Follow by Email

martes, 17 de febrero de 2015

Una orquesta excelsa, la Concertgebouw, y un Richard Strauss antológico

 

El segundo y último concierto para Ibermúsica de la Royal Concertgebouw Orchestra Amsterdam, con su director titular Mariss Jansons, tuvo lugar ayer 16 de febrero en el Auditorio Nacional. Creo que escuchaba por primera vez en público la deliciosa, pero por vergüenza no muy conocida Suite de El burgués gentilhombre de Richard Strauss, partitura independizada de la versión original de la ópera Ariadna en Naxos. Treinta excepcionales músicos de la orquesta holandesa hicieron de ella una lectura no solo primorosa, sino realmente maravillosa, sabiamente guiados por una batuta que mostraba un grado de madurez y de depuración extraordinarios. En efecto, Jansons dotó a la partitura de toda la frescura, el desparpajo, la ironía, la ternura, de toda la belleza pura y simple que encierra. Tengo que remitirme a la versión discográfica -dificilísima de encontrar, pues solo está incluida en el álbum de 6 CDs 4709542- de Maazel con la Filarmónica de Viena (Decca 1967), que cuenta con dos sensacionales solistas de la orquesta, el violinista Willi Boskovsky (increíble en la "Entrada y danza de los sastres") y el cellista Emanuel Brabec (otro tanto en la pieza final, "La cena"), además de con el pianista Friedrich Gulda, inimitable en "El maestro de esgrima".

Pues bien, en mi opinión Jansons dirigió tan extraordinariamente bien como el director franconorteamericano muerto el pasado 13 de julio. Y los solistas de la Orquesta del Concertgebouw apenas tuvieron que envidiar a los de la gloriosa Filarmónica de Viena: nada el trompeta solista, el trombón, el oboe (Lucas Macías) o el cello (Tatiana Vasilieva) y casi nada el violín o el piano. El grupo orquestal de cámara sonó con tal belleza de sonido, tal precisión (pese a un ocasional desajuste en el Preludio del Acto II: bueno es que nos recuerden que la perfección no existe) y tal diafanidad que sentimos con claridad que la Concertgebouw es una orquesta muy especial, creo que una de las cuatro mejores del mundo (Viena, Berlín y Chicago serían las otras tres). Y no está de más que me sume de lleno a la opinión (emitida ayer en el descanso por mi amigo José Sánchez Rodríguez) de que Strauss sí compuso una música neoclásica maravillosa, mucho más que Stravinsky...

Tengo claro que la Cuarta Sinfonía de Mahler, pese a la admirable, asombrosa ejecución y pese a que Jansons ofreció una versión muy personal y muy interesante, no es una obra tan hermosa como El burgués gentilhombre. Jansons hizo, en efecto, una lectura que a la vez que resultaba para mi gusto un pelín demasiado dulce (sobre todo por su tratamiento de las melodías más líricas de los violines y de no pocos portamentos) también enseñaba aquí y allá los dientes con dureza y explícito sarcasmo (p. ej. clarinetes terriblemente incisivos): se movió con naturalidad entre ambos extremos y no creo que se le pueda regatear una lógica incontestable. Sería interminable citar las intervenciones de instrumentistas que nos dejaron boquiabiertos, desde el violín a las trompetas, al oboe, a la trompa solista y al grupo de ellas... y, por supuesto, a un conjunto armónico, de increíble empaste, transparente y cuyos componentes que se escuchan entre sí como en un modélico grupo de cámara.

Con el cambio de la soprano anunciada en un principio, la más bien ligera Genia Kühmeier, por la lírica Dorothea Röschmann, cuya intervención fue no ya ejemplar sino todo un lujo, creo que salimos ganando (ahora bien: ¿qué diantres pinta "La vida celestial" después del "Poco adagio"? Nunca lo he entendido, siempre me ha chirriado).

6 comentarios:

  1. Recuerdo una grabación magnífica de Fritz Reiner con la Sinfónica de Chicago de El Burgués Gentilhombre, publicada junto a la Sinfonía Doméstica por RCA.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también me parece estupenda la de Reiner, pero le aseguro que la de Maazel es abiertamente superior. También supera a la espléndida de Barenboim con la English Chamber (CBS/Sony 1979).

      Eliminar
    2. No conozco la de Maazel, pero la voy a buscar porque con Ud siempre me pasa que me descubre grabaciones que, en efecto, ¡cambian mis apreciaciones! ¡Muchas gracias!

      Eliminar
  2. La de Reiner está incompleta, faltan algunos números. Kempe sí la tiene completa en su magnífica serie straussiana. La de Maazel no la conozco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto, Reiner suprimió en su grabación, extrañamente, los números 5º y 6º: el Minueto de Lully y la Courante. Los demás -Maazel, Kempe, Barenboim, Dutoit o la Orpheus Chamber, sí grabaron la suite completa, sus 9 números.

      Eliminar
  3. Otra obra mucho más desconocida que esta Suite es el Divertimento op. 86, basado en piezas de Couperin. Que yo sepa la única grabación con batuta conocida es la de Clemens Krauss, el mismo que animó al compositor a componer varios números más en dicho Divertimento. Os lo recomiendo vivamente.

    ResponderEliminar