martes, 7 de marzo de 2017

El controvertido Glenn Gould



Las opiniones de Brendel y Rosen

Con motivo de la publicación de un libro sobre el pianista canadiense Glenn Gould (Toronto, 1932-1982) escrito por el conocido realizador de documentales sobre músicos Bruno Monsaingeon (No, no soy en absoluto excéntrico, edit. Acantilado, 2017), Luis Gago escribía el pasado sábado día 4 en "Babelia", de El País, un interesante artículo en el que traía a colación dos interesantes citas de dos grandes pianistas que han sido a la vez agudos comentaristas musicales. La primera es de Alfred Brendel, quien afirmaba: "Glenn Gould no estaba interesado en descifrar una obra desde dentro, sino que lo que quería era, de la forma más inesperada posible, iluminarla desde fuera. Llegó hasta el extremo de dificultar la comprensión de un compositor, y maltratarlo, a fin de ser original a toda costa [...] Gould era para mí un clásico ejemplo de lo que no debería ser un intérprete; como excéntrico que era, parecía decidido a oponerse a los deseos del compositor o a ir en contra del carácter de la pieza". Palabras con las que estoy plenamente de acuerdo.

La segunda cita, de Charles Rosen (autor de, entre otros libros, del magnífico análisis Las 32 Sonatas de Beethoven) era mucho más benévola: "Muchas de las interpretaciones de Gould fueron acertadas y sublimes, otras fueron equivocadas, y ambas interesantes y estimulantes, mientras que algunas otras fueron equivocadas y sencillamente espantosas; me gusta pensar que fueron solo la primera y la segunda de estas categorías las que le dieron su celebridad". Con todo mi respeto a Rosen, no conozco ninguna interpretación sublime del pianista canadiense: algunas pueden gustarme bastante o mucho, pero creo que nunca ha llegado a entusiasmarme. En cuanto a las equivocadas pero interesantes, sí que me parece que las hay, pero, por desgracia, abundan las espantosas, hasta el punto de que quizá a ningún otro pianista importante le he escuchado algo tan atroz. Entre ellas tengo que citar en primer lugar las tres últimas Sonatas de Beethoven, que encabezan para mí todos los rankings de perversión.

¿Por qué Gould es tan famoso y tan apreciado por muchos melómanos? Si lo fuera solo por sus mayores aciertos no me extrañaría demasiado -aunque siempre hay, para mí, otros pianistas mucho más lúcidos y destacados-, pero es que hay no pocos para los que todo -o casi, casi todo- lo grabado por Gould les parece excelso. Y es que creo que, una vez más, es más rentable para alcanzar el máximo aprecio por parte de algunos el ser raro, extravagante, excéntrico (¡claro que Gould lo es!), no solo tocando, sino comportándose de ese modo, además de tener un repertorio no muy amplio -lo que parece también indispensable-. Condiciones necesarias para que ciertos esnobs y pedantes te consideren lo más de lo más. Fue el caso del director Carlos Kleiber y es, entre otros, el caso del pianista Grigory Sokolov. Ambos músicos son muy grandes, sin duda, pero de ningún modo los más grandes en su especialidad en sus respectivos momentos. Para esos esnobs y esos pedantes un artista normal, de comportamiento más o menos normal y que han sido o son enormes en un repertorio extensísimo no tiene especial valor. Por eso mismo un Claudio Arrau, un Arturo Rubinstein, un Leonard Bernstein o un Daniel Barenboim no les impresionan especialmente. Así, además, se distinguen, se separan, de la plebe: ellos son especiales.

viernes, 3 de marzo de 2017

Mis versiones favoritas de las principales óperas de Bellini y Donizetti



Como también hice en Rossini, escojo -si me parecen suficientemente buenas las versiones- algunos títulos no solo en CD, sino también en DVD/Blu-ray

BELLINI

Beatrice di Tenda - Sutherland, Pavarotti, Veasey, Opthof. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Sinfónica de Londres. Bonynge (Decca)

