jueves, 24 de noviembre de 2022

Sí, aún se siguen grabando discos: Beethoven, Brahms, Clara Schumann

 

Las 10 Sonatas para violín y piano de Beethoven por Midori y Thibaudet

Pequeño chasco por la grabación -Warner- de este ciclo, del que sigue sin haber en mi opinión uno completamente satisfactorio. Midori (de apellido Gotó), que ya tiene 51 años, fue una violinista maravillosa, que hace años nos regaló numerosas actuaciones y grabaciones inolvidables. Pero últimamente, tras varios años de silencio, me ha defraudado seriamente. Sobre todo por su Obra para violín solo de Bach, chungamente historicista. Estas Sonatas de Beethoven no son, ni mucho menos, tan decepcionantes, pero salta a la vista que su mejor momento pasó. Su sonido es ahora más pequeño y afilado, y ha perdido fuerza. Lo mejor está en sus movimientos lentos, tendentes al intimismo y en ocasiones muy hermosos. No me parece que Jean-Yves Thibaudet (¡ya diez años mayor que ella!) sea un pianista muy idóneo para Beethoven, ni por su sonido ni por su familiaridad con su estilo. Toca muy bien, y, la verdad, no ofende, pero tampoco convence mucho, en parte por su tendencia al virtuosismo de exhibición. En fin, un ciclo que no aporta a la discografía nada que merezca la pena.

 

El Concierto doble de Brahms por Mutter, Ferrándiz y Honeck. Y el Trío de Clara Schumann

Sony acaba de lanzar un CD con un programa nuevo y muy acertado: el Concierto para violín y violonchelo de Brahms acoplado con el Trío para piano, violín y cello, en Sol menor, op. 17 (compuesto antes de 1846) de su gran amiga Clara Schumann.

El Concierto op. 102 de Brahms, el último compuesto por su autor, alcanza aquí una versión espléndida, muy canónica si bien con un par de características diferenciadoras: la dirección, brahmsiana, apasionada, vibrante, es lo mejor que recuerdo haberle escuchado a Manfred Honeck, antes violinista de la Filarmónica de Viena; el Vivace non troppo final es casi demasiado jubiloso. Mutter luce su hermosísimo sonido y su deslumbrante técnica, pero en algunos momentos, sobre todo en el Andante, se pasa en mi opinión de sentimental. Algo que no le ocurre a Ferrándiz, que para mi gusto está admirable, de principio a fin y se le mire por donde se le mire: sí, tenemos a un gran cellista, continuador y de algún modo heredero de Pablo Casals, Gaspar Cassadó y otros.

El Trío de Clara es una obra preciosa que ya había sido grabada varias veces y que suena sobre todo a Schumann, pero también aquí y allá nos trae a la mente a Brahms. Ahora bien: si nos fijamos en la fecha de composición de este Trío, resulta que Brahms no había escrito para entonces nada en absoluto, y Robert Schumann probablemente sí, varias composiciones camerísticas en 1842. Así que si algo nos suena a Brahms, es que este lo tomó de aquí y de varias obras de su amigo Robert.

La presente versión está a cargo, claro, de Anne-Sophie Mutter, Pablo Ferrándiz (Madrid, 1991) y del pianista que tanto ha colaborado con la violinista alemana, Lambert Orkis (y que rara vez está a la altura de la violinista alemana). Consta de cuatro movimientos con las siguientes indicaciones de tempo: Allegro moderato; Scherzo: Tempo di menuetto (¡curiosa indicación!); Andante; Allegretto. Me parece que el 2º mov., al menos a juzgar por esta versión, tiene más el aire de un minueto que de un scherzo. El Andante (¡ay, demasiado breve!) es de una gran ternura, muy lo que tópicamente se suele entender por “femenino”. Aunque no conocía la obra, salta a la vista que la interpretación es muy buena, y aquí Mutter está algo más contenida. El pianista, discreto, algo gris: creo que a su parte se le puede sacar más partido.

