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martes, 24 de enero de 2017

La Obra de Cámara completa de Brahms: un Blu-ray de EuroArts "obligatorio"



En una época en la que se publican tantas tonterías -discos de cellistas jóvenes y guapas, de pianistas jóvenes y guapos, de violinistas u organistas extravagantes, quienes, en el mejor de los casos, son notables, cuando no abiertamente detestables- uno se reconcilia con la industria disco-videográfica cuando se encuentra con publicaciones como este Blu-ray de 986 minutos de duración (o sea, casi 16 horas y media), que demuestra que alguien se ha ocupado de buscar todo lo que existiese filmado de estas 25 obras maestras, que ha encontrado que todas lo estaban (¡quién lo hubiera creído!) y que ha gestionado todos los permisos (labor que puede ser latosísima) para ofrecer esta recopilación, que tiene un nivel interpretativo medio muy alto. De todo esto, solo estaba anteriormente en DVD una parte mínima: me parece que solo los 3 Tríos para piano, violín y cello y el Trío con clarinete; del resto, una parte pequeña salió en su día en vídeo VHS y laser disc, soportes ya hoy antediluvianos, y alguna que otra cosa pudo haberse visto en las televisiones alemanas o francesas que ofrecen música clásica; el resto, ni eso... Pues bien, han hallado hasta el Scherzo F.A.E. para violín y piano, por David Oistrakh y Frieda Bauer (de 1962, lo único en blanco y negro), una interpretación por cierto, espléndida, en la que a la pobre pianista casi no se la ve.

Las 7 Sonatas
Las 3 Sonatas para violín y piano, grabadas en el Chicago Symphony Hall el año 1991, fueron publicadas en CD y laser disc por Sony y recibieron unas críticas enormemente laudatorias, en mi opinión en exceso, pues, tanto en la (Allegro molto moderato) como en la (Allegretto grazioso, quasi andante), los finales resultan algo expeditivos. La es, en cambio, extraordinaria: una visión muy dramática, amarga y hasta rabiosa. El sonido Itzhak Perlman es glorioso, e intensísimo su lirismo, mientras que el de Daniel Barenboim no me parece todo lo brahmsiano que suele (¿será, en parte, debido a la toma de sonido? En todo caso, aquí suena mucho mejor que en el CD). El de Buenos Aires me convence más en su anterior grabación con Zukerman (DG 1975) y, sobre todo, en la posterior de la Tercera con Vengerov (Teldec 1999). Un gran acierto me parece la filmación, a cargo del conocido productor de vídeos de conciertos clásico János Darvas, con mucho el más habitual en esta publicación del sello EuroArts. 

Las 2 Sonatas para cello y piano me parecen lo más flojo de toda la recopilación: aunque Miklós Perényi posee un sonido bello -no muy grande-, musicalidad cierta y un buen fraseo, creo que él y el pianista Zoltán Kocsis -de sonido seco y duro, poco Brahms- cometen un grave error por el tempo, desquiciadamente rápido (5'30" frente a los más de 6'30" de media), del finale de la y, en menor medida, del de la . Filmadas en el Castillo de Faber-Castell (sí, como los lápices) de Stein, cerca de Núremberg en 1990, puede que los programadores no hayan encontrado otra opción mejor (yo no conozco ninguna), pero no deja de ser un borrón en la colección. Desconocía las 2 Sonatas para clarinete y piano grabadas en 1996 por Metropolitan Múnich (como las de cello) a cargo de Wenzel Fuchs (solista de la Filarmónica de Berlín) y Elena Bashkirova: la 1ª merece, para mí, el primer 10 de la serie. El sonido y la capacidad de matización de Fuchs son ilimitados, y la prestación de la esposa de Barenboim, sensacional (superior, sí, a la de su esposo en su grabación con el virtuoso Gervase De Peyer, de sonido poco adecuado). A un nivel musical casi tan portentoso se halla la .

Los 5 Tríos
Acierto mayúsculo en todos ellos: los tres Tríos de piano, violín y cello (Metropolitan 1997) corrieron a cargo de la Bashkirova, Maxim Vengerov y Boris Pergamenschikov, tres solistas de campanillas estrechamente conjuntados en cuanto a musicalidad y empaste sonoro; el creo que merece el segundo 10, y casi casi tanto los dos anteriores. El Trío para piano, clarinete y violonchelo (publicado antes en DVD junto a esos tres por EuroArts) es otra diana a cargo de la misma pianista, el clarinetista Fuchs y el cellista, también espléndido, Dietmar Schwalke, de la Filarmónica de Berlín. El Trío para piano, violín y trompa, filmado en el precioso y recogido Teatro de Ópera del Margrave de Bayreuth en 1991 -y publicado en origen por Sony en VHS y laser disc- constituye la mayor cima de esta recoplicación; tres músicos excepcionales dando lo mejor de sí: Barenboim, Perlman y Dale Clevenger (primer trompa de la Sinfónica de Chicago, de sonido glorioso y regulación dinámica ilimitada) ahondaron al límite en esta magna partitura, poco conocida por su dificultad de ejecución, logrando un incomprensible empaste sonoro entre tres instrumentos tan difíciles de fundir, una interpretación brahmsiana a más no poder que deja en la cuneta a cualquier otra grabación de esta Op. 40 (decepcionantes casi todas, incluso ridículas algunas).

