Follow by Email

martes, 1 de octubre de 2013

Lang Lang y Rattle deslumbran el Prokofiev 3 y Bartók 2

¿Quién sigue sosteniendo que Lang Lang no es para tanto? Ocurren estas cosas cuando alguien se vuelve muy mediático, y Lang Lang es, quizá, el pianista más conocido, sobre todo porque a muchas personas poco o nada aficionadas a la música que no saben quién es Arrau, Gilels, Zimerman o Kissin, sí les suena el nombre de Lang Lang.
 
Pero, lo siento, a la hora de juzgar la valía de un intérprete no debería influirnos si es muy famoso o nada famoso. Ejemplo: Pavarotti fue el tenor más famoso de su tiempo, pero para mí no era el mejor. Algo menos conocido, pero también muchísimo, lo ha sido (y lo es) Domingo, que es mucho más grande que Luciano. Creo que Andrea Bocelli es también muy conocido fuera del ámbito de los melómanos, y a mí me parece un horror. ¡Qué manía la de los que se creen muy listos, los que se creen la élite, de menospreciar todo lo que sea muy famoso, trátese de Las cuatro estaciones de Vivaldi o la Quinta Sinfonía de Beethoven, de Karajan o de Lang Lang!
 
Bueno, no voy a afirmar que el Tercer Concierto de Prokofiev y el Segundo de Bartók por Lang, la Filarmónica de Berlín y Rattle, CD que acaba de lanzar Sony, sean las mejores interpretaciones que conozco de esas obras, pero sí voy a decir que no recuerdo ni una sola que me guste más que éstas. Así de claro, ni una sola (me he repasado unas cuantas). Y no será porque la discografía de ambos conciertos sea precisamente parca en grandes versiones: Gilels/Kondrashin, Argerich/Abbado, Ashkenazy/Previn, Postnikova/Rozhdestvensky, Bronfman/Mehta o Kissin/Ashkenazy para el del ruso y Richter/Maazel, Pollini/Abbado, Ashkenazy/Solti, Kocsis/I.Fischer, Sándor/A.Fischer o Andsnes/Boulez para el del húngaro.
 
En el breve DVD que acompaña el CD que ahora lanza Sony aparecen momentos de los ensayos o de la grabación y se queda uno literalmente pasmado de la absoluta facilidad con que Lang toca intrincadísimos pasajes de ambos conciertos: su técnica o su mecanismo son realmente insultantes. En cuanto a Rattle, es evidente que se halla como pez en el agua no sólo en Bartók, sino también por igual en este Prokofiev (compositor del que conocíamos bien poco por él), como le ocurre con la mayor parte de los grandes músicos del siglo XX.
 
Las interpretaciones de este disco no son sólo las de dos dotadísimos profesionales de la música junto a una de las mejores orquestas del mundo y una de las más adaptables a cualquier estilo y autor. Está bien claro que han trabajado las obras a fondo, pues de otro modo no habrían podido llegar tan al fondo ni haber descubierto numerosos recovecos por los que se suele pasar de largo. No hay objeción posible –el acierto estilístico es total en ambos autores, no hay la menor excentricidad ni arbitrariedad– y todos los hallazgos son para realzar las cualidades de la música, para servirla. No hay el menor exhibicionismo gratuito, ni virtuosismo vacío... Todo es, de principio a fin, extraordinario, pero no puedo dejar de señalar la nueva luz que arrojan sobre el lento de Prokofiev y cómo intensifican el lirismo del correspondiente tramo del finale, ese intensísimo lirismo del autor del ballet Romeo y Julieta.
 
También son quizá los dos movimientos finales lo más asombroso en Bartók: la hondura y el misterio que logran en el “Adagio” (con la sección central “Presto” particularmente turbulenta y angustiosa) y el tremendo vendaval del “Allegro molto”.
 
Ya en 2005 había tocado Lang este Concierto en Chicago con la fabulosa Orquesta local y su entonces director, Barenboim: versión pirata que circula por ahí (con sonido bastante bueno) y que auguraba este enorme logro siete años posterior. Pero no tengo noticia de ningún Tercero de Prokofiev anterior. Sin embargo, parece que su familiaridad con él es absoluta. Para redondear la faena, esta es, técnicamente, una de las mejores grabaciones de piano y orquesta que haya escuchado jamás.











7 comentarios:

  1. Ángel, creo recordar que hace años te pasé un Tercero de Prokofiev radiofónico del debut de Lang Lang en Londres. Creo recordar que la dirección, plomiza, corría a cargo de Wolfgang Sawallisch.