BRAHMS: Concierto para violín y violonchelo

1951 RCA       Milstein/Piatigorsky/ORobinHoodFiladelfia/Reiner   14’58+6’39+7’50         7/6

1952 EMI        Boskovsky/Brabec/OFilViena/Furtwängler       17’17+7’37+9’17         9,5/5

1955 Sony       Stern/Rose/OFilNuevaYork/Walter                  14’05+7’14+8’25         7/5      

1959 Sony       Francescatti/Fournier/OSinfColumbia/Walter    16’28+7’58+8’38         8/7

1959 EMI        Oistrakh/Fournier/OPhilharmonia/Galliera        16’11+8’16+8’26         7/7

1961 DG         Schneiderhan/Starker/OSinfRBerlín/Fricsay      16’48+8’04+9’11         8/7,5

1962 EMI        Ferras/Tortelier/OPhilharmonia/Kletzki            16’48+8’35+8’21         7/6,5

1970 Philips    Szeryng/Starker/OConcertgebouw/Haitink        17’00+7’32+8’55         8,5/8

1970 EMI        Oistrakh/Rostropovich/OCleveland/Szell          16’50+7’50+8’48         9,5/8

1980 EMI        Perlman/Rostropovich/OConcertgebouw/Haitink       16’51+7’44+8’41         10/8,5

1980 Sony       Zukerman/Harrell/OFilNuevaYork/Mehta         17’02+7’56+8’40         8/8

1983 DG         Mutter/Meneses/OFilBerlín/Karajan                 18’04+7’30+9’11         9,5/8,5

1983 DG         Kremer/Maisky/OFilViena/Bernstein                17’48+8’24+8’32         7,5/8,5

1985 Hänssler  Zehetmair/Meneses/OSinfWDR/Sanderling      17’57+7’40+9’11         7,5/7,5

1988 Sony       Stern/Ma/OSinfChicago/Abbado                      16’31+7’19+8’31         9/9

1997 EMI        Zimmermann/H.Schiff/OFilLondres/Sawallisch 16’33+7’43+8’27         8/7,5

1997 Teldec     Kremer/CHagen/OConcertgebouw/Harnoncourt 17’30+6’06+8’43         6/9      

1997 Teldec     Perlman/Ma/OSinfChicago/Barenboim             16’09+7’40+8’11         9,5/8,5

2002 DG         Shaham/Jian Wang/OFilBerlín/Abbado            17’10+8’02+8’51         9/9

2008 DG          Repin/Mork/OGewandhaus/Chailly                  16’43+7’40+8’29         7,5/9

2021 Unitel     Michael Barenboim/Soltani/ODiván/Barenboim 17’20+7’40+9’02         9/9

2022 Sony       Mutter/Pablo Ferrández/OFilCheca/M.Honeck  18’23+8’03+8’49         8,5/9

lunes, 21 de noviembre de 2022

Las 32 Sonatas de Beethoven de Barenboim 2020, en Blu-ray

 

Presentadas en una preciosa caja de 4 Blu-rays por el sello Unitel, son -comprobado- los mismos audios lanzados por Deutsche Grammophon a finales de 2020, pero, ¡sorpresa! suenan mejor que en los CDs. No me pregunten por qué: no parece que la mayor definición y capacidad de datos del blu-ray frente al CD sea explicación suficiente. Grabadas y filmadas entre el 18 y el 31 de mayo de 2020 -en plena primera y terrorífica ola de la pandemia- en la Sala Pierre Boulez de Berlín, sin público, el equipo de las tomas sonoras es el mismo: los famosos ingenieros del Estudio Teldex de la capital alemana, considerados con razón quienes mejor suelen grabar en los últimos años a nivel mundial. Las imágenes son una maravilla.

El sonido de los CDs me gustó muchísimo, y me sigue gustando. Pero lo que no imaginaba o esperaba es el hecho de que ahora en los blu-rays sea como más natural y confortable, habiendo desaparecido el puntito que en los CDs pudiera tener de descarnado. Las versiones ya las comenté con cierto detalle en este blog el 2 y el 4 de noviembre de ese año 2020.