I Capuleti e i Montecchi - Sills, Baker, Gedda, Lloyd, Herincx. Coro John Alldis. Orquesta New Philharmonia, Londres. Patanè (EMI); Di Donato, Kulchynska, Bernheim, Lorenzi, Botnarciuc. Coro de la Ópera de Zúrich. Philharmonia de Zúrich. Luisi. Loy (DVD/Blu-ray Accentus)

Norma - Caballé, Cossotto, Domingo, Raimondi. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Filarmónica de Londres. Cillario (RCA); Caballé, Veasey, Vickers, Ferrin. Coro y Orquesta del Teatro Regio de Turín. Patanè. Jourdan (DVD Hardy)

I Puritani - Caballé, Kraus, Manuguerra, Ferrin, Hamari. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia, Londres. Muti (EMI); Machaidze, Flórez, Guagliardo, D'Arcangelo, N. Pirazzini. Coro y Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. M. Mariotti. Alli (DVD/Blu-ray Decca)

La sonnambula - Orgonasova, R. Giménez, Ellero d'Artegna. Coro y Orquesta de Cámara de la Radio Holandesa. Zedda (Naxos); Dessay, Flórez, Pertusi. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Pidò. Zimmermann (DVD Decca)

DONIZETTI

Anna Bolena - Sills, Verrett, Plishka, Burrows. Coro John Alldis. Orquesta Sinfónica de Londres. Rudel (Westminster/DG); Netrebko, Garanca, D'Arcangelo, Meli. Coro y Orquesta de la Ópera Estatal de Viena. Pidò (DVD/Blu-ray DG)

Don Pasquale - Bruscantini, Freni, Winbergh, Nucci. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia, Londres. Muti (EMI); Raimondi, Rey, Flórez, Widmer. Coro y Orquesta de la Ópera de Zúrich. Santi (DVD/Blu-ray Decca)

L'elisir d'amore - Gedda, Freni, Capecchi, Sereni. Coro y Orquesta de la Ópera de Roma. Molinari-Pradelli (EMI); Villazón, Netrebko, D'Arcangelo, Nucci. Coro y Orquesta de la Ópera Estatal de Viena. Eschwé. Schenk (DVD/Blu-ray Erato).

La Favorite - Kasarova, Vargas, Michaels-Moore, Colombara. Coro de la Radio Bávara. Orquesta de la Radio de Múnich. Viotti (RCA)

La fille du régiment - Sutherland, Pavarotti, Malas, Sinclair. Coro y Orquesta del Covent Garden, Londres. Bonynge (Decca); Dessay, Flórez, Corbelli, Palmer. Coro y Orquesta del Covent Garden, Londres. Campanella. Pelly (DVD/Blu-ray Erato)

Lucia di Lammermoor - Sills, Bergonzi, Cappuccilli, Díaz. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Sinfónica de Londres. Schippers (Westminster/DG); Sutherland, Kraus, Elvira, Plishka. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Bonynge. Browning (DVD DG)

Lucrezia Borgia - Caballé, Kraus, Verrett, Flagello. Coro y Orquesta de la RCA Italiana. Perlea (RCA); Sutherland, Kraus, Howells, Dean. Coro y Orquesta del Covent Garden, LOndres. Bonynge. Copley (DVD Pioneer)

Maria Stuarda - Sills, E. Farrell, Burrows, L. Quilico. Coro John Alldis. Orquesta Filarmónica de Londres. Ceccato (Westminster/DG); en inglés: Baker, Plowright, Rendall, Tomlinson. Coro y Orquesta de la English National Opera. Mackerras. Copley (Warner)

Poliuto - Carreras, Ricciarelli, Pons, Polgár. Coro de la Wiener Singakademie. Orquesta Sinfónica de Viena. Caetani (Sony)

Roberto Devereux - Sills, Ilosfalvy, Glossop, B. Wolff. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Royal Philharmonic. Mackerras (Westminster/DG); Devia, Kunde, Tro, Caria, Mastroni. Coro y Orquesta del Teatro Real. Campanella. Talevi (DVD/Blu-ray BelAir)

