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viernes, 15 de diciembre de 2023

Breves: Andrés Segovia, Klemperer, Beethoven, Tchaikovsky, Currentzis, Bach, Couperin

 

Desde él ha habido y hay guitarristas con un dominio del instrumento igual y hasta superior, pero Andrés Segovia sigue teniendo, en mi opinión, el sonido más hermoso y variado que haya escuchado.

Acabo de reescuchar en Qobuz el último reprocesado de la Missa Solemnis de Beethoven por Otto Klemperer: ha ganado bastante limpieza y perdido casi por completo las anteriores distorsiones. Pero lo que me ha quedado clarísimo es que es una interpretación que, seis décadas después, continúa inalcanzada. La convicción del genial director, tan agnóstico él, es sobrecogedora y me sigue poniendo la piel de gallina. Y el Coro New Philharmonia sigue siendo el número uno absoluto.

Hacer una lista con los diez cuartetos favoritos y que no aparezca en ella Beethoven no es cosa de un excéntrico, sino de un pedante redomado o de un gran ignorante. No todos los “gustos” son admisibles.

Iolanta, la última ópera (1892) de Tchaikovsky, es mucho menos conocida que Eugenio Oneguin o La dama de picas, pero nada tiene que envidiarles. Es menos melódica (lo que le ocurre a Falstaff frente a los títulos más populares de Verdi), pero muestra una extraordinaria sensibilidad y depuración en la escritura del compositor ruso, y se basa en un admirable libreto de su hermano Modest, que cuenta una historia (extraída de La hija del Rey Renée, del poeta danés Henrik Hertz), tan preciosa como conmovedora. En su admirable versión en DVD y Blu-ray de Teodor Currentzis (¡qué director tan desconcertante!) en el Teatro Real, se inserta el sublime Himno de querubines (extraído de las 9 Piezas sacras de 1884-85) que el Coro del Teatro canta de forma inenarrable.

En Radio Clásica hay últimamente dos máximas acerca de las interpretaciones: si toca o dirige una mujer, es que es muy bueno; y si es con instrumentos originales, históricos (o como se les quiera llamar), es siempre auténtica, y además, también siempre buena. Por suerte, aún no alcanza a todos los programas…

Ayer día 14, en el programa de RC “La dársena”, una aduladora, caótica, pedante y cuajada de contradicciones entrevista a un clavecinista, que comienza a grabar toda la música para clave de François Couperin, este -el clavecinista- aseguraba que los dos mayores compositores del Barroco son J. S. Bach y F. Couperin (yo me pregunto: ¿y Haendel?), y que Couperin es “el Bach del clavecín”. Parecía “olvidar” que la producción de Bach para ese instrumento es mucho más trascendente que la del francés: El clave bien temperado, las Variaciones Goldberg, las 6 Partitas, las Suites francesas, las Suites inglesas, multitud de piezas, más las Sonatas con clave, los Conciertos para uno, dos, tres y cuatro claves… Pero también nuestro clavecinista tiene otro “olvido” muy significativo: Domenico Scarlatti, cuyas 555 Sonatas son lo más decisivo, novedoso, renovador y genial escrito para ese instrumento, al margen del corpus bachiano.

Una de las afirmaciones que hizo el clavecinista era que en el primer CD habían tenido que suprimir la repetición de la última pieza, porque la duración total de lo grabado ascendía a los 81'30", y que un CD no admite más de 80'. Pero lo cierto es que hay no pocos casos de CDs recientes superan esa duración. Baste este ejemplo: Schubert: Sonatas D 959 y 960 - Zimerman (DG 2017). Dura 82'08". Así que no me vengan con cuentos. 

