martes, 8 de octubre de 2019

Andris Nelsons graba las 9 Sinfonías de Beethoven


Estaba cantado que más bien antes que después el grandísimo director letón tenía que ofrecer al público melómano su opinión sobre el ciclo sinfónico beethoveniano. Ya está aquí, de la mano de Deutsche Grammophon y con la Orquesta Filarmónica de Viena. No solo porque últimamente no han abundado las grandes versiones de esta serie, esta está, sin duda, entre las mejores de los últimos tiempos. Diría más: es la única de verdad grande junto a las dos de Barenboim con la Orquesta del Diván (la de audio y la de vídeo, ambas para el sello Decca). 

El Beethoven que propone Nelsons está totalmente dentro de la gran tradición. En líneas generales, es apolíneo y muy clásico por su equilibrio, proporciones y amortiguamiento de las grandes tensiones. Me ha recordado sobre todo al de Bruno Walter: en ambos suele primar la belleza sobre el dramatismo. Para lograrlo, la orquesta ideal era sin duda la Filarmónica de Viena, la de más bella sonoridad y la que mejor conserva su personalidad desde hace muchos años. Su actuación me parece antológica, claramente por encima de las de los tres últimos ciclos grabados por ella, con Abbado, Rattle y Thielemann; y no me refiero ya a las interpretaciones, muy objetables en mi opinión las tres. A diferencia de ellos, en su búsqueda de la belleza el letón no cae en el menor amaneramiento. Hay, eso sí, algunos momentos de especial dulzura, más que propiamente blandura. A mí no llegan a irritarme. Prefiero, eso sí, un sonido algo más rústico como heredero de Haydn, y también más robusto. Pero Nelsons no va mucho por ahí. Por descontado, no hay el menor rastro de eso que tan bien venden algunos (quiero decir: muchos): el historicismo. ¡Qué bonito, qué bien quedan!

La Primera Sinfonía es una versión admirable e irreprochable, a la que únicamente le pediría un poco más de energía y algo más de humor y chispa, sobre todo en el movimiento final. Su Minueto lo hace decididamente como un scherzo. Yo le otorgaría un 8,5. La toma de sonido, de gran diafanidad, es en todas ellas de un 9,5.  

La Segunda es una de las mejores de la discografía, una versión ejemplar dentro de los postulados referidos, perceptiblemente más avanzada, más mirando hacia el futuro, que la Primera. Digna para mí de un 9,5. 

Aunque su “Heroica” es de una perfección y una belleza soberanas, no puedo estar de acuerdo con una visión tan serena, tan alejada de todo tipo de conflictos y de negrura. Un 8, y va que arde, porque aunque las grandes obras maestras admiten muchos enfoques, este tan placentero no entra, en mi opinión, entre los acertados. 

La Cuarta, pese a que su Adagio podría haber sido algo más poético, es en conjunto admirable, y absolutamente excepcional su finale, con un empuje y un desparpajo que podría haber aplicado en el de la Primera. 9. 

La Quinta, perfecta de proporciones, un poco más comedida de la cuenta, no es de las versiones que enardecen, sino que solo admiran. Le pasa un poco como a la “Heroica”, aunque en menor medida. Un 8,5. 

La “Pastoral” es una obra que me parece especialmente difícil, aunque existen media docena de interpretaciones mayúsculas en disco. Aquí (contra lo que esperaba) el primer movimiento es más gozoso que contemplativo. Yo, sinceramente, prefiero que predomine esto último (Furtwängler, Klemperer y Giulini en EMI, Sanderling sobre todo en Hänssler, Kubelik, Barenboim mayormente con la Staatskapelle). Pero también está muy bien lo que hace Nelsons: su versión carga las tintas en lo sensual, más que en lo que llamaríamos espiritual, salvo en el hermosísimo y conmovedor último movimiento. En cuanto a la Fiesta de los campesinos, la lleva deprisita, sin tener en cuenta lo que Klemperer le decía a Kubelik: “no debe hacerse rápida, pues los campesinos bailan con zuecos”. 9.
Enérgico y vibrante el primer movimiento de la Séptima, Un poco rápido el Allegretto, sin resultar por ello ligero de carácter. Trepidante el scherzo, con un impactante trio, lo que anuncia un ciclónico, arrollador finale. 9,5. 

La Octava, impetuosa y jubilosa, es seguramente la mejor versión grabada desde la segunda de Solti en Chicago, hace ya tres décadas. La cima del ciclo. Se le puede adjudicar un 10, una nota que solo le había aplicado hasta ahora a esa citada versión.  

