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miércoles, 3 de febrero de 2016

"Las bodas de Fígaro" de Barenboim en Blu-ray con el libro catálogo de Arthaus




 Aunque no fuese gran cosa la versión de esta ópera, tal vez merecería la pena hacerse con ella (su precio es como la tercera parte del habitual, tanto en DVD como en Blu-ray) para conseguir el catálogo de ambos soportes del sello Arthaus, un libro de 180 páginas a color en el que se reproducen las portadas y se especifican un montón de datos que pueden ser útiles y que rara vez aparecen en otros catálogos: contenido musical e intérpretes detallados, fecha y lugar de grabación, duración (con la del bonus, si lo hay, aparte), código de región, si es PAL o NTSC, los idiomas en los que vienen los subtítulos, y hasta el código de barras. Las últimas páginas del libro son un exhaustivo índice de intérpretes. 

Pero además la versión de estas Bodas de Fígaro es estupenda. Procede de la Ópera Unter den Linden berlinesa en una representación habida en 1999, hasta ahora solo publicada en DVD. No es la primera vez que una ópera o un concierto ya existentes en DVD se lanza también Blu-ray sin que se produzca la menor ganancia técnica, lo que resulta bastante frustrante (así ha ocurrido al comparar el Ballo in maschera de Solti: idéntica imagen, sonido ligeramente mejorado); pero no es este el caso de Las bodas de Fígaro, pues la imagen es ahora bastante más nítida y más rica en su gama de colores, antes algo apagada. También el sonido es ahora más limpio y transparente. En estos casos, uno lamenta que en tantas ocasiones algunos conciertos u óperas no hayan sido publicados en Blu-ray cuando la calidad técnica de la toma original es superior a la que permite el soporte DVD; incluso retransmisiones televisivas de cadenas centroeuropeas se ven a menudo mucho mejor que los DVDs que uno adquiere: esto es una vergüenza, y ocurre con numerosas publicaciones de los sellos más prestigiosos. Algún ejemplo, entre muchos: los Conciertos de Año Nuevo dirigidos por Georges Prêtre (2008 y 2010) se ven con mucha -mucha, insisto- mayor nitidez en retransmisiones televisivas de Arte o ZDF que en los DVDs comercializados por Deutsche Grammophon, que nunca los lanzó en Blu-ray. No es de recibo.

¿Y la interpretación de estas Bodas? Como le suele ocurrir a Barenboim, las óperas de Mozart que tiene grabadas en audio, tanto en EMI como en Erato, suelen atender más a los valores expresamente musicales y menos a los teatrales que las versiones filmadas, y esto se aprecia en su Così fan tutte de EuroArts, en su Don Giovanni recientemente editado (¡también, albricias, en Blu-ray!) por DG y en estas Bodas de Fígaro. Las versiones filmadas, sin descuidar por supuesto lo musical, subrayan la teatralidad e incluso el sentido dramático (o bufo) de las óperas de Da Ponte. Aquí la acción de Fígaro resulta más incandescente, trepidante y viva que en las versiones de audio de EMI (1977) y Erato (1991), y eso se notaría aunque apagásemos el televisor y nos limitásemos a escuchar. Ello no quita para que las arias más líricas estén cantadas también por la orquesta con extraordinaria delectación melódica.
El espectáculo es globalmente soberbio, pues el responsable escénico, Thomas Langhoff, con la escenografía reducida al mínimo, hace un trabajo sólido y difícilmente objetable: las reacciones de los personajes (y la acción en esta ópera es, como se sabe, incesante) son siempre lógicas y creíbles, actuando los cantantes muy por encima de lo acostumbrado. Como características especiales, el Conde es más ladino y retorcido que de ordinario, y Susanna, más lista y astuta, sin (¡oh, fortuna!) el menor atisbo de ñoñería o cursilería. 

Cuando se realizó esta filmación varios de los cantantes principales no eran aún muy conocidos; años después han pasado a formar parte de la élite del canto contemporáneo. René Pape es un Figaro excepcional, sin el menor problema vocal por ser ya entonces un bajo-bajo; Dorothea Röschmann nunca, ni entonces, ha sido una soprano ligera, sino tal vez más cerca de una lírica: es una pura maravilla escucharla como Susanna (hoy podría ser una Condesa excelente, si no lo ha sido ya). Roman Trekel, barítono lírico, es un Conde especialmente sutil en su expresión, y la entonces lírica Emily Magee (antes de centrarse en algunos Wagner), una doliente Condesa de voz aterciopelada admirablemente cantada. No alcanza el mismo grado de excelencia que estos cuatro la correctísima Patricia Risley como Cherubino; es más bien una soprano que una mezzo y tal vez ha sido escogida en buena medida por su aspecto físico: sin la menor parodia o exageración, hace muy bien de jovenzuelo. Los papeles secundarios suelen tener alto nivel, en particular el Bartolo de Kwangchul Youn, la Marcellina de Rosemarie Lang y el Basilio de Peter Schreier (quien, dicho sea de paso, nunca llegó a pronunciar bien el italiano). La Staatskapelle Berlin, aunque siguió mejorando con los años, estaba ya a un nivel que pocos teatros de ópera podían ofrecer. A destacar también el clave continuo de Mark Hastings. 

De cuantos Fígaros hay filmados, en mi opinión solo el de Karl Böhm (película, no en escenario, de Jean-Pierre Ponnelle, DVD, no Blu-ray, de DG 1976), con un elenco espectacular (Prey, Freni, Fischer-Dieskau, Te Kanawa, Ewing) es aún más extraordinario. Ambos cuentan con subtítulos en español.

2 comentarios:

  1. Si pudiera decir algún sitio donde comprarlo se lo agradecería. Lo he buscado por Amazon y no hay manera. Saludos.

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    1. En breve estará en El Corte Inglés y en la FNAC, al menos. Yo la conseguí, para crítica, poco antes de su lanzamiento comercial.

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