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miércoles, 27 de junio de 2012

“La Fanciulla del West” del centenario en el Met




El 10 de diciembre de 1910 se estrenaba, en el Metropolitan de Nueva York, La Fanciulla del West, con un trío protagonista por todo lo alto –Emmy Destinn, Enrico Caruso y Pasquale Amato– y dirección de Arturo Toscanini. Con gran éxito, debido seguramente a la calidad y fama de los intérpretes y, sin duda, a que Puccini había tratado un tema genuinamente americano (y no, como en Butterfly, para despellejar a Pinkerton). El éxito, como es bien sabido, no ha acompañado desde entonces, ni siquiera en América, a esta ópera de libreto disparatado, increíble; en una palabra: ho-rri-ble, con unos personajes que no se tienen en pie (ni siquiera el más pasable de los tres protagonistas, el sheriff Jack Rance). Y ello a pesar de la belleza melódica y la fuerza expresiva de un par de arias del tenor y de –algo que a muchos aficionados no les resulta fácil ver– la magistral escritura de Puccini, empezando por una soberbia orquestación.
Pero bueno, esta ópera gusta escucharla de tarde en tarde, siempre que esté muy bien servida. En CD hay una justamente famosa versión (D.G. 1978) dirigida por Zubin Mehta con los conjuntos del Covent Garden y un soberbio trío: Carlo Neblett, Plácido Domingo y Sherrill Milnes. Escuchándolos, hasta podemos hacernos la ilusión de que aquello resulta creíble. Verla es, desde luego, más problemático, porque queda mucho más en evidencia que los personajes no se tienen en pie. Aun así, hay una producción bastante llevadera de Piero Faggioni, con la Neblett, Domingo y Silvano Carroli en el Covent Garden, dirigiendo muy bien Nello Santi (NVC/Warner, ¿1977?). Su calidad de imagen y sonido es, sin embargo, modesta. Mucho mejor se ve y se oye (y también tiene subtítulos en español) la del Met de 1992 (D.G.), con una notable Barbara Daniels y espléndidos Domingo y Milnes. Pero en ella ya nos vemos obligados a gozar de la propuesta escénica de Giancarlo del Monaco, básicamente la misma que ahora D.G. publica (¡también en Blu-Ray: qué desperdicio, teniendo en cuenta lo poco que sacan en este soporte!) pomposamente como la edición del centenario del estreno, en el mismo coliseo, recogiendo una función del 8 de enero de 2011. Espero que los defensores a ultranza de las puestas en escena literales tengan ejemplos más presentables que éste: a la escenografía “no le falta un detalle”, todos los objetos posibles en sus lugares aparecen en el escenario... y sin embargo ¡es tan baldío este esfuerzo! Los personajes, con actuaciones pasadas de rosca, son tan inconsistentes que siente uno vergüenza ajena: resulta patético.
Para colmo de desgracias, Deborah Voigt, una de las voces de soprano cuasi dramática y una de las cantantes más formidables de los años 90 y primeros de este siglo está ya arruinada: toda la belleza del centro ha desaparecido dejando paso a unos sonidos agrios y sin armónicos. Los agudos son una tortura. Y, como suele ocurrir en estos desagradables casos, el cantante de turno exagera para distraer la atención. Penoso. Me temo que hoy no hay un solo Dick Johnson de primera clase: Marcello Giordani está ahí porque tiene agudos (no siempre bien afinados: a veces calados hacia arriba), pero nada más, ni otra sola cualidad. Y la situación de Lucio Gallo no es mejor que la de Voigt: es una ruina completa, sobreactúa y pone una jeta de malo todo el tiempo que da la risa. Grotesco. Se salvan algunos papeles menores (el Sonora de Dwayne Croft y la Wowkle de Ginger Costa-Jackson, bella voz de contralto) y la batuta, casi siempre acertada, a ratos brillante, de Nicola Luisotti.

3 comentarios:

  1. Pues a mí esta producción de Del Monaco, que vi en Sevilla con dos elencos distintos, me encanta, y desde luego me parece muy superior a la de Faggioni.

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  2. A mi me parece una opera maravillosa. Y el libreto es muy bueno. No entiendo al resabiado critico...

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