Rosmonda d'Inghilterra - Fleming, Ford, Miricioiu, Miles, Montague. Coro Geoffrey Mitchell. Orquesta Philharmonia. D. Parry (Opera Rara)

domingo, 26 de febrero de 2017

El segundo concierto para Ibermúsica de Salonen, con Aimard y la Philharmonia



Beethoven

Es siempre un gran placer escuchar a una Orquesta como la Philharmonia londinense; tras disfrutarla anoche (¡a las 22,30!) yo diría que vuelve a ser mi favorita de las británicas. Carece de fisuras y mantiene, o recupera en parte, la personalidad sonora que le caracterizó en su edad de oro -Klemperer, Muti, Sinopoli-, una para mí muy atractiva sonoridad acerada, incisiva y algo cortante. Ayer se prodigaron sus primeros atriles en intervenciones realmente magistrales, desde el veterano oboe Gordon Hunt al jovencísimo -magnífico- flauta anónimo, principales representantes de un grupo de viento madera extraordinario, desde el concertino Zsolt Tihamér Visontay a la principal cellista, Karen Stephenson, la primera viola Yukiko Ogura o el grupo de trompas liderado ayer por otra mujer, Kira Doherty. Formidable, compacto, flexible, admirable desde cualquier ángulo el grupo de los arcos, con unos poderosos y profundos contrabajos. En fin, creo que la Philharmonia se halla entre las diez mejores orquestas europeas (mientras el Reino Unido siga formando parte de Europa...)

Esa-Pekka Salonen, quien pese a sus 58 años sigue manteniendo un aspecto juvenil, es un maestro dominador, de técnica extraordinaria, si bien no deja de ser un intérprete algo desigual. Ayer no me pareció más que muy correcto y competente en el Concierto "Emperador", pero no desde luego un beethoveniano de raza, como suele decirse. A la sonoridad orquestal le faltó cuerpo y rotundidad, así como algo de energía y de fuego a su expresión. Pero (casi) todo estuvo en su sitio, y desmenuzado con notable claridad. Los timbales fueron arcaicos, muy secos, lo que puede no estar mal, pero solieron sonar en exceso y empastar mal con el resto. También eran antiguas las trompetas, que apenas pudieron percibirse en el primer movimiento, si bien estuvieron bien presentes en el tercero. Esta práctica de unos pocos instrumentos originales enmedio de un conjunto de instrumentos modernos me parece, como poco, discutible. Aunque admito que, si los timbales no me hubieran incordiado un poco, en la práctica habría tenido poco que objetar. Me llamó la atención lo francamente bien que estuvo Pierre-Laurent Aimard, experto en el barroco y, sobre todo, en la música del siglo XX, con preferencia por la segunda mitad. No poseyó toda la fuerza debida, se dejó llevar en algún momento (poco, por suerte) por el virtuosismo algo vacuo, y tampoco resolvió siempre con las debidas fluidez y lógica algunos enlaces en las transiciones entre frases. Pero cantó y rubateó las melodías la mar de bien, y, por supuesto, tocó con gran limpieza -no exenta de algún disculpable fallo-. Me esperaba una cierta frialdad que le he achacado en otras ocasiones, pero esta vez no fue así. Tocó de propina dos brevísimas piezas de, al parecer, György Kurtág: la segunda me pareció una auténtica maravilla (anunció "dos miniaturas entre estos dos monumentos", pero no citó al autor...)

