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jueves, 16 de marzo de 2017

Intérpretes de excepción para una ópera insípida



Europa riconosciuta de Salieri en La Scala, 126 años después

Precisamente con esta ópera, una de las numerosísimas de Antonio Salieri (1750-1825), se inauguró el Teatro de La Scala, que entonces se llamó Nuovo Regio Ducal Teatro di Milano, el 3 de agosto de 1778. Pues bien, la temporada 2004-05 se abría, el 7 de diciembre, con este título, representado por todo lo alto. Tras Les Danaïdes y Falstaff, esta es la tercera ópera de Salieri que conozco. Y, francamente, se me han quitado las ganas de conocer alguna más. Pero, claro, al tener noticia de que Erato publicaba en DVD Europa riconosciuta con un reparto espectacular, no me pude resistir a hacerme con ella. No es exactamente que me arrepienta, pero ¡ya vale de Salieri! Oficio no le faltaba, claro. Pero lo que solemos llamar inspiración, ¡toda! En estos 133 minutos de ópera, apenas hay diez minutos de música que de verdad merezca pasar a la posteridad: un aria de Semele y, mejor aún, otra de Asterio, ambas en el acto II. Es una música totalmente convencional, que repite constantemente fórmulas manidas y que carece de vida y de credibilidad; sigue sobre todo a Gluck, pero carece por entero de su sentido dramático y de su hondura. Es música aparente, pero vacía. Y sucumbe de lleno al exhibicionismo vocal, con agobiante presencia de acrobacias y, más aún, de sobreagudos, algunos tan mal colocados y tan excesivos que incluso estos grandísimos cantantes se las ven y se las desean con ellos. Ni qué decir tiene que no hay un solo personaje con entidad y creíble, y casi ni una sola melodía que deje huella. En fin... el tiempo, como dice mi buen amigo Miguel Ángel de las Heras, pone a cada uno en su sitio. ¡Y pensar que en su tiempo rivalizó con Mozart!

Bueno, no creo que a Riccardo Muti le subyugue esta ópera; tal vez hayan decidido programarla por ser la que abrió el famoso templo operístico milanés. En todo caso, hay que señalar que el público (entre el que se puede ver a varias celebridades, Sofia Loren entre ellos) reaccionó con entusiasmo ante la calidad del espectáculo. Y aplaudió con especial intensidad las arias de dificultad más peliaguda (¡en todas partes cuecen habas!). El papel de Europa está defendido con enorme brillantez y entrega por la entonces joven Diana Damrau, que, con todo, llega a gritar en algún agudo imposible, incluso para ella. Lo mismo le ocurre a la también extraordinaria lírico-ligera Desirée Rancatore (Semele). Algo más chicha tiene el rol de Asterio, encomendado a la soprano puramente lírica Genia Kühmeier, que igualmente da completamente la talla. También es un papel masculino, Isséo, el que canta la mezzo Daniela Barcellona, especialista justamente en roles rossinianos de hombre. De nuevo hay que decir que su desempeño no merece sino elogios. Y no muchos menos el tenor lírico Giuseppe Sabbatini, una voz que no enamora pero canta la mar de bien; aquí tiene que lidiar para su Egisto con una escritura endemoniada por su profusión de coloratura y trufada de algunos agudos más bien disparatados: es quizá lo mejor que le he escuchado a este cantante. Con una respuesta espléndida de la Orquesta, y más todavía del Coro de La Scala, Muti se entregó de lleno para intentar extraer todo lo posible de esta partitura insulsa. No comprendo que recibiese al final, junto a muchos vítores, algunos bufidos de desaprobación (¿serían por haber programado este título?...). Para mi gusto también la realización escénica de Luca Ronconi, esencialista y esquemática, muy suya, es muy meritoria. Gracias en buena parte a la escenografía y el vestuario del excelente Pier Luigi Pizzi. La guinda la proporciona la coreografía, creo que muy atinada, del bien conocido Heinz Spoerli, en la que se luce lo suyo -sobre una música también muy sosa- el Cuerpo de Ballet del Teatro, con dos solistas estelares: Alessandra Ferri y Roberto Bolle. El DVD (no ha salido en Blu-ray) ofrece buena calidad técnica, pero, como se pueden imaginar, ni rastro de subtítulos en castellano: en España estamos castigados por las discográficas debido a que aquí somos campeones... ¡en piratería!

2 comentarios:

  1. Cuando escuché esta ópera (no la vi, solo la escuché) anoté esto: "Ni una sola aria de Mozart, desde Idomeneo en adelante, o incluso desde Il Re Pastore en adelante, es tan inexpresiva como todas las de esta ópera de Salieri". Así que estoy muy de acuerdo con lo que dices. Sofía.

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  2. Sr. Carrascosa, disculpe que utilice esta vía para una solicitud, ya que no tiene nada que ver con el artículo.
    Vd. es un enamorado de Barenboim y, gustándome, no llego a ese nivel de admiración ni por el pianista ni por el director.
    Le quería pedir si, tal y como hace en algunos casos sobre óperas o sobre intérpretes, podría publicar en algún momento una relació de lo que para Vd es lo mejor de Barenboim en sus múltiples facetas de director, pianista, músico de cámara o acompañante de lied (en particular, su Winterreise con Fischer Dieskau lo encuentro maravilloso).
    Agradeciéndoselo de antemano, reciba un cordial saludo.

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