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miércoles, 27 de enero de 2010

Barenboim dirige Carter y Richard Strauss

El 13 de junio de 2009 Barenboim dirigió a la Filarmónica de Berlín un concierto absolutamente memorable, incluso para tratarse del más grande director de nuestros días y de una de las mayores orquestas del orbe. Entre los dos poemas sinfónicos de Strauss Don Juan y Till Eulenspiegel que abrían y cerraban el programa intercaló dos difíciles pero estupendas partituras de Elliott Carter: el estreno en Europa del Concierto para flauta, a cargo del solista de la Orquesta, Emmanuel Pahud, y Dialogues para piano y orquesta, tocado por el dedicatario de la obra, el pianista británico Nicolas Hodges.

Si el Concierto (2008) parece una pieza de numerosos hallazgos y excelente factura, interpretada con enorme entrega y solvencia por solista y orquesta, Diálogos (2003) creo que es una página de valor aún mayor, de lenguaje radical y gran fuerza, interpretada de manera extraordinaria –se nota mucho, aun en una primera audición– por un pianista que, tengo la impresión, dará que hablar.

Si Barenboim se halla como pez en el agua en ambas obras, las dos interpretaciones straussianas de este concierto son tan excepcionalmente superlativas que nos han asombrado –me consta– incluso a algunos de los que tantísimo solemos esperar de él (y que no siempre, claro, satisface nuestras expectativas).

Don Juan

Este Don Juan, muy superior a su grabación con la Sinfónica de Chicago (Erato 1991), en la que una sobresaturación emocional desequilibraba a veces el discurso, es, sí, enormemente fogoso, pero también extraordinariamente lírico, sensual y voluptuoso, cálido, ardiente, tremendamente seductor. El encadenamiento de las secciones es pasmosamente natural, el diseño de las tensiones, arrebatador: ¡qué enorme maestría! La claridad instrumental es muy llamativa, con algunos hallazgos, y ello pese a la corpulenta y densa pero también radiante, totalmente straussiana, sonoridad orquestal. La Orquesta, en estado de gracia, responde con una implicación inusual incluso en esta tan a menudo entregadísima centuria: es algo que salta a la vista, que llama mucho la atención. Los solos –violín y oboe en primer lugar– son formidables, y la sonoridad de las trompas (por cierto, entre ellos está Ignacio García, solista de la Staatskapelle Berlin, supongo que en calidad de invitado) y de las cuerdas no tiene nombre: este grupo actúa como un ciclón, como un organismo vivo.

Till

Parece casi imposible, pero Till Eulenspiegel fue aún más extraordinario. En una partitura de una complejidad extrema de voces, y que han tocado una y otra vez las mejores orquestas y los mayores directores, Barenboim aún tiene margen para descubrir texturas nuevas y cosas que no se habían escuchado (maderas en 6’-6’20”, cuerdas en 11’40, flautas en 11’50”-12’05”, clarinete en 13’30”). Pero no es eso lo más destacable. Es tan apabullante la sucesión de aciertos plenos que escuchamos que cuesta explicarlo: la intencionalidad, la plasticidad es total, insólita –se ve la historieta que se cuenta–, la fluidez con que todo es expuesto, las transiciones entre secciones (en las que tan a menudo se aprecian las costuras) deja al oyente con la sensación de lo literalmente insuperable.

La interpretación, que no se decanta por ningún aspecto en especial porque abarca muchos: humor, sarcasmo, acidez, sentido lúdico, y también un deje de melancolía y un sabor entrañable..., deja por completo la sensación de que no puede ser de otro modo, de que no puede irse más lejos. Desde luego, para mí, las recreaciones más magistrales que recuerdo están, todas ellas, por debajo. Hay un detalle curioso y puede que discutible, aunque muy efectivo: en la última admonición del tribunal que está a punto de condenar a muerte al pillo, Barenboim apiana de súbito más de lo habitual (13’40”) para dibujar acto seguido un pronunciado crescendo. En todo caso, la técnica directorial del bonaerense ha alcanzado el punto más alto que pueda imaginarse. Técnica que pone únicamente al servicio de la música; nada de efectismo como fin.