...y Richard Strauss
 
El segundo monumento fue nada menos que el impresionante y grandioso poema sinfónico straussiano Así habló Zaratustra, que, también un poco en contra de lo que me esperaba (no me parecía que Strauss fuese uno de los compositores más adecuados al temperamento del director finlandés), me gustó muchísimo. Fue una versión dura, tremenda, poderosísima y algo áspera que me recordó inevitablemente a la sensacional grabación (RCA 1983) de Georges Prêtre con esta misma orquesta (y que no he conocido hasta hace poco, gracias al soplo de un lector). La introducción, misteriosa, inquietante y luego descomunal en su poderío y fuerza telúrica, fue la mejor que he escuchado en mi vida en directo, con unos timbales sañudos en el debido (aunque pocos directores lo hacen) crescendo y rallentando, y un órgano poderoso -nada canijo, como en otras ocasiones- y francamente bien empastado con la orquesta; a lo largo de todas sus intervenciones se le pudo percibir con claridad, lo que se agradece mucho. Más que perderse en delicuescencias sonoras, Salonen fue muy dramático, desasosegante y de intensidad expresiva imponente, con clímax de una fuerza abrumadora. Solo algún reparo: en "De las alegrías y las pasiones" se precipitó para mi gusto un poco, y que las dos tubas sonaron a veces en exceso. En la "Canción de la danza" el primer violín -y las réplicas del segundo- rozaron intencionandamente la caricatura, como la de la "Entrada y danza del sastre" de El burgués gentilhombre.

El concierto, sin propina orquestal, terminó casi a las doce y veinticinco, y eso que, debido a la hora de comienzo de la sesión, se había suprimido -¡lástima, pese a todo!- el Konzertstück para 4 trompas de Schumann, que dura más de veinte minutos: obra que es raro y difícil escuchar en público. En una doble hojita inserta en el programa se anunciaba que en la temporada 2017-18 ¡todos los conciertos comenzarán a las 19,30, ninguno más a las poco civilizadas 22,30! Pero no era ese el anuncio más trascendente: las temporadas de Ibermúsica y Juventudes Musicales se fusionan en una sola. ¿Qué pasará, cómo darán acomodo a los abonados de uno y otro ciclo? Ya se verá...

jueves, 23 de febrero de 2017

Mis versiones favoritas de las principales obras de Rossini



9 Oberturas - Orquesta Philharmonia. Giulini (EMI)

Las 6 Sonatas para cuerda - I Solisti Italiani (Denon)

Las Obras para piano - Marangoni (Naxos)

Petite Messe Solennelle - Dessì, Scalchi, Sabbatini, Pertusi. Coro y Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. Chailly (Decca)

Stabat Mater - Netrebko, DiDonato, Brownlee, D'Arcangelo. Coro y Orquesta de la Academia de Santa Cecilia, Roma. Pappano (EMI)

L'assedio di Corinto - Sills, Verrett, Díaz, Theyard, Howell, Lloyd. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Sinfónica de Londres. Schippers (EMI)

Il barbiere di Siviglia - Milnes, Sills, Gedda, Capecchi, Raimondi. Coro John Alldis. Orquesta Sinfónica de Londres. Levine (EMI); Spagnoli, DiDonato, Flórez, Corbelli, Furlanetto. Coro y Orquesta del Covent Garden, Londres. Pappano. Leiser & Caurier (DVD/Blu-ray Erato)

La Cenerentola - Larmore, R. Giménez, Quilico, Corbelli, Scarabelli, Polveretti, Miles. Coro y Orquesta del Covent Garden, Londres. Rizzi (Warner); Von Stade, Araiza, Desderi, Montarsolo, Plishka. Coro y Orquesta de La Scala, Milán. Abbado. Ponnelle (DVD DG)

Ciro in Babilonia - Podles, Pratt, Spyres, Palazzi. Coro y Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. Crutchfield. Livermore (DVD Opus Arte)

Le Comte Ory - Flórez, Bonfadelli, Todorovitch, Praticò, Miles. Coro de Cámara de Praga. Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. López Cobos (DG); Flórez, Damrau, DiDonato, Degout, Pertusi. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Benini. Sher (DVD/Blu-ray Erato)

La donna del lago - Ganassi, Mironov, Bothmer, Pizzolato. Coro de Cámara de Praga. Orquesta Sinfónica de la SWR. Zedda (Naxos); DiDonato, Flórez, Osborn, Barcellona. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. M. Mariotti. Curran (DVD/Blu-ray Erato)

La gazza ladra - Ramey, Ricciarelli, Matteuzzi, Manca di Nissa, Furlanetto. Coro Filarmónico de Praga. Orquesta Sinfónica de la RAI, Turín. Gelmetti (Sony); Feller, Condò, Kuebler, Cotrubas, A. Rinaldi. Coro de la Ópera y Orquesta Gürzenich, Colonia. Bartoletti. Hampe (DVD Arthaus)

