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jueves, 5 de enero de 2017

El álbum de Sony "Zubin Mehta dirige Richard Strauss"



Caja blanca, muy barata, de 8 CDs

Otro de los inapreciables álbumes blancos de Sony, de muy bajo precio, es este que contiene toda la música grabada para ese sello por el director hindú de uno de sus compositores favoritos, el autor de Salomé (incluida, por cierto, también en esta caja de 8 CDs). Varios de estos discos o no han estado o ha sido muy raro verlos sueltos en nuestro país. Lástima que no se haya podido incluir lo que Mehta grabó también para Decca y DG, pero Sony y Universal son grupos rivales. A excepción de un encendido y arrebatado Don Juan de 1965 con la Filarmónica de Los Ángeles, todas las grabaciones del álbum son digitales, con un nivel de grabación notable o más que eso. No es el caso de Así hablaba Zaratustra con la Filarmónica de Nueva York, de 1980, uno de los primeros discos digitales del sello y de sonido aún no muy logrado; tampoco la interpretación, correcta, se acerca a las mejores de la discografía (mi favorita sigue siendo la de Maazel con la Filarmónica de Viena, DG 1983, también bastante mejor grabada).

Los dos Conciertos de trompa fueron a parar a dos discos diferentes: un excelente -juvenil y ardoroso- Primero, con un gran Gerd Seifert, completaba una versión sobresaliente de la Sinfonía Alpina (1989), en todo caso más atenta al sonido que a su trasfondo. (Aquí es obligado recordar la interpretación, sensacional hasta lo inimaginable, ofrecida en Madrid para Ibermúsica por Maazel con la Sinfónica de la Radio Bávara solo unos meses antes de su muerte. Ninguna grabación se le acerca). También con la Filarmónica de Berlín es el disco con el otro Concierto de trompa, el Segundo, con un igualmente admirable Norbert Hauptmann aunque quizá algo menos logrado por la batuta; la obra central del disco, Vida de héroe (1995), conoce una suntuosa interpretación que tampoco toca fondo (aquí es obligado recomendar el portento logrado por Barenboim con la Staatskapelle Berlin, DG 2015).

La Sinfonía Doméstica (1987), de nuevo con la Filarmónica de Berlín, es la especialidad máxima de Mehta en Strauss (una interpretación de hace pocos años con la misma orquesta ha llegado más lejos aún); el complemento es igualmente sensacional: una poliédrica, llena de humor y también de lirismo Burlesca, con un genial Barenboim como solista (es lástima que Arrau, que pensaba grabarla, no llegase a hacerlo: hubiese sido muy estimulante poder comparar a los dos enormes pianistas hispanoamericanos).

El 5º CD agrupa dos partituras bastante conocidas -la Secuencia No. 1 de Valses de El caballero de la rosa y la Fantasía sinfónica sobre La mujer sin sombra- junto a dos rarezas: dos fragmentos sinfónicos de El amor de Danae y cuatro interludios sinfónicos de Intermezzo. Las dos primeras no pasan de una corrección extraordinariamente competente, mientras para la tercera no tengo referencias comparativas y algo parecido para la cuarta, pues en la ópera completa no siempre los interludios son idénticos (solo conozco la grabación de Sawallisch con la Radio Bávara, EMI 1980, creo que de nivel parejo). Este disco, también con la principal orquesta alemana, fue publicado en 1993.

Los dos discos siguientes contienen Salomé (1991, de nuevo Filarmónica de Berlín) en una suntuosa recreación orquestal, voluptuosa y de un colorido fascinante, y con un espléndido reparto: Marton, Weikl, Fassbaender, Zednik y Keith Lewis, hasta el punto de tratarse de una de las cimas de la discografía, con una toma de sonido particularmente extraordinaria. El último disco, de muy escasa duración, se compone de escenas vocales de Salomé (la final), Guntram, Ariadna en Naxos, Arabella y La Elena Egipcíaca a cargo de la portentosa voz de soprano dramática Jane Eaglen en un momento de máximo esplendor (1997), quien destaca más por eso mismo, su caudal vocal, que por la penetración psicológica de sus personajes, que sobresale, creo, en la primera y la tercera de esas óperas. El desempeño de Mehta al frente de la Filarmónica de Israel muestra su conocida adaptabilidad, camaleónica, a los más variados desempeños.

(Volviendo a lo que dije al principio, que Richard Strauss es uno de los músicos preferidos de Mehta; esto que garantiza que lo tenga que interpretar especialmente bien. Pues bien, también admira mucho a Bruckner; pero una cosa es admirarlo y otra cosa desentrañarlo adecuadamente en sus interpretaciones: hace poco me compré -estaba de saldo- un DVD con la Octava Sinfonía de Bruckner -Arthaus 1987-; en ella deja bien claro que no acierta a ponerlo en sonidos adecuadamente. Hay en esta interpretación muchos desenfoques estilísticos, incluso empastes sonoros fallidos, fraseos extraños al estilo bruckneriano, etc. De todos modos, lo que más me ha llamado la atención en este disco es la baja, muy baja forma en que se hallaban los metales de la Filarmónica de Israel. Años después, Mehta ha logrado centrarse mejor en este compositor -uno de los más difíciles, sobre todo para directores jóvenes, como afirmaba hace poco Dudamel-, incluso con esta misma orquesta israelí, cuya forma ha mejorado bastante desde aquel desdichado concierto en la Alte Oper de Frankfurt. Lo curioso es que uno de los primeros discos de Mehta fue una notable Novena de Bruckner con la Filarmónica de Viena, grabada por Decca en abril de 1965, cuando acababa de cumplir 29 años).

2 comentarios:

  1. Supongo que la Alpina de Maazel en Ibermusica era parte de una gira, y eso me da esperanzas de que la grabara, con similar enfoque, en estudio o en directo, antes, durante o después de la gira, porque lo que he escuchado es realmente sin igual. Habrá que estar atentos a su eventual publicación.

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    Respuestas
    1. ¡Ojalá la llegase a grabar! De haberlo hecho, arramblaría, me parece, con todo lo que había hasta ese momento en disco.

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