Orden estrictamente cronológico

Las Sonatas están tocadas y recogidas aquí en estricto orden cronológico de composición, que se parece mucho pero no siempre coincide con el numérico. Es este: números 1, 3, 2, 4, 5, 7, 6, 8, 9, 11, 10, 12, 19, 13, 14, 20, 15, 16, 17, 18, 21, 22, 24, 26, 25, 23, 27, 28, 29, 30, 31 y 32. Es la primera vez que se hace así (en el álbum de CDs vienen en orden numérico). Y me parece un gran acierto, para mejor comprobar la evolución de Beethoven en este género musical. Que, como explica Barenboim, es -junto al Cuarteto de cuerda- la verdadera espina dorsal de la producción beethoveniana (lo mismo que los Conciertos para piano y las óperas de Da Ponte en Mozart).

La caja, preciosamente presentada, contiene las Sonatas en los tres primeros blu-rays y, en el cuarto, vienen clases magistrales impartidas en la misma sala el año 2021 a tres jóvenes pianistas muy pujantes: Alexandre Kantorow (al que ya he dedicado varios elogios en este blog: Sonata 2), Nathalia Milstein (Sonata 15 “Pastoral”) y Fabian Müller (Sonata 23 “Appassionata”). Y una interesantísima entrevista a Barenboim de 42 minutos tratando sobre Beehoven y las Sonatas. En total este 4º disco dura 237 minutos.

Los cinco ciclos: un ciclo vital

Pero volveré a sintetizar, muy esquemáticamente, las características de cada uno de los cinco ciclos grabados por Barenboim: el de 1967-1970 de EMI “constituyó una aportación fundamental frente a las existentes hasta aquel momento, demostrando el joven pianista una hondura y belleza insólitas, reveladoras”. Los ciclos (1983-84) de audio DG y de vídeo (filmado por Ponnelle) EuroArts “incidieron mucho más en el dramatismo de la música, mirada propiciada según el propio Barenboim por su experiencia de dirigir Tristán e Isolda. Este es su Beethoven más negro, más misántropo, hasta incluso hosco en ocasiones”. La toma de sonido de las versiones en blu-ray me gusta más que la de DG, que “pecan de cierta sequedad pese a su gran nitidez y brillantez”.

La interpretación de 2007, tomada en público en la Staatsoper de Berlín (DVDs EMI y CDs Decca), “de alguna manera sintetiza y reconcilia ambos puntos de vista”. La de 2020 está tocada en su nuevo piano, que suena divinamente, pero no creo que fuese esa la principal razón para volverlas a grabar, porque el pianista da otra vuelta de tuerca y a la vez cierra un ciclo vital, pues en estos cinco ciclos abarca prácticamente “todo”: las principales miradas con las que pueden o deben entenderse estas obras. Es esta última la más espiritual, la que más ahonda en la peculiar ternura beethoveniana, la más bella y la más sabia y lúcida: una auténtica inundación de sabiduría. En estas “parece volver su vista al último y crepuscular Mozart (el del Concierto 27, el Concierto y el Quinteto de clarinete) y, a la vez, y no menos, hacia adelante, hacia Schubert, al que tiende tantos puentes que escuchando estas versiones se viene no pocas veces a la mente”.  

Mecanismo y técnica

Repito un párrafo de lo que publiqué aquí el 4 de noviembre de 2020: “De todas sus grabaciones puede afirmarse que Barenboim nunca se ha dejado arrastrar por la exhibición mecánica de virtuosismo (considero que hacerlo en estas obras es pecado mortal, que han cometido numerosos pianistas, incluso en ocasiones algunos de los grandes). Ahora acomoda Barenboim a sus dedos -que ya no son tan ágiles- algunos tempi rápidos, moderándolos un poco en su velocidad, pero desgranándolos con belleza y fraseo excelsos. Y creo que ni en una sola ocasión la música se resiente (o sea, no es como le ocurrió al octogenario Arrau en su grabación de las Sonatas de Mozart, que son en ocasiones abiertamente trabajosas). Pero rara vez, en muy pocas ocasiones, se halla apurado (aparte la endemoniada Fuga final de la Sonata 29 “Hammerklavier”, que en ninguna de sus grabaciones está tocada con plena pulcritud: no se olvide que, además de lo intrincada que es su escritura, los dedos de Barenboim son cortos). Pero aún conserva agilidad suficiente para tocar de modo impecable la dificilísima Sonata 21“Waldstein”. […] Porque lo que es en cuestión de técnica, o sea extraer del instrumento sus máximas posibilidades, Barenboim está ahora ¡mejor que nunca! Es capaz de regular la intensidad del sonido y la agógica y de tocar los gruppetti y los trinos con mayor riqueza de matices y flexibilidad que nunca hasta ahora. Baste escucharle el “Adagio grazioso” de la Sonata 16, del que hace una creación absolutamente incomparable. Su riqueza de colores, su variedad en la pulsación son verdaderamente asombrosas”.