Guillaume Tell - Bacquier, Caballé, Gedda, Mesplé, Kovacs, Howell. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Royal Philharmonic. Gardelli (EMI)

L'italiana in Algeri - Horne, Palacio, Ramey, Trimarchi, Battle, Zaccaria. Coro Filarmónico de Praga. I Solisti Veneti. Scimone (Warner); Horne, Ahlstedt, Montarsolo, Malas. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Levine (DVD DG)

Maometto Secondo - Ramey, Anderson, Zimmermann, Palacio, Dale. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia. Scimone (Philips)

Matilde di Shabran - Massis, Flórez, De Simone, M. Vinco, Halevy. Coro de Cámara de Praga. Orquesta Sinfónica de Galicia. Frizza (Decca); Peretyatko, Flórez, Bordogna, Alaimo, Goryachova. Coro y Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia. M. Mariotti (DVD DEcca)

Moïse et Pharaon - Abdrazakov, Schrott, Frittoli, Ganassi, Filianoti. Coro y Orquesta de La Scala, Milán. Muti. Ronconi (DVD TDK)

Mosè in Egitto - Raimondi, Nimsgern, Anderson, Palacio. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia. Scimone (Philips)

Otello - Carreras, Von Stade, Fisichella, Ramey. Coro Ambrosian Opera. Orquesta Philharmonia. López Cobos (Philips); Osborn, Bartoli, Camarena, P. Kálmán. Coro y Orquesta La Scintilla de la Ópera de Zúrich. Tang. Leiser & Caurier (DVD/Blu-ray Decca)

La pietra del paragone - Brioli, Todorovich, R. Giménez, M. Vinco, Bordogna, Spagnoli. Coro y Orquesta del Teatro Real, Madrid. Zedda. Pizzi (DVD Opus Arte)

La scala di seta - L. Serra, Kuebler, A. Rinaldi, Corbelli. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Gelmetti. Hampe (DVD EuroArts)

Semiramide - Caballé, Horne, Ramey, Araiza, Kavrakos. Coro del Festival de Aix-en-Provence. Scottish Chamber Orchestra. López Cobos (Standing Room Only); Anderson, Horne, Ramey, Olsen. Coro y Orquesta del Met, Nueva York. Conlon. Copley (DVD Arthaus)

Il signor Bruschino - Battle, Ramey, Lopardo, Desderi, Pertusi, Larmore, Arévalo. English Chamber Orchestra. I. Marin (DG); Felle, Corbelli, Kuebler, A. Rinaldi, Feller, J. Hall. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Gelmetti. Hampe (DVD EuroArts)

Tancredi - Podles, Jo, Olsen, Spagnoli. Capella Brugensis. Collegium Istrumentale Brugense. Zedda (Naxos); Barcellona, Takova, R. Giménez, Spotti. Coro y Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino. Frizza. Pizzi (DVD TDK)

Il turco in Italia - Pertusi, Bartoli, Vargas, Corbelli. Coro y Orquesta de La Scala, Milán. Chailly (Decca); Raimondi, Bartoli, Macías, Rumetz. Coro y Orquesta de la Ópera de Zúrich. Welser-Möst. Lievi (DVD Arthaus)

Il viaggio a Reims - Ricciarelli, Valentini Terrani, Cuberli, Gasdia, Araiza, E. Giménez, Nucci, Raimondi, Ramey, Dara. Coro Filarmónico de Praga. Orquesta de Cámara de Europa. Abbado (DG); Bayo, Rasmussen, Cantarero, De la Merced, Tarver, Bros, Ódena, Uliveri, Orfila, Dara. Coro y Orquesta del Gran Teatro del Liceu, Barcelona. López Cobos. Belbel (DVD TDK)

viernes, 17 de febrero de 2017

"Historia del órgano"