La prestación de la orquesta y de todos sus solistas (trompa, violín, oboes, clarinete, requinto de clarinete, fagotes, trompetas, trombones...) es una de las más impactantes que he escuchado en este prodigioso conjunto en años.

Este Till es, sin duda, una de las interpretaciones más arrolladoras que haya realizado Barenboim en mucho tiempo; nada tiene que envidiar a sus tristanes. El público se dio perfecta cuenta.

8 comentarios:

  1. "De un pianista que, tengo la imprensión, dará que hablar". Francamente muy triste ese comentario. Si a estas alturas de la película usted todavía no se ha enterado de que Nicolas Hodges es uno de los teclistas más importantes en el campo de la música contemporánea quizás es que debería escuchar un poquito menos al plastas de Barenboim y un poco más de modernidad.

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  2. ¿Barenboim plasta? Apuesto a que al anónimo (o no tan anónimo) autor del anterior mensaje le gusta el Beethoven de Norrington y la WEDO le parece una orquesta de bolos.

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  3. No soy un experto en música contemporánea, pero le aseguro que escucho mucha, mucha. Y la defiendo a capa y espada ante muchos escépticos, como saben los que me conocen bien .
    Pero no me había topado hasta ahora con ese "teclista", como usted le llama (o, si me había topado, no me había quedado con su nombre).
    Por cierto, el "plasta" de Barenboim es uno de los grandes directores que más música contemporánea interpreta. Y precisamente tiene más influencia beneficiosa para la música contempránea que lo hagan los grandes directores, los que no son "especialistas" en ella.
    Y ahora perdóneme que le pregunte: ¿me podría usted explicar por qué es un "plasta" el Sr. Barenboim? Nunca se me habría ocurrido... Conozco de sobra otras cosas de las que se le suele acusar, pero lo de "plasta" me parece nuevo. Es para estar mejor informado, ya que, como usted mismo señala, no lo estoy mucho. Gracias. Un saludo.

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  4. Gracias por la publicación del mensaje Sr. Carrascosa. FLV-M intuyo que será un secuaz suyo. No sé a qué viene citar a Norrington y la ¿WEDO?... "Plasta" es un término muy verdulero y muy coloquial para indicar que sus versiones me amuerman (otro populachero coloquialismo). Respeto que a usted le encante. Si leo su blog no duda que será porque algunas de las cosas que cuenta me interesan. Y lo de Hodges sencillamente me sorprendió. Listo.

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  5. Perdón por la intromisión...Me he quedado “traspuesto” en el sillón escuchando a Barenboim dirigiendo la 9ª de Brucjner… y al despertarme me encuentro con esta algarabía...
    Cuando Vd., estimable bella durmiente, dice que le "amuerman" las interpretaciones musicales de Barenboim, me saltan algunas dudas, que espero, si no está ya contando ovejitas, pueda responderme, aunque sea en sueños...

    ¿Qué le produce más efecto narcotizante a Vd. oírle dirigir el Tristán e Isolda de Wagner, o por el contrario sus ronquidos no tienen limite de decibelios, al escucharle su versión de la Elektra straussiana? ¿Con qué bosteza más, mi querido Rip Van Winkle sonoro, oyéndole mascullar una Sonata de Beethoven al piano, o por el contrario, sus ensoñaciones no tienen fin con uno de sus conciertos al teclado? ¿Quizá el 3º o ese Emperador muchas veces grabado, que tiene forma de cama recién hecha? ¿Sigue Vd. ahí, o ya está bostezando? ¿Con cuál descorcharía Vd. más jovialmente una botella de cloroformo Gran Reserva? ¿Con su versión de la Noche Transfigurada de Schönberg, o escuchándole tocar los conciertos de piano de Brahms junto a Celibidache? Son unas dudas que espero tenga a bien resolver… siempre que esto no le produzcan pesadillas.
    Gracias por su sonambulismo musical y felices sueños.