El episodio más dramático de todo este ciclo sinfónico es el primer movimiento de la Novena, más que cualquiera de la Quinta, y no digamos que de la Tercera. Correctísimo el scherzo, un pelín apresurado el Adagio (16’00”), si bien en conjunto resulta bastante emotivo, casi sentimental por unos momentos. La dirección del finale, intensa, reflexiva, apasionada y sincera, me parece casi todo el tiempo sobresaliente. Pero, aunque el Coro Wiener Singverein merece un notable alto, el cuarteto vocal no ha sido una elección muy afortunada: el bajo Georg Zeppenfeld canta con bastante corrección, pero resulta inexpresivo. El tenor Klaus Florian Vogt, además de poseer una voz blanquísima, está mal: apurado, frasea sin gusto y resulta muy melifluo. Mejor las féminas -Camilla Nylund y Gerhild Romberger-, pero la soprano no se libra de algún apuro. O sea, como el 90% de sus colegas en esta parte tan inclemente. 8.

10 comentarios:

  1. Van a editar este mismo mes, en formato Blue-Ray vídeo, los conciertos de Klemperer en Londres, en 1970, con el ciclo completo de Beethoven. Muy caro, sonido monoaural, pero por fin una edición oficial remasterizada, como se dice ahora. ¡Ojo con eso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo conozco ese ciclo, que en su día emitió creo que Canal+. Es absolutamente impresionante. Y estoy convencido de que su sonido es estereofónico (¿?).

      Eliminar
    2. Estimado Ángel:
      Ojalá algún día pueda compartir sus impresiones sobre este ciclo sinfónico de Klemperer que, al menos para mí, es una de las mayores cumbres interpretativas de todos los tiempos.
      Saludos!

      Eliminar
    3. El sonido "debería" ser estereofónico, pero el asociado a estas filmaciones es monofónico. Se me ocurre que se trate del sonido de la toma televisiva de la BBC, pero que pudiera haber otra toma (¿radio? ¿archivo?) en estéreo. Ojalá se edite algún día en CD una grabación en estéreo de este ciclo pero, de existir, ¿por qué no se ha hecho ya? De hecho, la fuente más probable, la BBC, ya publicó toneladas de música en CD procedente de sus archivos radiofónicos. Me temo lo peor: que este sonido mono de los Blue-Rays sea todo lo que hay.

      Eliminar
  2. Puede que los grandes Beethovenianos sean, sin duda Furt y Böhm, luego Barenboim...no tanto para mí Klemperer…..a Nelsons le concedo el beneficio de la duda, su Beethoven será bueno, pero te vuelvo a comentar lo mucho que me decepcionó su segunda de Mahler en Berlín...te lo ha comentado más gente... de todas formas es muy joven y le queda mucho por crecer y mejorar...….

    ResponderEliminar
  3. Apenas me estoy cenando este ciclo, voy por la séptima, y concuerdo en casi todo lo que dice. Efectivamente, con mi favorita que es la sexta, prefiero un sentimiento mas contemplativo, un poco melancólico y "pastoral" en los movimientos de extremos. Y su séptima, nada que ver con los atropellos y vulgaridades de Petrenko en Berlín, supongo que me sucederá lo mismo con la comparación de las novenas. Saludos.

    ResponderEliminar
  4. El ciclo en bluray de Klemperer se vende exclusivamente en la tienda alemana zweitausendeins.de. Cuesta 100 € + gastos de envío. https://www.zweitausendeins.de/otto-klemperer-philharmonia-orchestra-box-limitierte-luxusausgabe-zweitausendeins-edition-musik.html

    ResponderEliminar
  5. Añado más: el precio si se envía a España es 113 €, el sonido es Monoaural. Y ya lo he comprado. :-)

    ResponderEliminar
  6. Yo lo recibí ayer pero aún no he oído nada. Estoy con el álbum Decca Eñoquence (Australia) con las Sinfonías de Bruckner justamente tocadas por la Filarmónica de Viena: 1a por Abbado, 2a y 6a por Horst Stein, 3a y 4a por Böhm, 7a y 8a por Solti, 5a por Maazel y 9a por Mehta. Muy bien las dos primeras (la1a es la de Linz y la 2a es Haas)

    ResponderEliminar
  7. Qué pena en la Novena el cuarteto vocal, porque realmente es una muy buena versión por parte de Nelsons y los vieneses.

    ResponderEliminar