Interesantísima caja de 4 DVDs del sello Arthaus

Publicados originalmente en 1997, estos 4 DVDs han sido ahora agrupados en una caja (casi un cajón) de precio medio. Con los títulos "Orígenes latinos", "De Sweelinck a Bach", "La edad de oro" y "La edad moderna", esta interesante publicación recorre la historia de la música para el "instrumento rey", desde Frescobaldi, Cabezón, Correa de Arauxo y Attaignant hasta Jehan Alain y Messiaen -pasando por Grigny, Couperin, D'Aquin, Sweelinck, Weckmann, Buxtehude, Marchand, Dandrieu, Bach, Franck, Widor y Max Reger, con interpretaciones de numerosas páginas completas (y otras que no lo están) a cargo de organistas como René Saorgin, Francis Chapelet, Jean Boyer, Gustav Leonhardt, Bernard Foccroulle, Hans Heintze, André Isoir, Louis Robilliard y Marie-Claire Alain, y en multitud de instrumentos de Italia, España, Holanda, Alemania, Suiza y Francia, órganos procedentes de épocas muy diversas, desde el Renacimiento hasta el siglo XX.

Así, podemos ver y escuchar, e incluso en varios casos comprobar cómo funcionan, órganos como el de las iglesias de San Carlo Borromeo de Brescia, San Sebastián de Abarca de Campos, San Esteban, en Castromocho y Santa María en Frechilla (tres pueblecitos de Palencia), Saint-Jacques et Saint-Christophe en Houdan, el de la Nieuwe Kerk de Amsterdam, San Ludgeri (Norden), San Pedro y San Pablo en Cappel (Alemania), el de la Catedral de Santa Cecilia en Albi, el de Notre Dame de Plaisance, el de San Salvador en Saorge (Francia), el imponente de la Basílica de San Martín en Weingarten, el de San Francisco de Sales de Lyon y quizá el más impresionante de todos ellos, el de la Hofkirche San Leodegar, en Lucerna, con un tubo extremadamente grave, de once metros de longitud (!).  

No solo se hace este apasionante recorrido histórico de la mano de notables y hasta excelentes instrumentistas, sino que además se visitan talleres donde se construyen artesanalmente. Varios constructores y expertos explican y muestran cómo se construyen y los secretos que encierran los órganos. También las músicas que se interpretan son introducidas o explicadas por los intérpretes o conocedores. El film (que, por cierto, podía haber sido comprimido en dos o tres DVDs), está realizado cuidadosamente por Nat Lilenstein y tiene dos puntos muy a favor: primero, que casi todas las grabaciones son técnicamente muy destacadas (con la excepción de la realizada en la iglesia de San Francisco de Sales, que suena muy reverberante y hasta confusa) y, segundo, y no menos decisivo, que -¡milagro!- cuenta con subtítulos en español, y eso que se habla muchísimo a lo largo de las cuatro horas del programa.

Destacaría el final del cuarto DVD, que se cierra con interpretaciones a cargo de la genial Marie-Claire Alain en el referido órgano de Lucerna de Los Pastores de Messiaen y de la Segunda Fantasía y las Letanías de Jehan Alain (1911-1940), compositor de extraordinario talento muerto en la Segunda Gran Guerra a los 29 años. Su hermana explica las sorprendentes cualidades de estas obras, y las pone de manifiesto en sus sabias interpretaciones.

martes, 14 de febrero de 2017

Gustavo Dudamel en el Concierto de Año Nuevo en Viena de 2017



Dudaba si comprarme este blu-ray, por las razones que exponía en este blog el 3 de enero. Finalmente me animé al encontrarlo muy barato en una tienda (creo que estaba mal etiquetado: me parece que le habían puesto el precio del doble CD). No me arrepiento de la compra, pese a que el repertorio de 2017 ha sido en conjunto el más flojo desde que tengo recuerdo. Las 8 piezas que se ofrecían por primera vez son, sin duda, demasiadas, pues muy rara vez una nunca tocada en la Musikverein un primer día del año puede resultar un descubrimiento musical. Me pregunto quién elige el repertorio de estos conciertos: supongo que será un acuerdo entre el director y representantes de la Filarmónica de Viena. No es preciso llegar a lo que ocurrió en el dirigido por Karajan, en el que no hubo ni una sola pieza de poco valor musical; comprendo que se quieran añadir algunas rarezas, ¡pero no ocho! Creo que Dudamel se equivocó al aceptar esto (pues supongo que no sería idea suya...) 