Los 6 Cuartetos
Conocía muy poco del Cuarteto Keller, grupo húngaro que aquí me ha sorprendido muy favorablemente. Grabados en 1994 con magnífico sonido (a cargo de Kees de Visser), sus tres Cuartetos, op. 51/1 y 2 y op. 67, son intensos, vehementes y en algún episodio (Vivace del Tercero) en exceso expeditivos. El nivel técnico de ejecución es muy alto, habiéndome llamado la tención en especial el viola, Zóltan Gál. No entiendo por qué no han asumido los tres Cuartetos con piano filmados por Sony en 1991: solo han escogido el Segundo, op. 26: Emanuel Ax, Isaac Stern (con el sonido un poco perjudicado por la edad, pero tan gran artista como siempre), Jaime Laredo y Yo-Yo Ma logran una interpretación excepcional. Algo menos los encargados de tocar el Primero y el Tercero (1993): la violinista Yuuko Shiokawa no da la talla -sonido algo seco y metálico-, pero por suerte se mantiene musicalmente en la órbita de los otros tres espléndidos solistas, Nobuko Imai, Miklós Perényi (muy cabal aquí) y el piano de András Schiff.

Los 4 Quintetos
Cuatro de los cinco Quintetos de Brahms de esta publicación están a pedir de boca: son los de cuerda interpretados en 1997 por el Cuarteto Takács y Nobuko Imai de primera viola en un precioso hotel antiguo de Badenweiler, sala pequeña con estupenda acústica -preciosa realización, una vez más, de János Darvas-. La belleza y la intensidad emocional de las versiones es enorme (no entiendo por qué los Cuartetos de cuerda que el Takács grabó en audio para Decca no tienen este nivel). Tampoco lo tiene el Quinteto con piano, perjudicado sin duda por el bruto piano, sempre forte e sempre percutente, de Kocsis, que debe de creer que está tocando Bartók, autor al que sí hace justicia. La para mí más bella partitura camerística de Brahms, el Quinteto para clarinete y cuarteto de cuerda, está tan admirable como emocionantemente puesta en sonidos por el antiguo clarinete de la Filarmónica de Berlín -Karl Leister, de sonido ideal para este compositor- y cuatro compañeros suyos de la orquesta: Bernd Gellermann y Bernhard Hartog, violines, Wolfram Christ, viola, y Jörg Baumann, cello (Metropolitan Múnich 1989). Sin duda, una interpretación de primer orden de esta obra capital (de la que Federico Sopeña decía que era, junto al Quinteto con dos cellos de Schubert, lo más extraordinario de toda la música de cámara del siglo XIX posterior a Beethoven. Opinión que comparto). Lástima que la calidad técnica sea en esta ocasión manifiestamente mejorable.

Los 2 Sextetos y los "bonus"
Los dos Sextetos están tocados en 1996 por el llamado Sexteto de Cuerda de Viena, cuyos componentes, la verdad, no me suena haberlos visto en la Filarmónica de la capital austríaca (¿serán de la Sinfónica?). Suenan muy bien (sí, a Brahms) y tocan muy bien pero no tocan fondo en estas obras, en especial en el Op. 18, algo apresurado en sus hermosos e hiperexpresivos dos primeros movimientos; bastante mejor el Op. 36, sin hacer olvidar la grabación de audio de Menuhin, Aronowitz, Gendron y compañía (EMI 1964-65). Pero, la verdad, la valoración global sobre la colección me parece muy positiva, y permite por primera vez no ya escuchar, sino también ver todas estas obras que deberían ser objeto de devoción de todo buen melómano (aunque me temo que distan de serlo).
Como bonus, contamos con dos obras para dos pianos: las Variaciones Haydn y la Sonata op. 34b (transcripción del Quinteto con piano) a cargo de los hermanos Anthony y Joseph Paratore (1989), de sendos documentales: uno con los intérpretes del Segundo Cuarteto con piano y otro con Imai y los componentes del Takács y, finalmente, de un film de Darvas (de casi una hora) titulado "Pero no para mujeres... Dr. Brahms, Johannes Brahms". Confieso que antes de verlos no me reprimo ya, sin esperar más tiempo, para animarles a que se hagan con este blu-ray. Máxime si hacen el cálculo: la hora de música sale a menos de cuatro euros.

4 comentarios:

  1. Muy, muy tentador. Creo que voy a caer en la tentación, pues no tengo ni una sola cámara de Brahms para ver.
    Ahora bien ¿podrías decirme por curiosidad qué versiones del Trío Op. 40 son esas tna detestables?. Gracias.
    Piedra.

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    1. Sí, si necesitas otro empujoncito para decidirte a comprarlo, aquí lo tienes.
      Las versiones malas de solemnidad del Trío con trompa a que me refería son la de György Sebök, Arthur Grumiaux y Francis Orval (Philips 1976) y la de Alexander Melnikov, Isabelle Faust y Teunis van der Zwart (Harmonia Mundi hacia 2010). Y alguna más que ahora no recuerdo.

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  2. ¿Que le parece el cofre de les indispensables de diapason en amazon? Son interpretaciones antiguas y no las conozco sin embargo tienen muy buenas críticas
    También venden un cofre con todo beethoven por barenboim por un buen precio también en Amazon
    Gracias por sus consejos siempre justos y acertados

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    1. Fernando:
      Acabo de echarle un vistazo al repertorio de la gran caja "Les indispensables de Diapason" y, la verdad, hay de todo: aparte de algunas versiones que no conozco, la mayoría son bastante antiguas y en gran parte han sido muy superadas. Me parece que ese batiburrillo no merece mucho la pena.
      El álbum Beethoven/Barenboim, en cambio, tiene un nivel interpretativo muy alto: al haber comprado Warner a EMI, han podido reunir las grabaciones del pianista y director en uno y otro sello. Lástima tenerlo ya todo, porque ahora sale tirado de precio...

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