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jueves, 8 de marzo de 2018

Dos óperas en la Staatsoper Bávara: "La Favorite" y "Die Walküre"



La Favorita de la Garanca

Dos títulos representados recientemente en la Ópera de Múnich que acabo de ver comparten puestas en escena bastante disparatadas y, para mí, en buena parte incomprensibles. Parece que es bastante frecuente en esa casa -creo que donde más- el hecho de encargárselas a directores de escena muy creativos y audaces, o sea, provocadores e iconoclastas. Debe de ser que allí hay un público especialmente favorable a estos experimentos (atrevimientos que no siempre me parecen baldíos, quiero precisar).

La Favorite de Donizetti en su versión original francesa acaba de publicarse en Blu-ray del sello Deutsche Grammophon; su responsable escénico es Amélie Niermeyer. Die Walküre, retransmitida por alguna televisión alemana, ha estado a cargo de Andreas Kriegenburg. No voy a enjuiciar desde este ángulo ninguna de las dos; solo diré que no me han gustado en absoluto y he acabado desentendiéndome de una y otra. Así que me limitaré a hablar de los aspectos musicales.

No tengo La Favorite por una de las mejores óperas de su autor, pese a que durante décadas, hace ya tiempo, fue muy popular. Admito que el cuarto y último acto mejora considerablemente, pero, aun así, creo que difícilmente habría sobrevivido en el repertorio de no contar con lucidas arias de la protagonista y del barítono (Alfonso XI) y, sobre todo, de las dos del tenor, provistas estas últimas de temibles sobreagudos: ya conocemos el morbo que esto despierta en muchos operófilos.

La presente publicación, filmada entre octubre y noviembre de 2016, contiene una enorme baza: su protagonista, la Leonor de Guzmán de Elina Garanca, acaso la más perfecta intérprete que he escuchado de este personaje. Una voz de mezzosoprano de extraordinaria belleza, dotada de una musicalidad infalible, de una técnica canora excepcional y de unas dotes actorales también sobresalientes. Esta versión es, sin duda, La Favorita de la Garanca. En cualquier caso, no es su único mérito, aunque sea con mucho el mayor: el Fernando de Matthew Polenzani es impecable por su línea de canto, genuinamente belcantista, y eso que este tenor de Illinois (n. 1968) no posee un timbre que enamore, ni mucho menos: es demasiado blanco y falto de brillo y squillo (¡lástima no haber contado con Javier Camarena!). Mariusz Kwiecien, Rey Alfonso, es un barítono lírico más que correcto, pero creo que en el belcanto no es donde más puede destacar; la directora de escena hace que su personaje sea especialmente odioso (durante el ballet, inevitablemente exigido por París, por suerte nadie baila, pero el rey parece presenciar, mirando al público, alguna extraña película, que le incita a hacer multitud de estupideces). Aunque la voz del joven bajo Mika Kares (Baltasar) promete, creo que está bastante verde, tanto por la poco canónica emisión como por su técnica. Muy bien, en cambio, la soprano lírico-ligera Elsa Benoit como Inés.

La batuta fue encomendada al esposo de la protagonista, Karel Mark Chichon (desde el comienzo de esta temporada director titular y artístico de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria), lo que me mosqueaba un poco, pero debo reconocer que su labor es no ya impecable, sino que parece haberse esforzado por sacar toda la música posible de la irregular ópera. Los conjuntos de la Ópera de Baviera rinden a considerable nivel. El Blu-ray, de sonido espléndido y estupenda imagen, posee subtítulos en español, algo cada vez más raro. 

La Walkiria con Kyrill Petrenko
 
La función de La Walkiria transmitida fue la del 22 de enero de 2018. El reparto contó con al menos cuatro nombres estelares, tres de los cuales estuvieron realmente a pedir de boca: la Brünnhilde de Nina Stemme es, sigue siendo (está un poco menos bien de voz, solo un poco, que en la función de La Scala del 7-XII-2010, con Barenboim, que me llevó a afirmar que era la más admirable Brunilda que había escuchado jamás. Opinión que mantengo). La intérprete de Sieglinde, la soprano Anja Kampe, también estuvo sensacional: es, sin duda, una de las grandes cantantes wagnerianas actuales. Y también la mezzo Ekaterina Gubanova resultó espléndida, irreprochable salvo por su aspecto juvenil, no muy apropiado para Fricka. Otra figura es el tenor neozelandés Simon O'Neill (n. 1978), pero no estuvo como Siegmund a la altura esperada: desde La Walkiria de La Scala referida se le ha blanqueado un tanto la voz ya en el paso; por lo demás, sigue siendo un intérprete cabal, bien centrado.