sábado, 20 de enero de 2018

Cuatro discos nuevos: Currentzis, Belohlávek, Pappano, Flórez




La Sinfonía "Patética" por Currentzis
Ya he dado en varias ocasiones mi opinión sobre el director Teodor Currentzis (Atenas, 1972) como uno de los más imprevisibles de la actualidad: capaz de maravillas (sin ir más lejos, The Indian Queen de Purcell comentada hace poco en este blog) o de desastres (así, su Concierto para violín de Tchaikovsky con la horrible Kopatchinskaya). Pues bien, ahora vuelve al gran compositor ruso en su reciente grabación para Sony, con el conjunto MusicAeterna, de su Sinfonía "Patética", que está siendo muy controvertida. Daré mi opinión sobre ella. Había leído y oído decir algo así como que es una interpretación "hiperdramática" y "en carne viva". Algo de esto hay, así como destellos de un talento tremendo, el que no creo que se le pueda negar al director griego afincado en la Ópera de Perm, a la que pertenece MusicAeterna. Pero la impresión que he tenido al escucharla (impresión que podría cambiar, en función del estado de ánimo con que me coja) es que es una versión histérica, tremendamente efectista, extremadísima en sus contrastes, feroz aquí y allá ¡pero también blandísma en algún momento! y que, no lo puedo remediar, me da la impresión de ser menos sincera que numerera. Pero admito que haya a quienes les subyugue. A mí, aunque me parece interesante, no me convence. La orquesta creo que es algo pequeña, pero son capaces de hacer un ruido infernal. La toma de sonido tiene toda la pinta de estar muy manipulada en busca de una transparencia a todas luces artificial.

Ma Vlast de Smetana por Belohlávek
Desgraciadamente, el director checo Jirí Belohlávek (1946-2017) no ha tenido tiempo de ver su último disco, publicado siete meses tras su muerte: el ciclo de seis poemas sinfónicos de Smetana que es algo así como la cumbre de la música nacionalista checa (checoslovaca) o bohemia. Tras una admirable serie con las 9 Sinfonías y los 3 Conciertos de Dvorák y unas algo menos logradas pero estimables Danzas eslavas y Stabat Mater del mismo autor, todo con la Orquesta Filarmónica Checa y para Decca, el presente ciclo del otro gran compositor nacionalista checo del XIX me ha parecido estimable, a situarse entre las buenas interpretaciones disponibles, si bien creo que no alcanza el nivel de las Sinfonías del autor de Rusalka. Los poemas sinfónicos 3º, 4º y 5º creo que están algo menos logrados que los otros tres. Otra deficiencia: la toma de sonido no ha sido todo lo buena que uno podría esperar hoy. Confío en que se publique, sea en CD o en DVD/Blu-ray, la colosal, reveladora interpretación que Barenboim ofreció el 12 de mayo de 2017 en Praga de este ciclo con la Filarmónica de Viena, grabación que en audio ha circulado por la red con estupendo sonido. Haberla escuchado, descubierto, merma irremediablemente interés a esta publicación de Belohlávek.

Pappano dirige las dos principales obras orquestales de Saint-Saëns
Warner ha lanzado recientemente un disco la mar de interesante por contener una destacada, aunque desigual, grabación de la magistral Tercera Sinfonía de Saint-Saëns y una sensacional versión de la que para mí es la obra cumbre de cuanto conozco de este compositor: El carnaval de los animales. El primer movimiento -si la consideramos dividida en cuatro- de la Sinfonía con órgano es admirable hasta el punto de que creo que nunca lo he escuchado de forma tan convincente; el segundo, también bellísimo, lo encuentro en exceso contemplativo, dejando bastante de lado su envolvente sensualidad. El tercero, excesivamente rápido y con un error recurrente en los timbales, solo levanta cabeza en su final, en el que Pappano descubre texturas nuevas. El grandioso finale es más pomposo que apasionado y se ve lastrado tal vez por la toma en público, algo desequilibrada; aunque el órgano, tocado por Daniele Rossi, tiene buena presencia, pasa a segundo término frente a un bombo y unos platillos demasiado destacados. Francamente bien la Orquesta de la Academia Santa Cecilia de Roma, aunque, claro, no es una de las grandes. Por ello mismo es muy de admirar el altísimo nivel con el que se desenvuelve en El carnaval -grabado a pedir de boca en estudio- incluso sus solistas más comprometidos, como el contrabajo en El elefante y el cello en El cisne. Pero lo mejor de la versión, plena de sentido del humor, es la intervención de Martha Argerich y del propio Pappano en los pianos: ¡graciosísimos los Pianistas, incapaces sin cesar de mantener el tempo!

