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miércoles, 14 de marzo de 2012

Rolando Villazón, el Werther soñado

Deutsche Grammophon acaba de publicar en álbum de 2 CDs una interpretación de Werther de Massenet que modifica considerablemente (por no decir que pone patas arriba) la discografía existente de esta ópera. Tenía una gran curiosidad por escuchar a Rolando Villazón tras su afección de las cuerdas vocales que le tuvo un tiempo apartado de los escenarios y de los estudios de grabación. Pues bien, esta grabación, procedente de una representación (o de varias) en el Covent Garden en mayo de 2011, le muestra no sólo en un estado vocal óptimo, sino, sobre todo, como un artista extraordinario. Ya me lo había advertido un amigo que estuvo presente en una de estas representaciones: que fue algo en verdad inolvidable.

El tenor mexicano es ahora para mí, sin la menor duda, el Werther más admirable y arrebatador que he escuchado nunca (Gedda, Kraus, Domingo y Kaufmann incluidos). Posee la línea de canto de los dos primeros –reguladores, agudos, tonalidades...– y un temperamento que sobrepasa al de los dos últimos. Es el más convincente, el más creíble, el más sobrecogedor de los intérpretes escuchados en este rol. Nadie ha alcanzado tal grado de matices expresivos ni acentos tan lacerantes o tan desesperados.

Puede que no posea la voz más bella escuchada en este papel, pero para mí (y ya lo había escrito más de una vez) Sophie Koch es la intérprete más veraz y conmovedora de Charlotte. Puede que en el DVD junto a Kaufmann, dirigiendo Plasson, esté un poco mejor de voz, pero tampoco puedo ponerle aquí la menor pega.

Correctos, irreprochables Alain Vernhes como Le Bailli y Audun Iversen como Albert, y excelente Eri Nakamura como una Sophie más lírica (lo cual agradezco) que ligera.

La dirección de Antonio Pappano, claramente alineado con Plasson en su DVD (no en su grabación de audio, EMI, con Kraus, mucho más exclusivamente francés), es de gran teatralidad y dramatismo, y parece contagiarse de la pasión incandescente de su tenor. La grabación, con aplausos (¡encendidos!), es francamente buena.

Del mismo modo que mi versión favorita en DVD es la referida de Kaufmann, Koch/Plasson/Jacquot (Decca), en CD lo es, sin duda, esta que acabo de comentar.

11 comentarios:

  1. Me alegro de que existan "oidos" abiertos y desprejuiciados. Algunos sectores se empecinan en que Villazón "ya-no-es-lo-que-era-ya-dije-yo-que-duraria-poco", y ni oyen ni escuchan. Porque sólo con los oidos cerrados puede obviarse lo que dices: no hay Werther más arrebatador y admirable que el de Rolando Villazón. Yo también pude comprobarlo en Londres, en dos funciones y, si el CD ya te gusta, imagina lo que es, encima, viendo la interpretación. ¡Saludos!

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  2. Creo que lleva usted razón: conozco más de uno que, incapaces de admitir un solo gran acierto de Villazón, estaban además deseando que la carrera del tenor mexicano acabase para siempre: se les notaba demasiado.
    La verdad, sería estupendo que lo publicasen también en DVD. Pero como creo que se trata de la misma escena del DVD de Plasson, parece poco probable... Lástima.

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  3. Después de escuchar algunos fragmentos, después de escuchar esa voz permanentemente opaca y atrapada no se sabe dónde, la continua imitación de Domingo, y no sólo de Domingo, sino de Domingo cantando verismo, ese vibrato en la zona de paso al borde la rotura permanente, los sonidos que bordean el falsete a menudo, las maneras de cantante de San Remo en el final de "Lorsque l'enfant" (el pobre parece que va a reventar en cualquier momento), los agudos paupérrimos, es decir, el ramillete de defectos de amateur con talento del que ya no se escucha nada de talento, le hago la siguiente pregunta, Sr. Almazán:

    ¿No le parece un poco excesivo decir que el Werther de este señor es el más admirable de la historia del disco? Digo.

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  4. Usted parece fijarse mayormente -por no decir sólo- en lo vocal, exagerando terriblemente, hasta el delirio (en mi opinión, quede claro) los posibles defectos según las reglas de la ortodoxia más ortodoxa, esa que salva siempre a los Schipa o los Kraus (ojo: no en Werther, que la del grancanario me parece una auténtica creación), por muy cursis, anticuados o asépticos que sean. Pero para mí hay aspectos mucho más importantes. Son aquellos a los que (¡en mi opinión!) Villazón da satisfacción de forma memorable. Creo que esa forma de ver las cosas les impide reconocer a ciertos grandes artistas, Villazón entre ellos. Aquí, perdóneme, no veo imitación de Domingo, ni rastro de verismo.