Los dos primeros títulos del programa fueron nuevos: una poco valiosa Marcha Nechledil de Franz Lehár (de la poco conocida opereta Wiener Frauen, Mujeres de Viena) y la irrelevante Les Patineurs de Waldteufel. No era novedad Es gibt nur a Kaiserstadt, es gibt nur a Wien (Solo hay una ciudad imperial, Viena solo hay una) de Johann Strauss hijo, pero es si cabe más endeble aún que las dos anteriores. Creo que es un poco injusto decir que las interpretaciones de Dudamel fueron muy flojas: me parece simplemente que es poco menos que imposible sacar algo más de esas partituras. Con la cuarta pieza, la notable polca Winterlust de Josef Strauss, las cosas mejoraron. Volvemos al irregular "rey del vals": Mephistos Höllenrufe, nada mefistofélico, es una página insulsa, y así resultó (de hecho, ni Boskovsky ni Mehta sacaron mayor partido de ella). Algo mejor es, y algo mejor salió, So ängstlich sind wir nicht! del mismo autor (lejos, en cualquier caso, de Boskovsky y Barenboim). 

El comienzo de la segunda parte marcó el punto más alto de todo el concierto: un rotundo diez para la obertura Pique Dame de Suppé: vibrante, ardiente, de tempo muy flexible, con final exultante y brillantísimo. ¡La Filarmónica de Viena, absolutamente insuperable! Parece que tras la entusiástica reacción del público Dudamel se sintió más seguro de sí mismo y actuó con mayor soltura. Así, en el apreciable vals de Ziehrer Hereinspaziert! aplicó sin rubor, con decisión y sin que suene postizo o forzado un descarado rubato que parece marca de la casa de este continuador de los Strauss (escúchese, si no, este vals a Boskovsky o a Maazel, seguidores del genial Knappertsbusch con esta orquesta, Decca 1958, en otro vals de Ziehrer: Wiener Bürger). 
Delicada, emotiva y plateada Salida de la luna (Mondaufgang) de Las alegres comadres de Windsor de Otto Nicolai, fundador oficial de la Filarmónica vienesa, con el Coro Wiener Singverein. 

Volvemos a una de las piezas más tontorronas del concierto, la supuestamente españolista Pepita-Polka de Strauss II, seguida de otras dos del mismo autor: la más llevadera Rotunde-Quadrille y el vals Die Extravaganten, referido a un tipo de caballos que no veo qué puedan tener de extravagantes. Dudamel respondió a estos tres títulos en función del interés musical de cada uno. La vulgaridad impregna por completo el Indianer-Galopp de Strauss padre; su hijo Josef vuelve a elevarse bastante por encima de él (y de su hermano Johann cuando le abandona la inspiración) en en ländler Die Nasswalderin; también sube algo el nivel en la polca rápida Auf zum Tanze! de Johann hijo, autor también de una de las partituras más notables del programa, el vals Las mil y una noches, llevado por Dudamel con elegancia y tempo adecuadamante fluctuante (aunque aquí Carlos Kleiber y, sobre todo, Maazel resultan inalcanzables). Muy bien también la Tik-Tak-Polka del mismo, llevada a lo más alto por Boskovsky en el concierto de 1979. 

La polca rápida Mit Vergnügen de Eduard Strauss, primera de las propinas, marcó para mí el punto más bajo de todo el concierto: es una pieza vulgar, casi chabacana, que comprensiblemente no motivó al director venezolano (aun así, Maazel logró extraer algo de pólvora de ella en 1996). El Danubio azul fue notable gracias a su elegancia, con algo de decadente antes que de apasionado. Y especialmente muy bien la Marcha Radetzky, matizadísima en la dinámica. En casi todo el programa la Filarmónica de Viena lució su bellísimo e insustituible sonido, así como una precisión extraordinaria y una altura excepcional en los solos. Dudamel optó por una sonoridad ni especialmente liviana (Carlos Kleiber) ni especialmente robusta y rotunda o sinfónica (Karajan, Barenboim), manteniéndose en la línea más bien de Maazel, Muti o Prêtre, aun sin alcanzar en general el grado de belleza y sensualidad del primero y el tercero de esos.