El recital Mozart de Juan Diego Flórez
El mejor tenor rossiniano de todos los tiempos ha cometido, para mi gusto, un tremendo error grabando este programa Mozart, por mucho que su voz sea ideal para casi todas estas diez arias. Por culpa de varias carencias: falta de un buen estilo mozartiano, algo que se le escapa por completo. Por una expresión casi invariable todo el tiempo, muy escorada hacia la blandura muy edulcorada (¡insufrible en "Un aura amorosa" de Cosí fan tutte!). Por una pronunciación desastrosa del alemán en las arias de La flauta mágica y El rapto en el serrallo (no recuerdo, en décadas, nada tan deficiente en un cantante de renombre). Por añadir adornos y algún agudo, totalmente innecesarios e inconvenientes, y además del peor gusto, en las arias de Don Giovanni y Così: ¡qué manía la de empeñarse en el vano lucimiento! Y por haberse dejado acompañar por uno de los peores directores de o con instrumentos originales que ha escuchado jamás (¡y hay muchos candidatos!): Riccardo Minasi, a quien dios confunda: un compendio de los peores resabios de los de su especialidad, desde lo más bruto a lo más empalagoso. Este CD, editado por Sony y de 51 minutos de duración, cuenta con la Orquesta La Scintilla de la Ópera de Zúrich. Lo dicho: no basta, ni muchísimo menos, con cantar bien. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

"The Indian Queen" de Purcell en DVD/Blu-ray por Currentzis y Sellars



Un espectáculo que contiene mucho más

Sony ha editado en DVD y Blu-ray (yo comento este último) una representación del Teatro Real de noviembre de 2013 con esta obra de Henry Purcell que me ha parecido del mayor interés. De La reina india se conserva no más de una hora de música; sin embargo, este espectáculo dura tres horas y cuarto (y no 138 minutos, como dice la contraportada del Blu-ray). Lo que quiere decir que el espectáculo montado por Teodor Currentzis y Peter Sellars añade un montón de música: cinco danzas mayas al comienzo y luego páginas de Purcell pertenecientes a otras partituras: desde la famosa y maravillosa O Solitude hasta Sweeter than roses, pasando por fragmentos de O sing unto the Lord, Blow up the trumpet, The Fairy Queen, Oedipus, Hear my prayer, With sick and famish'd eyes, Not all my torments, Circe, If grief has any pow'r to kill, Bonduca y O Lord, rebuke me not. El resultado es un conjunto un tanto heterogéneo y extraño, puntuado aquí y allá por una recitadora (¡sensacional Maritxell Carrero!), pero en mi opinión fascinante. Como me ocurre con tantas puestas escenas modernas (o sea, de libre reinterpretación), hay muchas situaciones que no comprendo; aun así, el espectáculo ha mantenido mi atención todo el tiempo, atrapado en sus imágenes de extraordinaria belleza y poder de sugestión y, sobre todo, por la música en tantas ocasiones excelsa del compositor inglés.

Cada vez con más frecuencia hay directores de escena que incluyen danza en óperas en las que no hay ballet propiamente dicho (recuerdo ahora la Tetralogía de La Scala por Guy Cassiers o Tannhäuser en la Staatsoper de Berlín por Sasha Waltz). Aquí me parece también un acierto la coreografía de Christopher Williams. Igualmente encuentro muy bellas y acertadas la escenografía (Lawrence Mota) y la iluminación (James F. Ingalls). Es curioso cómo el régisseur Peter Sellars (Pittsburgh, 1957), en sus comienzos un provocador enfant terrible, ha llegado en su madurez a ser un artista de una estatura indudable. No es uno de sus menores méritos lo que consigue de la actuación de los cantantes con los que trabaja: aquí hay ejemplos muy claros.

Al igual que dije de Yannick Nézet-Séguin en la crítica a sus Sinfonías de Mendelssohn (23 de agosto, en este blog), que es un director que parecen dos, otro tanto podría decir de Currentzis, solo que elevado al cuadrado. Le he escuchado interpretaciones atroces, sobre todo del XIX, pero también de Mozart (sus óperas de Da Ponte), así como también auténticas maravillas. Esta de La reina india me parece una de las más increíbles. Su sensibilidad es extrema, su amor por esta música desbordante. Su empleo de los instrumentos originales, nada fundamentalista, me parece -a mí, que con tanta frecuencia los detesto- un acierto más. Si el conjunto instrumental MusicAeterna de la Ópera de Perm es estupendo, el correspondiente coro (que prepara Vitaly Polonsky) es la repanocha, seguro que uno de los mejores del mundo en su especialidad.

Pese a que en el reparto hay cantantes admirables -las sopranos Julia Bullock y Nadine Koutcher en primer lugar, si bien soporto mal la voz aguda y nada agradable del contratenor Vince Yi-, lo que más me embelesa de este espectáculo son los coros, varios de los cuales nada tienen que envidiar al que cierra Dido y Eneas. Para terminar de redondear el producto, debo constatar que la imagen y el sonido del Blu-ray son de lo mejor de lo mejor que haya yo escuchado. Lástima la ausencia de subtítulos en castellano.