasta en los coros de gitanas y de matadores!, en los que no falta una ironía que casi los salva. Y los otros dos elementos principales -Alfredo y Giorgio Germont- son digamos que suficientes, ya que no para tirar cohetes.

Vamos por partes: creo que Antonello Manacorda (Turín, 1970), que comenzó con brillantez como violinista, tiene gran talento y un muy destacado instinto musical. Dedicado -como los antiguos maestros italianos Tullio Serafin, Gianandrea Gavazzeni, Molinari-Pradelli, etc.- casi exclusivamente a la ópera, ya ha dirigido títulos muy diversos en media docena de escenarios del más alto nivel. En esta Traviata del Covent Garden (enero de 2019) me ha llamado la atención su sensibilidad en las partes orquestales -los Preludios- y su extrema atención a las voces, a tenerlas en cuenta (incluso en sus limitaciones) y llevarlas en volandas: una cualidad en la que algunas grandes batutas no suelen, o no quieren, destacar. Excelente su labor, de principio a fin.   

Ermonela Jaho no es la voz absolutamente exacta para toda esta ópera -como sí lo fueron Sutherland, Sills o la joven Caballé-, pues en el final del Acto I (“Sempre libera!”) pasa sus apurillos; a este detalle yo le atribuyo una mínima relevancia. Pero son tales sus cualidades positivas que compensa mil veces esa minimácula: la principal es su extraordinaria fuerza expresiva, su tremenda veracidad y sinceridad, que desarma por completo frente a cualquier crítica. En este aspecto, no conozco a ninguna soprano que la haya sobrepasado como Violetta. Además, la voz, puramente lírica, es bella (no la más bella del mundo) y su canto extremadamente depurado. Para quienes duden de lo que digo, basta con que le escuchen “Dite alla giovine”, en el dúo del Acto II con Giorgio Germont. ¿Alguna vez ha sido tan conmovedor? Lo dudo. Como le ha ocurrido en otras ocasiones (al final de Butterfly o de Suor Angelica), al salir a saludar se la ve totalmente demudada; tarda en reaccionar, en salir de su personaje y volver a la realidad.

Charles Castronovo (Queens, Nueva York, 1975) es un tenor quizá algo más ancho, casi spinto, de lo ideal para Alfredo. Su voz es de calidad y canta con muy buen sentido; creo que dada la carencia actual de voces de esta tipología, puede tener una importante carrera por delante. Solo le he escuchado aquí, en la Médée de Cherubini el año pasado en Berlín con Barenboim, y algunas arias, pero quizá basten para tenerlo en consideración. En cuanto al Germont de Plácido Domingo, no es el papel de barítono que más le ha convenido últimamente, pues Verdi exige aquí muchas largas frases cantabile, y aquí Domingo acusa serias limitaciones de fiato. Por lo demás, su gran clase, también como actor, su musicalidad y estilo verdiano, así como una voz nada ajada sino en muy buen estado, se imponen. Entre los secundarios -papeles todos, como se sabe, minúsculos- hay un poco de todo; algo que podría el Covent Garden haber cuidado un poco más. Excelentes sonido e imagen, y ausencia -cómo no- de subtítulos en castellano.