Disiento así de mi amigo Pedro González Mira -gran admirador de Barenboim- cuando cree ver en el ciclo de 2020 un paso atrás, que viene a mostrar cierta decadencia y hasta da a entender que senilidad con respecto a sus anteriores interpretaciones. Tengo claro que no es nada de eso: Barenboim es aquí un músico en el más alto apogeo de sus facultades mentales, que ahora, a su avanzada edad, ve la música de otro modo. O sea, algo similar a lo que les ha ocurrido a otros grandes músicos en los últimos años de su carrera.

viernes, 18 de noviembre de 2022

"Turandot" en la Staatsoper de Berlín por Zubin Mehta

 

Más que bien lo que sonó; ¡en cuanto a lo que se vio...!

En junio y julio de este año 2022 han tenido lugar unas representaciones de la ópera inconclusa de Puccini (que ofrece la cadena Arte) a cargo de quien mejor la ha dirigido en disco, Zubin Mehta: me refiero a la celebérrima grabación con Sutherland, Pavarotti (¡lo mejor que le he escuchado a este tenor!), Caballé y Ghiaurov, con unos fenomenales Coro John Alldis y Orquesta Filarmónica de Londres (Decca 1973: versión invicta casi medio siglo después, y que suena asombrosamente bien). El hoy anciano maestro (86 años) no ha vuelto alcanzar aquel hito, pero esta vez no se ha quedado lejos: algo menos de brillantez y fuego, pero algo más de refinamiento tímbrico, cualidad indudable de la magistral orquestación pucciniana.

De la producción escénica -otro dislate del director de cine y de escena Philipp Stölzt- no voy a hablar; si acaso señalar el horrendo vestuario. Pero musicalmente ha sido una versión de altura. Estaba previsto que encarnase a la protagonista titular Anna Netrebko: ha sido una pena no poderla escuchar, ya que después de sus Lady Macbeth o Aida, se podría esperar mucho. Pero, ¡ay, Anna: ¿a quién se le se ocurre ser tan amiga de Putin?! La sustituyó Elena Pankratova, que anda cantando Kundry y Elektra: una voz grande, timbrada y un pelín estridente, brillante en el terrible registro agudo… cuando no cala en algunos de los más comprometidos o peor colocados. (Aprovecho para dar mi opinión sobre algunas de las intérpretes de este endemoniado personaje: mi favorita es Caballé, pero no en su grabación de estudio, sino en una piratada de 1977 junto a Pavarotti y dirigiendo Chailly en San Francisco. Sutherland, que no posee la voz adecuada, consigue sin embargo redondear una admirable encarnación de la gélida princesa. Y la voz más portentosa, hiperdramática, que he escuchado en este papel es la de Alessandra Marc en otra piratada, esta vez videográfica: en La Scala el año 2001 con Cristina Gallardo Domâs y dirección de Prêtre. Por cierto: existe otro Turandot pirata en vídeo, en París, con Caballé de protagonista y dirigiendo Ozawa. Está en YouTube, con muy baja calidad de imagen y sonido).

Sí permaneció en la producción berlinesa el esposo de Netrebko, Yusif Eyvazov, que hizo un Calaf bastante notable: posee squillo, y pese a algún agudo de emisión no muy canónica, y alguno que otro calado, cantó sin embargo más que bien la famosísima aria “Nessun dorma”. Lo mejor estuvo en mi opinión en la Liù de Aida Garifullina, una soprano lírica estupenda en todo y por todo, si bien su fuerte no es apianar (o es que no quiso hacerlo…). René Pape cantó con gran depuración y excelente línea, pero me temo que su voz está ya declinante: ¡lástima!, no hay muchos cantantes de este calibre, y en su cuerda, ni uno solo en un cuarto de siglo.

