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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Álbum Sony con todas las grabaciones RCA y CBS de Claudio Arrau



De Bach a Debussy, Ravel y Richard Strauss

La mayoría de ellas (datan de entre 1941 y 1952) son casi desconocidas, pues la mayor parte de estas obras fueron repetidas años más tarde por Arrau para el sello Philips. Aun en estos casos, es muy conveniente para quien quiera conocer mejor la historia interpretativa del piano acercarse a estas grabaciones. Antes de entrar en comentar concisamente estas, quiero resumir que, en mi opinión, en esa década de los años 40 del siglo pasado Arrau ya era, con toda probabilidad, el mayor intérprete del orbe. Es curioso cómo otros artistas de menor fuste eclipsaron la fama del chileno (1903-1991), no solo entre el público melómano en general, sino también entre buena parte de los críticos. Escuchar ahora a unos y otros grandes pianistas de entonces (Schnabel, Fischer, Gieseking, Backhaus, Horowitz, Rubinstein, etc.) sitúa las cosas más en el lugar que les corresponde.

Ya me referí en este blog con escándalo a cómo una encuesta, muy divulgada, realizada entre críticos notables, NO situaba a Arrau entre los diez mayores pianistas del siglo XX, cuando probablemente merece ser el número uno. Los diez que aparecían eran casi todos grandes virtuosos (la excepción era Wilhelm Kempff, y no recuerdo si alguno más), antes que grandes músicos. Arrau es ambas cosas. Por su impresionante legado fonográfico, que abarca multitud de obras de muchos de los compositores más importantes desde Beethoven hasta Debussy, sostengo esta afirmación. Y lo siento, pero junto a él sitúo a Daniel Barenboim (quien, por supuesto, tampoco figuraba en la lista), mucho más un enorme artista que un virtuoso, con un repertorio no menor que el de Arrau sino incluso bastante mayor.

Bueno, descendiendo a los detalles: la grabación de la música más antigua, la de las Variaciones Goldberg de Bach (que no volvió a repetir), es una de las más discutibles, pero su acierto estilístico y su musicalidad me parecen indiscutibles. Téngase en cuenta que por entonces ya existía una importantísima versión, pero en clavecín: la de Wanda Landowska (RCA 1933). No sé si en piano había otra de gran altura allá por 1942. Existía una de Rudolf Serkin, nada menos que de 1928, pero la desconozco. Y la primera de Rosalyn Tureck, en piano, no llegó hasta 1957, dos años después de la primera de Glenn Gould. De 1945 son la Fantasía cromática y fuga y 6 Invenciones y Sinfonías por Arrau, que me han parecido más canónicas, incluso, que las Goldberg.

El siguiente autor es Mozart: las Sonatas K 283 y 576 y la Fantasía K 475. Creo que el salzburgués es el gran compositor menos acertadamente entendido por Arrau, y esto ya ocurría en 1941 y seguiría ocurriendo a menudo entre 1984 y 1990, cuando grabó las Sonatas completas para Philips; en estas no faltan, claro, momentos maravillosos (sobre todo en la K 310 y en la K 330). Entre unas y otras, el disco grabado en 1973 (Fantasía y Sonata K 475/457, Fantasía K 397 y Rondó K 511) es quizá el más destacado. Las de los años 40 caen, a diferencia de las posteriores, en lo livianamente rococó. Las de los últimos años, por el contrario, se pasan al otro extremo: suelen sonar un poco pasadas de rosca y con frecuencia trabajosas.  

Beethoven es, sin embargo, muy otra cosa: Arrau fue un adelantado a su tiempo. Aunque su ciclo de los 5 Conciertos con Galliera (EMI 1955-58) y los dos para Philips (Haitink, 1965) y Colin Davis (1986-88) son abiertamente superiores, ya en 1947 nos ofrecía un Tercero con Ormandy y Filadelfia de altos vuelos, con un Largo maravilloso. Y dos años después una auténtica especialidad de la casa: una Sonata "Waldstein" sensacional (¡con algún problema mecánico!) solo superada por él mismo más tarde y por Barenboim. Las Variaciones op. 34 y 35 "Heroica", de 1941, y la Para Elisa de 1950 son también soberbias. 

De Weber figuran unas ardorosas, formidables interpretaciones de la Sonata No. 1 (1941) y del Konzertstück (1946) con la Sinfónica de Chicago y Désiré Defauw.
Schumann es quizá el autor en el que Arrau ha ofrecido lo mejor de su arte: el Concierto de 1944, torpemente dirigido por un tal Karl Krueger (con la Sinfónica de Detroit) es, sin embargo, decepcionante. Lo contrario que las admirables Kreisleriana y Arabesca de 1946 y 1947, superadas en todo caso por él mismo más tarde. De Schubert solo aparece un hermoso Allegretto D 915 de 1949.

Chopin es el otro compositor en el que ha obtenido sus mayores logros: ni siquiera estoy seguro de que los 24 Preludios de 1950-51 fuesen mejorados por él mismo en 1973: una auténtica maravilla. Casi con seguridad nadie hasta entonces, ni siquiera Cortot (EMI 1934) ni Rubinstein (RCA 1946), habían llegado a tan sostenida altura. Solo hay, lástima, otras dos piezas: un brillante, elocuente, arrebatador Andante spianato y gran polonesa (1948) y un precioso Vals op. 18 (pocos años después grabaría memorables interpretaciones de las Baladas, los Scherzi y los Impromptus para la Decca americana).

