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miércoles, 7 de enero de 2015

Fin de la serie de las “Sinfonías de madurez” de Bruckner

 
    

El sello de DVDs/Blu-rays Accentus cierra, por fin, con el lanzamiento de la Novena el ciclo de las seis últimas Sinfonías de Bruckner por Barenboim y la Staatskapelle Berlin. Una vez visto y escuchado la conclusión es clara: un acontecimiento. El nivel es sostenidamente altísimo en las seis, si bien para mí la cumbre está quizá en la Octava, aparecida hace poco más de un mes. Como los precios de los discos son altos, recomiendo vivamente la compra no por separado, sino del álbum que contendrá las seis, que Accentus prometió editar, aunque no sabemos la fecha; tampoco el precio, pero seguro que la caja saldrá bastante más barata que la suma de los seis discos por separado.

Para quien tenga reproductor de blu-ray, no lo dude: la calidad técnica -imagen y sonido por igual- es absolutamente descomunal, de lo mejor de lo mejor que se haya escuchado en música orquestal. Los DVDs, aun siendo excelentes, no alcanzan -no pueden, técnicamente hablando- ese grado de fidelidad. Además, las realizaciones están cuidadísimas, atentas siempre las cámaras a los solos instrumentales y a las más interesantes indicaciones de la batuta, o mostrando oportunamente planos generales en muchos de los grandes clímax. Creo que es de justicia citar a los realizadores: en la Cuarta "Romántica" (20-VI-2010) es Andreas Morell, en la Quinta (día 21), Tilo Krause; en la Sexta (día 22), Henning Kasten; Elisabeth Malzer en la Séptima (día 25); de nuevo Andreas Morell en la Octava (día 26) y Enrique Sánchez Lansch en la Novena (día 27). En todas ellas figura el reputado Paul Smaczny como productor. En cuanto al ingeniero de sonido, es el bien conocido Toine Mertens, que suele lograr maravillas en los ya famosos Estudios Teldex de Berlín. (Como se ve, las seis Sinfonías fueron tocadas en ocho días, todo un tour de force para la orquesta, por lo que se turnaron muchos de los músicos, aunque no desde luego el director, que por si fuera poco delante de las Sinfonías -no de todas ellas- había tocado Conciertos para piano de Beethoven).

¿Y qué hay de la interpretación de esta Novena Sinfonía? Comparada con sus dos grabaciones (Chicago Symphony, DG 1976 y Berliner Philharmoniker, Teldec 1991), la de 2010 es la más consoladora y a la vez la más aterradora de las tres: ha ahondado en sus extremos, hasta el punto de que se la podía titular más claramente que nunca "Infierno y Paraíso". Hay en ella momentos de una dulzura infinita, muy a la Giulini (aunque ya se sabe que en su genial interpretación para DG con la Filarmónica de Viena, seguramente la más grande de la historia del disco, Giulini bucea a fondo en lo más tenebroso de esta Sinfonía) y otros absolutamente pavorosos. Es tremendamente emocionante, abrumadoramente caliente: Barenboim se entrega en cuerpo y alma, quemándose hasta las cejas, y las cámaras lo recogen con toda claridad. Pero no pierde en absoluto el autocontrol. El Scherzo es seguramente el más furioso que recuerdo. Por supuesto que esta Sinfonía puede hacerse de otros modos, pero la lógica de esta interpretación es aplastante. Es, como todas las de la serie, absolutamente diáfana -nunca, y no exagero, se han podido escuchar tantas cosas- y la variedad de acentos y la estratificación de las dinámicas parece no tener límites. La Orquesta, como en las restantes, está de escándalo. Menciones muy especiales para la flauta, el clarinete y, cómo no, la trompa principal.

POSDATA: en mi comentario del mes pasado sobre la Octava me refería a una joven trompista cuya actuación me había dejado boquiabierto. Pues bien, en los libretillos de las Sinfonías Sexta y Octava figura su nombre, pero tontamente no lo había visto, porque no viene entre las trompas, sino aparte, como "Solo Horn", y en la Novena la designa como "primera y tercera trompa": se trata de Patricia Gerstenberger y es, o, seguro, era, "member of the Orchestra Academy at the Staatskapelle Berlin" (por cierto, en el libretillo de la Cuarta Sinfonía no hay información sobre los instrumentistas intervinientes: a ella se la ve, pero no es solista). Pues insisto: esta chica es un auténtico portento. Como dice por ahí una crítica colgada en internet, cuando fue levantada por Barenboim, fue "furiosa, frenéticamente (wildly) aplaudida". Eso es lo que merece, y estoy seguro de que ya figura -por su sonoridad bella y riquísima, por su capacidad para el legato y para graduar las dinámicas- en la élite de los mejores trompas del mundo.

En los libretillos hay varios errores de bulto sobre las duraciones; he aquí las minutaciones reales de las interpretaciones (sin las pausas ni los aplausos):

4ª: 17'38+14'57+10'37+20'22
5ª: 19'32+14'22+13'07+23'08
6ª: 14'47+15'05+8'38+13'35
7ª: 20'30+21'25+10'17+13'06
8ª: 14'54+15'20+24'20+22'38
9ª: 24'27+10'25+24'23










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