    P.D.: Si responde… hable bajito por favor.

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  6. Perdón por la intromisión...Me he quedado “traspuesto” en el sillón escuchando a Barenboim dirigiendo la 9ª de Bruckner… y al despertarme me encuentro con esta algarabía...
    Cuando Vd., estimable bella durmiente, dice que le "amuerman" las interpretaciones musicales de Barenboim, me saltan algunas dudas, que espero, si no está ya contando ovejitas, pueda responderme, aunque sea en sueños...

    ¿Qué le produce más efecto narcotizante a Vd. oírle dirigir el Tristán e Isolda de Wagner, o por el contrario sus ronquidos no tienen limite de decibelios, al escucharle su versión de la Elektra straussiana? ¿Con qué bosteza más, mi querido Rip Van Winkle sonoro, oyéndole mascullar una Sonata de Beethoven al piano, o por el contrario, sus ensoñaciones no tienen fin con uno de sus conciertos al teclado? ¿Quizá el 3º o ese Emperador muchas veces grabado, que tiene forma de cama recién hecha? ¿Sigue Vd. ahí, o ya está bostezando? ¿Con cuál descorcharía Vd. más jovialmente una botella de cloroformo Gran Reserva? ¿Con su versión de la Noche Transfigurada de Schönberg, o escuchándole tocar los conciertos de piano de Brahms junto a Celibidache? Son unas dudas que espero tenga a bien resolver… siempre que esto no le produzcan pesadillas.
    Gracias por su sonambulismo musical y felices sueños.

    Fdo: Javier Extremera, alias el Morfeo de Jaén

    P.D.: Si responde… hable bajito por favor. Estoy..... Zzzzzzzzzzzzz

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  7. "Secuaz", "plasta", "amuerman", el tono en general de Mr. Anónimo denota una cierta animadversión hacia el autor de este blog. Si usted se amuerma con el Tristán de Barenboim o con su Beethoven, su Bruckner o su Mozart, créame que lo siento. Y no hace falta que respete que a Ángel Carrascosa le guste, faltaría más que no le respetase. Menudos personajes se ven en los foros.

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  8. Perdón por la intromisión...Me he quedado “traspuesto” en el sillón escuchando a Barenboim dirigiendo la 9ª de Bruckner… y al despertarme me encuentro con esta algarabía...
    Cuando Vd., insonorizada bella durmiente de la red, dice que le "amuerman" las interpretaciones musicales de Barenboim, me saltan algunas dudas, que espero, si no está ya contando ovejitas, pueda responderme, aunque sea en sueños...

    ¿Qué le produce más efecto narcotizante a Vd., oírle dirigir el Tristán e Isolda de Wagner, o por el contrario sus ronquidos no tienen limite de decibelios, al escucharle su versión de la Elektra straussiana? ¿Con qué bosteza más, mi querido Rip Van Winkle sonoro, oyéndole mascullar una Sonata de Beethoven al piano, o por el contrario, sus ensoñaciones no tienen fin con uno de sus conciertos frente al teclado? ¿Quizá el 3º o ese Emperador muchas veces grabado, que tiene forma de cama recién hecha? ¿Sigue Vd. ahí, o ya está bostezando? ¿Con cuál descorcharía Vd. más jovialmente una botella de cloroformo Gran Reserva? ¿Con su versión de la Noche Transfigurada de Schönberg, o escuchándole tocar los conciertos de piano de Brahms junto a Celibidache? Son unas dudas que espero tenga a bien resolver… siempre que esto no le produzca pesadillas.
    Gracias por su sonambulismo musical y felices sueños.

    Fdo: Javier Extremera, alias el Morfeo de Jaén

    P.D.: Si responde… hable bajito por favor. Estamos Zzzzzzzzz.

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