Franz Liszt es, como se sabe, otro de los autores mejor atendidos por Arrau: el Concierto No. 1 de 1952, con Ormandy y Filadelfia, muestra al enorme artista que no se deja llevar por el puro virtuosismo (en esto llegaría aún más lejos en su portentosa grabación con Colin Davis de 1980). La Fantasía húngara del mismo disco se ve algo entorpecida por una discutible dirección de dicho maestro (¡húngaro!). Sin embargo, en las cinco Rapsodias para piano solo (1951-52) vuelve a brillar el pianista cabal que no desdeña, por supuesto, lo que de exhibicionista tiene esta música, pero atendiendo ante todo sus valores musicales.

Del siglo XX aparecen solo cuatro autores: los dos primeros cuadernos de la Iberia de Albéniz, interesantes pero nos iempre muy en estilo; lo mejor, Evocación. También una no más que notable Burlesca de Richard Strauss (1946) con Defauw y Chicago, los dos primeros números de Gaspard de la nuit de Ravel (1949), espléndidos, y un maravilloso disco Debussy  de 1949 con un Pour le piano como no lo recuerdo mejor, y modélicas Estampes e Images I y II. Creo que no es muy conocido el hecho de que todo el Debussy grabado por Arrau es extraordinario (los 24 Preludios y la repetición de estas dos breves colecciones, de 1980-81), por no hablar de las increíbles Suite bergamasque y La plus que lente registradas en 1990, ¡a sus 87 años! Las tomas de sonido de este álbum de 12 CDs (remasterizados 10 de ellos) son, en general, algo o incluso bastante mejores que la mayor parte de las de aquellos años.

8 comentarios:

  1. Coincido con usted en que Arrau será quizá el mayor pianista de su tiempo, quizás sólo Rubinstein se le acerque. Una pregunta: ¿Sabe si grabó Arrau algún concierto de Mozart? Algunas de sus sonatas para Philips me gustan mucho, aunque comprendo que son muy atípicas, hasta quizás poco "mozartianas". F. Aguado.

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    1. Que yo sepa, Arrau no grabó (ni sé si tocó) Conciertos de Mozart. Lo cual es verdaderamente sorprendente, pues los Conciertos son abiertamente mejor música (aún) que las Sonatas. Insisto: pese a sus aciertos aislados, creo que Mozart no es uno de los compositores por los que Arrau pasará a la historia.

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  2. Creo que también se incluye la primera edición oficial de los 2 primeros cuadernos de Iberia que grabó en los 40 ¿no?.

    ¿Qué le ha parecido? ¿El sonido qué tal? Yo poseo una edición pirata y me interesa bastante ese registro.

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    1. Perdón: me he "saltado" esos cuadernos. Me han gustado mucho, sobre todo Evocación, pero, la verdad, me esperaba algo más. Grabados en 1946-47, el reprocesado ha mejorado bastante con respecto a la grabación que yo conocía anteriormente, del sello Arlecchino.

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  3. Sería interesante que listara sus diez pianistas del siglo XX. Favoritos o que considere importantes (no sé si bailaría alguien en la lista con uno y otro criterio). En efecto, me choca que una encuesta a críticos, o a aficionados, deje fuera a Arrau y a Barenboim. Lo de Barenboim, aún en activo, es aún más sorprendente si cabe, porque su legado fonográfico es mayor, y ha dejado mucho por duplicado, con las mejores orquestas y directores imaginables. No alcanzo a entender lo que pasa entre la crítica y este hombre... ¿antisemitismo? Pudiera ser, pero hay otros músicos judíos que no sufren este boicot.

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    1. Le prometo hacer mi lista de pianistas. Pero ahora quiero contestarle a lo del "boicot". No creo que sea tanto por antisemitismo como porque muchos no están dispuestos a admitir, incluso a tolerar, que una misma persona pueda ser un enorme pianista y un enorme director. Es lo que me han llevado a pensar algunas personas con las que he hablado.

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    2. Sin duda Barenboim es un caso raro. Cuando se añaden otras consideraciones la cosa tira a rarísimo.
      1, Ha dirigido a las mejores orquestas del mundo de forma regular, y ha hecho grandes a algunas que no existían o no lo eran.
      2, Su repertorio es amplísimo, y con una calidad sorprendente en todo el mismo. Me refiero a piano, ópera, música de cámara, música sinfónica...
      3, ha colaborado, como pianista, con algunos de los directores del siglo XX, que le admiraron (Klemperer, Celibidache, etc.)
      4, ha colaborado con otros instrumentistas, que también han sido los grandes del siglo XX, y aquí la lista es inmensa...
      5, en todo lo anterior ha sido precoz, empezando a grabar versiones de referencia siendo un chaval, y hasta hoy, sin parar... siempre con un nivel sensacional. Compárense sus grabaciones tempranas de integrales para EMI con las versiones más recientes de esos mismos ciclos.
      Etc. Etc. Etc.
      La verdad es que es difícil pensar en alguien así. Vamos, no lo hay. Parcialmente, puede, pero todo eso junto no tiene precedentes. Así es.

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  4. Totalmente de acuerdo con D. Ángel y con Nemo.

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