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jueves, 30 de marzo de 2017

Viena y Granada: recital de Javier Perianes



Schubert y música en torno a Granada

Anoche ofreció Perianes para la Fundación Scherzo un interesantísimo recital en el Auditorio Nacional sobre un programa tan comprometido como inteligentemente planteado: la primera parte estuvo dedicada a Schubert, del que tocó la Sonata en La mayor, D 664 y las Drei Klavierstücke D 946. Tras un primer movimiento, "Allegro moderato" cuyo excelso tema inicial pudo (y debió, para mi gusto) ser un poco más paladeado, todo discurrió con extraordinaria clarividencia y elevación: los momentos más turbulentos, el increíble intimismo del "Andante" y la fluidez y naturalidad con que fraseó el "Allegro" final, resaltando el papel clave que juegan sus modulaciones. Las Tres Piezas para piano, páginas difíciles de servir donde las haya, y me temo que también de escuchar y seguir, alcanzaron en los dedos del pianista onubense una lógica constructiva y una naturalidad en su discurso de difícil parangón con cualquier versión que recuerde. Solo en la tercera, "Allegro", creo que se dejó embriagar en algunas frases por su extraordinaria facilidad, resintiéndose por ello la nitidez expositiva. Pocos pianistas hay hoy, y no solo de su generación, capaces de lograr un Schubert tan, en líneas generales, maduro y admirable.

La segunda parte fue un modelo de programación: el Homenaje a Debussy de Falla, memorablente entendido, seguido de tres piezas de Debussy de inspiración granadina (la primera de ellos, La soirée dans Grenade, de Estampes, contiene una cita el Homenaje fallesco), en las que Perianes demostró de nuevo una extraordinaria afinidad con el mundo sonoro y estilístico del autor de La Mer; las otras dos fueron los preludios La Puerta del vino y La sérénade interrompue. A continuación El Albaicín de Albéniz -bellísima página que cuajó de frases memorables, pero que no siempre sonó todo lo limpiamente expuesta que uno espera de semejante instrumentista-. Y concluyó con una suite de El amor brujo repleta de sugerencias, maravillosamente cantada y en la que, por poner algún pero, volvió a entregarse a un virtuosismo quizá excesivo en las dos danzas más veloces. ¿Podría afirmarse que lo más extraordinario de la velada fue la propina, la para mí más hermosa de las cincuenta y tantas Mazurcas de Chopin, la op. 17/4 en La menor? Probablemente: sin duda, nunca la he escuchado interpretada con tal belleza melódica, tal concentración, tal delicadeza y poesía del más alto rango. Sí, Perianes es uno de los mejores pianistas de nuestros días.

2 comentarios:

  1. Perdón por el desliz: la "Soirée dans Grenade" no es un preludio, sino la segunda de las tres "Estampes".

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  2. Pianista extraordinario, dotado de una gran sensibilidad. Ansioso por escuchar su nuevo disco dedicado a Schubert en la que se incluye la sonata que interpretó para la Fundación Scherzo además de la D990. Y no pude asistir al recital que ofreció aquí hace unos días... ¡rabia! Juan Henríquez

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