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  5. Verá, Sr Carrascosa, no se puede hablar de delirios ajenos cuando se defiende que el paté La Piara es un bocado más exquisito que el foie gras. Voy a intentar ser más preciso:


    - Los defectos de Villazón en esta grabación, los mismos que en su penoso Rodolfo antes de su última (de momento) retirada, están ahí para el que sepa escucharlos. Este señor empezó cantando de natura y ha acabado mal porque ni sabe cantar sul fiato, ni sabe cubrir el pasaje ni por tanto es capaz de enmascarar. Si ud. no es capaz de apreciar esto, no nos eche la culpa a los demás.


    - Todas estas cosas no son un fin en sí mismo, sino la única vía para cantar como es debido y atender (atención) a la expresión demandada. Villazón emite a la buena de Dios, sólo tiene como idea imitar el timbre de Domingo (y lo que sale es pálida sombra del mismo). Su sonido es monótono e inexpresivo, el legato es deficiente, los agudos son pepinazos que con el micro parecen potentes, pero en teatro no valen nada, la media voz como tal no existe, es un sonido feo y aburrido, tragado, que tampoco corre por el teatro. La expresión del tenor de ópera no es la del cantante de Sanremo: está apoyada en la capacidad de matizar y contrastar como Dios manda, no tragando la voz y cantando a empellones y en perpetuo arrebato y que sea los que Dios quiera (¿dónde queda la elegancia que exige Massenet?). Eso lo hace cualquiera. Como personaje, no existe. El pobre tiene su imaginación e intenciones, pero no es capaz de llegar a nada.


    - Al sr. Kraus no le salva la ortodoxia, sino que era un cantante mayúsculo. Escuchar una sola frase ligada de Kraus es entrar en otro mundo con respecto a Villazón. Escuchar el sonido de tenor de ópera de Kraus, siempre timbrado y expresivo, no tiene que ver con el sonido sordo y pobretón de Villazón, por mucho que éste haga muecas y le den ahogos. Tampoco tienen que ver los reguladores y media voces de Kraus con los intentos de diletante del mexicano.


    - Su lista de Werthers explica muchas cosas, porque Domingo fue un Werther apañao, apto sólo para los incondicionales (la tesitura le resultaba penosa y la voz era demasiado dura para los pasajes amorosos) y Kauffman es un tenor competente pero que no sabe lo que es la escuela francesa (y encima falsetea como un crooner cualquiera). Nos mezcla por tanto, por seguir en plan culinario, menú del día con alta cocina (Kraus y Gedda) y encima propone a Villazón-fastfood. Ni Domingo (un Turiddu que hablaba, ejem, francés ) ni el alemán pueden compararse a Georges Thill (supongo que su pecado es haber grabado antes del estéreo) ni a Alain Vanzo (el único al nivel de Kraus; antes de proclamar a Villazón como el mejor Werther de la historia conviene haber escuchado unos pocos más).


    - Si a usted le parece que Schipa era un cursi, le digo, con todo respeto, que ud. no se ha enterado que quién fue Tito Schipa, uno de los pocos tenores trascendentes de la historia del disco. Schipa era capaz de obtener una gama expresiva que Villazón sólo puede caricaturizar.


    - Por último, a modo de provocación, le invito a escuchar una selección de esos cantantes tan anticuados que ustde detesta, para comprobar cuál es el registro expresivo que exige un Werther y cuáles son los medios para obtenerlo. Pruebe con André d'Arkor, por ejemplo, y luego póngase a Villazón.


    http://www.ilcorrieredellagrisi.eu/2012/03/1-500-000-pourquoi-me-reveiller/



    Le saludo igualmente.

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  6. Ya veo que para usted Villazón es una total y completa nulidad. Ya veo que sabe usted más que Barenboim, Chailly, Pappano y otros grandes directores que han trabajado una y otra vez con él (¡qué mal gusto tienen estos pobres, qué ignorantes son frente a su sabiduría!...)
    No voy a contestarle a todo lo que me dice (gracias, por cierto, por tomarse tanta molestia en responder largo y tendido), pero sí a ciertas cosas.
    Yo no he dicho que Schipa sea un cursi, sino que lo es A VECES, como Battistini, Gigli y otros grandes cantantes del pasado remoto y no tan remoto. Como Kraus, al que también admiro muchísimo, me parece A VECES muy inexpresivo (sí, y también, ocasionalmente, cursi. Como también Victoria de los Ángeles, y otras y otros).
    Pero, para terminar, ¿le resulta a usted imposible de entender que James McCracken, con unos defectos vocales tremendos, mil veces mayores que los de Villazón, haya sido pese a todo un gran, un impresionante y sobrecogedor Otello? ¿No tiene defectos vocales la Schwarzkopf en su sublime interpretación de los Cuatro Últimos Lieder de Strauss, con Szell? Etcétera, etcétera.

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  7. Seguimos:

    - Me lanza usted un argumentum ad verecundiam y un pedazo de "red herring". Ya lleva usted muchos años en esto para saber que la lista de cantantes malos de solemnidad que han gozado y gozan en algún momento de apoyo por parte de grandes batutas es larga. No me extiendo y nombro sólamente a Otto Edelmann y Fernando Corena. También sabe usted muy, muy bien que actualmente hay mucho que hablar de la influencia de las discográficas, la imagen, etc. Damos por concluido este descuido suyo.