El bajo Ain Anger (Estonia, 1971) estuvo correcto, si bien algo insuficiente en lo vocal y en la caracterización como Hunding. Quien menos me gustó del sexteto protagonista -pues las walkirias tuvieron un más que buen nivel global- fue el barítono-bajo sueco, miembro de la Ópera Danesa (n. 1968), John Lundgren, como Wotan carente de la debida autoridad. Su materia prima es agradable, pero el canto no es muy estable y su emisión un tanto engolada.

En cuanto a la batuta de Kirill Petrenko, es evidente que se desenvuelve en Wagner con soltura y conocimiento, pero no me ha terminado de convencer, por ejemplo en ciertos acordes forte demasiado cortos y secos, en que produce con frecuencia una sensación de prisa y falta de aplomo -que sin embargo las duraciones globales apenas registran-. La coda final del primer acto no está muy bien resuelta. Director musical de la casa, la orquesta no siempre le suena a la altura de lo que uno espera de una compañía que tiene fama de ser una de las tres óperas más importantes de Alemania (junto a las Estatales de Berlín y Dresde); francamente, me quedo antes con esas dos. De la de Berlín, Luis Gago escribió hace poco en "El País" (a propósito del reciente Tristán con Barenboim) que posee la mejor orquesta wagneriana del mundo; creo que no exagera. Sigo temiendo que el director que próximamente asumirá la titularidad de la Filarmónica de Berlín, de quien se dice que el compositor en el que más destaca es Wagner, y que ha sido ante todo un maestro de foso, sea una elección muy acertada para la primera orquesta sinfónica de Alemania y una de las tres o cuatro mejores del mundo. 

4 comentarios:

  1. Hola, Ángel:

    Como te leo blasfemo, te pregunto, ¿tuviste algún tipo de trato personal con el mítico Ángel - Fernando Mayo (tan conservador y tan poco dado a estas innovaciones escénicas: detestaba el famoso "Anillo del Centenario" de Boulez/Chéreau?).

    ¿Qué otras brunildas te han gustado más o menos (incluida la polémica de dicho "Anillo", Dame Gyneth Jones?

    Saludos cordiales.

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    1. Sí, tuve amistad y bastante trato con Ángel Mayo, quien, sí, era muy conservador en cuestiones escénicas. Pero en honor a la verdad debo decir que, a su vuelta de Bayreuth en 1995, me telefoneó entusiasmado ante el "Tristán" dirigido escénicamente por Heiner Müller, una propuesta esencialista pero sin duda muy innovadora. A pesar de que sus cantantes preferidos eran de los años 50 y 60 del siglo pasado, me dijo que en esa producción la pareja Waltraud Meier/Jerusalem le había fascinado, lo mismo que la dirección musical de Barenboim. A quien empezó a tomarse en serio a partir de entonces.
      Otras Brunildas excelentes han sido para mi gusto, por supuesto, Flagstad, Varnay, Mödl, Nilsson, Dernesch, Behrens, Anne Evans, Polaski o la poco conocida Johanna Meier. Y hoy, además de Stemme, Irene Theorin.

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  2. Me aboné a digital concert Hall en enero. Por lo visto, Petrenko no me entusiasma, aunque cualquier cosa es mejor que el inefable Rattle...hubiese preferido mil veces a Thielemann, tb en parte un director de foso, pero que se desenvuelve bastante bien en el mundo sinfónico..su Beethoven me parece de lo mejorcito de los últimos años, no sé si estás de acuerdo...

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    1. Lo siento, Antonio: no me entusiasma el Beethoven de Thielemann, aunque admito que es sólido. A Thielemann no lo aceptaron en la Filarmónica de Berlín en parte por motivos musicales, pero también porque públicamente se ha posicionado próximo a la extrema deracha xenófoba, y esa orquesta, principal embajadora de la cultura alemana no lo puede aceptar.

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