    En cuanto al chino, obviamente posee un talento descomunal, alucinante, pero sabes tan bien como yo que a veces mete la pata: le recuerdo en directo algún Mozart muy pimpante y un Primero de Brahms, con Barenboim en Granada, claramente fallido. A mi entender, Kissin a su edad alcanzaba un nivel de genialidad más sostenido y la gente no se volvía "tan loca" como con este chico, quizá porque Kissin no hacía tantas concesiones al virtuosismo como hace su joven colega, o quizá porque no tenía semejante máquina publicitaria detrás. En cualquier caso, un pianista portentoso este Lang Lang. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que yo recuerde, no me has pasado ese Tercero de Prokofiev: no me "suena" de nada. Yo también le he escuchado a Lang Lang cosas que no me han gustado, en particular un minirrecital que dio en la Escuela Reina Sofía. Ahora bien, juzgándolo por sus grabaciones -que se las debe de tomar mucho más en serio- prácticamente todo es de muy bueno para arriba. Creo que Mozart y Haydn parece que no le van gran cosa. Pero a mí aquel Primero de Brahms me gustó bastante más que a ti.
      Sí, estoy convencido de que, a su edad, Kissin había hecho cosas mucho más importantes. Pero estoy un poco harto de oir que Lang es sólo producto del marketing: ¡y una polla!, con perdón...

      Eliminar
    2. Vaya, pensé que te había pasado ese Tercero. Yo no estoy harto de oir que Lang Lang es un producto del marketing. Vamos, que no lo oigo en absoluto, por fortuna, aunque seguro que habrá algún pedantorro que lo diga. De hecho, me parece que la crítica en general ve con mejores ojos a Lang Lang que a Kissin, lo que me parece muy injusto.

      Eliminar
  2. Yo sí lo he oído no sé cuántas veces. A mí también me parece injusto situarlo por encima de Kissin, cuyo legado es ya impactante. El tiempo dirá si Lang llega a alcanzar su nivel y a dejar grabadas tantas cosas tan extraordinarias. Ahora bien, por citar sólo un ejemplo, los Estudios op. 25 de Chopin por Lang tienen, para mi gusto, el nivel estratosférico del mejor Chopin de Kissin: la Sonata Marcha fúnebre o la Polonesa op. 44.

    ResponderEliminar
  3. Ya sé que no es un buen soporte, pero en Youtube hay una versión de la sonata de Bartok en la que Lang demuestra una facilidad pasmosa. Pero musicalmente Kocsis o Egorov creo que son mejores. Incluso Sandor de los 55.

    ResponderEliminar
  4. http://meetinginmusic.blogspot.com.es/2013/10/listening-to-world-bartoks-voices-3.html
    En esta web está el disco LP de S B Kovacevich con Microcosmos y Al aire libre.que le cité en algún momento.

    ResponderEliminar
  5. Estimado señor Carrascosa:

    Mi comentario no se refiere tanto a esta entrada como, sobre todo, a otra suya de 2010: "Kissin, uno de los tres gigantes, toca Chopin". Si me lo permite, lo escribo y comparto aquí.

    Respecto a Lang, me remito a lo comentado por usted y por don Fernando: los dos tienen razón.
    No seré quien discuta ahora la valía de Zimerman: hacerlo sería de un pedanterío que no va conmigo. Pero es un pianista demasiado analítico y... se nota (que es lo malo). Todos estudian bien las partituras hasta que se las saben de memoria, pero cuando suben al escenario deben tocar con naturalidad (la misma que hay que tener en caso de las grabaciones en estudio). Y es ahí, en mi opinión, donde Zimerman pierde enteros porque casi todo en él parece cuadriculado.
    Barenboim es, sencillamente, imbatible en Beethoven (ya sean las sonatas, los conciertos o en música de cámara: ¡¡casi nada!!), con aportaciones muy interesantes en Mozart, Schumann y Brahms (me refiero al Barenboim pianista, claro). Por cierto: ¿cómo será su Schubert?...
    Con todo, para mí "el mejor" -perdón por la subjetividad de la expresión- es Kissin: un artista como la copa de un pino, muy inteligente en sus interpretaciones. Para mí su virtuosismo es secundario (no se me malinterprete): valoro mucho más su musicalidad inmensa, su buen gusto, esa inteligencia referida, que hacen de cada interpretación suya una obra maestra.

    Un saludo,
    Alberto.

    ResponderEliminar