    - Aclarado lo de "a veces", pero déjeme decirle que entonces de todos los cantantes de la historia podemos decir un "a veces" de esos. Lo que al final equivale a no decir nada.

    - McCracken. Menciona usted un caso extremo de nulidad envuelta en retórica. Este señor no sabía cantar, la voz era inaguantable, desconocía el legato. Además, cómo puede sostenerse un papel como Otello con esa dicción espantosamente distorsionada y esa pronunciación horrísona. Por mucho que lo dirigiera Barbirolli, M. sólo sabía vociferar en permanente estado de histeria, no existe un claroscuro, no hay nobleza, no hay nada. Esta interprtación sólo ha gustado de verdad a los críticos anglosajones. Los demás que aceptan que tiene algún interés es por puro aburrimiento. A riesgo de caer yo mismo en el argumento ad veracundiam le voy a citar a uno que no tragó, y que algo de voces sabe: "Un desastre este protagonista neurótico: siempre a gritos puesto que en el pasaje es una calamidad y la línea vocal, durísima, gruesa y correosa, salta en pedazos sin control. La pronunciación está trucada para simular sonidos agesivos que son simplemente feos. Ninguna interpetación, ningún claroscuro, ningna progresión dramática: sólo, como dice Turandot, "la nada e la que desapareces"." (Elvio Giudici) Otro tanto podría citarse de Celletti y Gualerzi y la crítica italiana más competente.

    - Schwarzkopf es una sombra vocal y una parodia musical de sí misma en ese registro. En franco declive, amanerada y sin brillo, además es una grabación insoportablemente arreglada para amortiguar la orquesta. Me pregunto cómo lo admitió Szell. Una de las grabaciones más sobrevaloradas de la historia. Son mucho mejores los VLL que grabó una década antes. Ah, que es un registro mono y por tanto inválido, qué pena.

    - Si lo que pretende es convencerme de que hay cantantes con voces modestas, feas, conflictivas o anti canónicas que eran verdaderos artistas, hablemos de Jon Vickers, del Hotter maduro, de Scotto, de Olivero, de Rysanek, de Schipa...

    Le saludo y no dejo de agradecer la liberalidad con que abre a las críticas su blog.

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  8. Por una vez estoy de acuerdo con usted: ni Edelmann ni Corena suelen gustarme, sino más bien lo contrario.
    No lleve al límite del absurdo lo de "a veces"; quizá debí decir "algunas veces" o algo así.
    McCracken no me parece el mejor Otello, pero sí, pese a todo, un gran "intérprete" de Otello. Pero sí me parece, absolutamente, el más admirable Waldemar de los Gurrelieder de Schoenberg (con Ozawa, Philips 1979). Algo que no puede hacer sino un verdadero artista. Ya conozco los cánones por los que se guían Celletti y otros. No me parece la única forma de juzgar a los cantantes, y a menudo (¿"a veces"?) ni siquiera la principal.
    La interpretación de esos Cuatro Últimos Lieder con Szell me parece sencillamente sublime (y nada amanerada, por descontado), extraordinariamente superior a la suya anterior con Ackermann. Usted no lo ve así; son distintos puntos de vista: no hay que preocuparse, no pasa nada.
    Entre los grandísimos cantantes e intérpretes dotados de voces hasta feas pondría quizá como ejemplo en primer lugar a Peter Pears.

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  9. Hace tiempo que le perdí la pista a Villazón. Pienso que su principal defecto es suplir la poca belleza de su voz con un cierto grado de sobreactuación, que no de dramatismo. Su línea de canto es buena y como todo divo se entrega y juega con fuego en determinadas emisiones. Me alegro de que vuelva por sus fueros porque es un gran intérprete. Pero seguro que en el Werther (he de reconocer que no lo he escuchado) no estará ni de lejos a la altura de los que cantó Giuseppe Di Stefano en México. Esos roles le iban como anillo al dedo y cometió el mismo error que Villazón al no cuidar su voz y dar el salto a personajes más pesados y por querer estar en todos los saraos que le planteaban unos representantes ávidos de prontas riquezas.
    Jaime

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  10. Pobrecitos, suponen que los tenores son como jugadores de fútbol,creen que se pueden encasillar y poner puntaje, no pueden ver que hay una variedad de deliciosos matices en cada uno

    Señores, se pierden Uds la belleza de la diversidad, cada tenor, baritono, bajo es estupendo de diferente forma
    Villazón no imita a nadie y parece que resulta insoportable que sea tan bueno cantando y además interpretando sentimientos en escena

    No escuchen a quienes no puedan disfrurar, Uds se lo pierden.

    Villazón en vivo es una experiencia excepcional.

    Saludos
    Ana

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  11. Absolutamente de acuerdo con Gino. Razonamientos bien fundamentados y con conocimiento de lo que se está juzgando. Donde está Villazón ahora? Mal cantante, histriónico y una ruina vocal. Cuando no se tiene una buena técnica, se canta solo con los higadillos, se crean artificios en la voz para hacerla parecer más oscura y se imita el timbre de otro cantante sobrepasando las posibilidades propias, el desastre está servido.

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