En este blu-ray del sello Sony, técnicamente al más alto nivel imaginable, tanto en imagen como en sonido (¡a diferencia del de Mehta en 2015, en el mismo sello!) no se da opción de ver solo la Sala Dorada o bien los ballets, sino que ofrece como bonus el vals Hereinspaziert! con solo baile (creo que muy conseguido en la coreografía de Renato Zanella). El documental de 24 minutos que constituye el otro bonus, El ritmo de Viena, firmado por Robert Neumüller, me ha parecido visualmente fascinante, uno de los mayores atractivos de esta publicación.

viernes, 10 de febrero de 2017

David Robertson y la Sinfónica de San Luis en Ibermúsica



Copland, Rolf Wallin y Beethoven

El estadounidense (Santa Mónica, California, 1958) David Robertson dirigió anoche, 9 de febrero, por primera vez para Ibermúsica (esta noche lo hará de nuevo) al frente de la Orquesta de la que es titular desde 2004, la St. Louis Symphony. Fue un concierto destacado y agradable, pues la Orquesta es disciplinada y poco personal, pero más que competente; lo más endeble me parecieron las trompetas y los contrabajos, mientras contaba con solistas espléndidos como el primer flauta, el primer clarinete y la primera oboe. La suite de Appalachian Spring de Copland (Manantial de los Apalaches, según el autor de las notas, Carlos de Matesanz, y no Primavera Apalache como se suele traducir) recibió una lectura muy adecuada desde el punto de vista ambiental o evocador de los paisajes. Me parece una pieza con páginas felices que no se libra de alguna vulgaridad. Me pregunto si Kussevitzky, Ormandy, Bernstein, Dorati, Mehta o Tilson Thomas se hubiesen ocupado de llevarla al disco de haber sido compuesta por un español (Óscar Esplá, Rodolfo Halffter o algún otro): creo que no. Además, Copland tiene en su haber música mucho mejor (el Concierto para clarinete, por poner un solo ejemplo).

El sensacional trompetista sueco Hakan Hardenberger (n. 1961) tocó luego Fisher King, concierto del noruego Rolf Wallin (n. 1957) compuesto en 2011 y dedicado al solista que lo tocó anoche, con enorme solvencia, valiéndose de dos trompetas de diferentes tamaños y multitud de sordinas y otros artilugios. Es una obra que, al menos en una primera audición, resulta algo fatigosa (dura media hora) y farragosa, difícil de seguir y de una orquestación quizá aquí y allá en exceso frondosa. Wallin estaba presente en el patio de butacas y, al localizarlo, Robertson bajó de un gran salto y lo aupó al escenario.

No estaba yo muy animado para la segunda parte, y sin embargo Robertson y sus músicos ofrecieron una Séptima Sinfonía de Beethoven más que apañada: sensata, sin buscarle tres pies al gato y, sobre todo, muy vibrante, entusiástica y de vitalidad contagiosa. Sigo pensando que el Allegretto gana mucho si se toca como Andante, como suelen hacer los más grandes directores beethovenianos (lo que no ocurrió ayer). El trio del scherzo tuvo curiosos toques humorísticos. Y el finale, que empezó muy lúdico, fue cobrando más y más vigor en una visión -acertada, para mi gusto, aunque por supuesto caben otros enfoques- no poco orgiástica. Tras los insistentes aplausos, el simpático y comunicativo Robertson tuvo el detalle de preguntar al público, en español, si podían tocar algo más, a lo que todos dijimos al unísono: "¡¡Sí!!". Hicieron, con un sentido muy español, la Danza ritual del fuego de El amor brujo, muy bien tocada además: un buen detalle el de preparársela.