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domingo, 11 de marzo de 2018

Tres jóvenes solistas españoles de bandera: Gómez Godoy, Ferrández y Pérez Floristán



Música de cámara de Haydn, Schumann, etc.

Sala de Cámara del Auditorio Nacional, 8 de marzo. La oboísta de Linares (Jaén) Cristina Gómez Godoy (1990), el cellista madrileño Pablo Ferrández (1991) y el pianista sevillano Juan Pérez Floristán (1993) ofrecieron un programa camerístico ejemplarmente planteado y resuelto. Hace veinte o treinta años algo así era apenas imaginable en España: tres jóvenes instrumentistas que difícilmente pueden ser superados haciendo esto por los más famosos y reconocidos músicos de cualquier parte del mundo. Pero lo cierto es que la educación musical ha mejorado tremendamente en nuestro país (en gran parte debido a la Escuela Reina Sofía, de prestigio internacional), al tiempo que ¡ay! la edad media de los asistentes a conciertos de música clásica no baja, sino tal vez todo lo contrario: se ve a pocos jóvenes en la ópera o en los auditorios, y no creo que sea solo por los precios de las entradas (las de los conciertos de rock y demás tampoco son precisamente baratas).

Cristina Gómez Godoy, a la que vimos hace años en la West-Eastern Divan Orchestra y que hoy es oboe solista en la Staatskapelle Berlin (creo que es el único músico que Barenboim ha sacado de aquella orquesta para llevárselo a esta) pertenece a la élite de los mejores oboístas: por su precioso sonido, que recuerda algo a Hansjörg Schellenberger y quizá más a Maurice Bourgue (Filarmónica de Berlín y Orquesta de París, respectivamente), por su capacidad de regulación del sonido, su excelente legato, su exquisita musicalidad, su pulcritud y su delicadeza, fue intérprete literalmente ideal de las Tres Romanzas op.94 de Schumann. Al comienzo del programa su contribución en el Trío en Re mayor, Hob. XV: 16 de Haydn (original para piano, cello y flauta) había sido ya ejemplar. En él y desde los primeros momentos se vio claro que Floristán es un gran intérprete (¡también!) de Haydn, por su pulsación, su fraseo, su vivacidad y vitalidad, su imaginación para dotarlo de espontaneidad, de alegría de vivir y de diversas sorpresas tan caras al genial compositor (¡y tan raramente programado entre nosotros!).

También se vio que la actuación del cellista Ferrández no se limitaba a quedar en un segundo plano, sino que su amplio y hermoso sonido y su entrega rebasaban el retraído papel de comparsa al que suelen resignarse muchos violonchelistas en estas obras. A continuación, en las tres Fantasiestücke op. 73 de Schumann estuvo admirable: tanto él como el pianista fueron schumannianos a más no poder, perfectamente entendido el lirismo intimista del compositor. Tengo, sin embargo, un leve reproche para el chelo en esta ocasión: una recurrente breve frase de la segunda de las piezas ("Lebhaft, licht": Vivo, ligero) la tocó demasiado próxima a un mero adorno. Pero su labor fue también, en conjunto, espléndida.

Para cerrar la primera parte tocaron una obra muy rara, agradable pero un tanto convencional: la Serenata op. 73 (1923) de Robert Kahn (1865-1951), que había sido amigo de Brahms; y se le nota. Y el programa terminó con un estreno absoluto, el del Trío para oboe, cello y piano que el autor, Jesús Torres, uno de los compositores españoles más destacados de nuestros días, ha dedicado a los tres instrumentistas. Se comprende: defendieron la difícil obra con entrega y ahínco absolutos. En esta partitura, como en todo el programa, hicieron música de cámara en el sentido más noble de la expresión: un diálogo, permanente, una conversación inteligente a dos o tres voces. Y una conclusión que reafirmo: son tres solistas que, si no se frustran (no tienen por qué), van a dar mucho y bueno que hablar.

4 comentarios:

  1. Todo Schumann es de una belleza recóndita: el disco de las romanzas por Holliger y Brendel (1980), de cabecera. Y "fantásticos" los estudios por Maisky y Argerich 1985).

    El trio de Haydn que mencionas no está en la famosa grabación de Rampal del 92, sí hay una grabación historicista por el conjunto La Gaia Scienza (2009), y que, en la versión que mencionas aparece en la mítica integral de los Beaux Arts.

    Saludos cordiales.

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    1. Gracias por tus comentarios. Del Trío de Haydn hay una histórica grabación con violín en lugar de flauta u oboe, por Gilels, Kogan y Rostropovich (BBC 1959). Y las Piezas de fantasía op. 73 me gustan más que por Maisky/Argerich por Heinrich Schiff/Gerhard Oppitz (Philips 1992).

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  2. Sí, complemento a la grabación del Concierto para violonchelo con Haitink con Berlín (1989), una de las mejores de las últimas décadas, ¿no?

    Saludos.

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    1. Carrascosa: ¡Bravo por cómo has desmontado las tonterías que te decían sobre la Kopachinskaya!
      Salido

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