Los secundarios dieron la talla: el Ping de Gyula Orendt, el Pang del mexicano Andrés Moreno García y el Pong de Siyabonga Maqungo; el Mandarín de David Ostrek, y hasta el Emperador de Siegfried Jerusalem, ¡de 82 años! Estupenda la Staatskapelle Berlin y fenomenal el Coro de la casa. (Entre paréntesis: admiro muchísimo a Puccini, pero… las intervenciones de Ping, Pang y Pong me cargan, me parecen demasiado e innecesariamente largas, sobre todo la del comienzo del Acto II: interrumpen el curso de la ópera. Más de uno y de dos amigos y conocidos me han comentado: estoy deseando que estos tres petardos se vayan y terminen de una vez).

Posdata: los mejores directores de ópera

En el dichoso libro sobre directores de Ortega Basagoiti y Pérez Adrián se afirma que los más grandes directores operísticos han sido Toscanini, Solti y Levine. Pues bien: de estos tres me sobran dos. De las óperas que le conozco a Toscanini, solo me gustan dos o tres y sí, son importantísimas obras maestras: Otello, Falstaff y, hasta cierto punto, Aida. Pero por supuesto hay quienes las han dirigido mucho mejor. Y hay otras en su catálogo en las que la batuta no me gusta un pelo. De Solti no voy a discutir que ha dejado un catálogo operístico impresionante, y no solo en Wagner. Pero de Levine: empezó muy bien en su juventud (Giovanna d’Arco, El barbero de Sevilla, Andrea Chénier, Adriana Lecouvreur…), pero pronto se volvió en sus Verdi tan mecánico, metronómico y seco como Toscanini. Ponerlo por delante de Karajan, Abbado y de Muti me parece demencial.

Y hablamos de directores que han grabado muchas óperas, pero hay otros grandes que, sin haber grabado tantas, han alcanzado altísimos niveles: Böhm, Kubelik, Maazel, Mehta, Sinopoli, Barenboim, Pappano… Todos ellos me parecen superiores a Toscanini o a Levine. ¿Y qué decir del Otello y la Butterfly de Barbirolli, que grabó solo estos dos títulos (aparte Dido y Eneas), pero ¡de qué manera!?

Las óperas de Barenboim

Y por cierto, ya que alguien me preguntaba qué óperas había grabado Barenboim, aquí va la lista de las que -si no se me ha escapado alguna- ha dirigido. Y, en letra negra, las que ha grabado comercialmente (en audio o en vídeo):  

Gluck:             Orfeo ed Euridice

Mozart:             Le nozze di Figaro (3)

                        Don Giovanni (3)

                        Così fan tutte (2)

                        Die Zauberflöte

Cimarosa:        Il matrimonio segreto

Beethoven:      Fidelio

Rossini:           Il barbiere di Siviglia

Cherubini:       Médée

Francesconi:    Quartett

Nicolai:            Die lustigen Witwe von Windsor

Wagner:           Der fliegende Holländer

                        Tannhäuser (2)

                        Lohengrin

                        Tristan und Isolde (5)

                        Die Meistersinger (2)

                        Parsifal (3)

                        Das Rheingold (2)

                        Die Walküre (2)

                        Siegfried (2)

                        Götterdämmerung (2)

Verdi:              Macbeth

Il Trovatore

                        La Traviata

                        Simon Boccanegra

                        Aida

                        Otello

                        Falstaff

Puccini:           Tosca

Berlioz:           Béatrice et Bénédict

Bizet:               Les pêcheurs de perles

                        Carmen

Saint-Saëns:     Samson et Dalila

Massenet:        Manon

Debussy:         Pélléas et Mélisande

Mussorgsky:    Boris Godunov

Tchaikovsky:   Eugene Oneguin

                        Pique Dame

Rimsky:           La novia del zar

Prokofiev:        El jugador

                        Boda en el monasterio

Busoni:             Die Brautwahl

                        Doktor Faust

R. Strauss:       Elektra

Berg:               Wozzeck

                        Lulu

Schoenberg:     Moses und Aron

Martinu:           Julietta

Hannibal:        African Portraits

Carter:             What Next?

Birtwistle:        The Last Supper

(números entre paréntesis: las veces que ha grabado esa ópera)