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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Dos óperas de Rossini en blu-ray




Ambas salieron publicadas por Decca en DVD hace dos y tres años, pero solo hace poco han visto la luz en blu-ray, con la correspondiente (ocurre en la inmensa mayoría de los casos) mejora en imagen ¡y en sonido! Se trata de Otello y de Matilde di Shabran, décimonovena (1816) y trigésimosegunda (1821) óperas de la larga serie rossiniana.

Otello
Comprensiblemente eclipsada por el genial título de Verdi, la verdad es que es mejor no compararlas. Solo con la mente en blanco, sin acordarnos a cada momento de cómo Verdi resolvió esta o aquella escena, podemos saborear el tratamiento, sin duda mucho más convencional, de Rossini. Aun así, es una obra más que disfrutable de un compositor que se resistió a impregnarse del romanticismo que invadía su tiempo; lo cual podría considerarse continuista con el siglo XVIII, con Mozart, Paisiello o Cimarosa, pero también -más bien- como una afirmación de personalidad y originalidad, objetivista, deliberamente distanciada y hasta de algún modo moderna por su antisentimentalismo. Los dos primeros actos no carecen de aciertos y bellezas, pero es el tercer y último acto el que atesora los más destacados, hasta el punto de constituir un completo acierto, de principio a fin. 

La Ópera de Zúrich reunió un elenco sin fisuras, en el que para mi gusto sobran los instrumentos originales de la Orquesta La Scintilla, pero admito que no suena nada mal y que la batuta de Muhai Tang es muy estimulante y no exagera buscando sonidos feístas. Lástima, únicamente, el bronco y torpe solo de trompa del No. 4. También la escena, a cargo de Moshe Leiser y Patrice Caurier me parece sensata, presentando como causa del odio a Otello el racismo de los venecianos. 

Después de tantos dislates, encabezados por su grabación del papel de Norma, Cecilia Bartoli se ciñe al fin a un papel adecuado a su voz de mezzosoprano lírica, y en él convence por su musicalidad y su expresividad, muy en estilo, pese a que ha perdido algo de seguridad y limpieza en la coloratura. El intérprete del rol titular, John Osborn, es un muy buen tenor lírico de voz ligeramente oscura y no muy atractiva; aun así, "me pregunto (escribía yo en "Ritmo" en mayo de 2014) si Javier Camarena, que encarna a Rodrigo, no lo habría hecho aún mejor". Me reafirmo en el sí: hoy sería fácil confimar que, en efecto, lo podría hacer aún mejor. Porque como Rodrigo, Camarena, de timbre mucho más bello, línea de canto impoluta, con agudos fáciles y timbradísimos y muy comunicativo, hoy es ya una figura de indiscutible primera, primerísima línea. Por suerte, este papel de Rodrigo tiene una amplia y comprometida intervención (sin embargo, miopemente, no han puesto su nombre en la portada). También está francamente bien como Jago otro tenor de parecidas características, el uruguayo Edgardo Rocha. Más que impecable, todo un lujo la Emilia de Liliana Nikiteanu, y notable alto para el bajo Peter Kálmán como Elmiro, el padre de Desdemona. El blu-ray, de muy alta calidad técnica, contiene subtítulos en castellano.

Matilde di Shabran
En cuanto a la semiseria Matilde, es tal vez musicalmente más desigual, pues Rossini se vio sometido a una increíble presión para entregar la partitura en poquísimo tiempo, por lo que hubo de recurrir a números de otras óperas suyas (ya se sabe, en la época en la que no había grabaciones esto no era tan infrecuente...). Cuando ya habían comenzado los ensayos, el libreto (de Jacopo Ferreti) ¡aún no había sido terminado! Para colmo, el día del estreno enfermaron el violinista-director y el solista de trompa; este último fue sustituido por, pásmense, ¡¡Nicolò Paganini tocando la viola!! Retocada tras el estreno en el Teatro Apolo de Roma, aquí la vemos y escuchamos en la versión de Nápoles, realizada el mismo año 1821. 

Rescatada por el Festival de Pésaro en 2012, la representación tuvo igualmente un nivel artístico muy elevado, pues contó con la brillante y entregada batuta del joven Michele Mariotti al frente de un Coro y una Orquesta del Teatro Comunal de Bolonia en buena forma, y con una sobria y eficaz escena de Mario Martone. El elenco vocal no es quizá tan sostenidamente bueno como en Otello, pero en él brillan al menos tres cantantes extraordinarios: Juan Diego Flórez (Corradino) con la voz un poco más llena que años antes y con sus bien conocidas cualidades, "una de todo punto admirable Olga Peretyatko (Matilde), soprano lírica de altos vuelos" (escribía yo ya para "Ritmo" en diciembre de 2013, cuando apenas la conocía: hoy es toda una estrella), en posesión de un timbre hermosísimo, muy raro en voces de esa tipología. Y con la estupenda mezzo lírica Anna Goryachova (Edoardo). Muy bien el bajo Nicola Alaimo (Aliprando), muy gracioso el buffo Paolo Bordogna y, sin embargo, algo temblón e inseguro el tantas veces espléndido bajo Simón Orfila en el breve y muy difícil papel de Ginardo. La calidad técnica -imagen y sonido- es también estupenda, pero esta vez no contamos con susbtítulos en castellano.

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