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domingo, 12 de noviembre de 2017

Reaparece el vídeo perdido con el Concierto de Dvorák por Du Pré y Barenboim



El 27 de agosto de 1968, para protestar por la invasión que Rusia perpetró sobre Checoslovaquia, Jacqueline Du Pré y su esposo -dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Londres- interpretaron en el Royal Albert Hall el Concierto para violonchelo más admirable de la historia de la música: claro está, el del compositor checoslovaco Antonin Dvorák. La BBC lo filmó en blanco y negro, pero este interesantísimo documento (son muy pocos los conservados con la genial cellista inglesa) estaba perdido desde 1985. Por suerte, acaba de ser redescubierto. Y la emisora pública británica no ha tardado en divulgarlo.

Dos años después, el 11 de noviembre de 1970, Du Pré y Barenboim lo grabaron (en audio) para la EMI, con la Sinfónica de Chicago. Se trata de una de las interpretaciones más destacadas de la discografía, pero yo diría que esta que ahora puede verse y escucharse es, si no más perfecta, sí más apasionada y emocionante aún, y resuelve mejor el equilibrio entre solista y orquesta, pues la Sinfónica de Chicago fue grabada un poco en segundo plano. Realmente el volcán que solía ser la cellista ¡que entonces contaba 23 años! vuelve a entrar aquí en plena erupción: es todo un espectáculo verla y escucharla, tocando como una posesa pero controlando por completo su temperamento, sin perder las riendas de lo que hacía. Literalmente, Du Pré habla a través de un instrumento que parece formar parte de su cuerpo. Es imposible mantenerse indiferente ante tal modo de hacer música, dejándose literalmente la piel.

Estado de ánimo del que se contagió Barenboim: una honda, meditativa, bellísima y ardiente (la palabra se queda muy corta) puesta en sonidos de la partitura, también más brillante e impetuosa en la parte orquestal que en la posterior grabación. Como explica Barenboim en una breve introducción que acaban de añadir, Du Pré tiene muy en cuenta la raigambre brahmsiana de la obra, así como -sobre todo en el tercer movimiento- de la música popular checa. Nada más comenzar este movimiento, Du Pré rompió una cuerda y hubo de ausentarse un par de minutos para reponerla. Por descontado que volvieron a tocar desde el comienzo el finale. La toma de sonido, monofónica, no es tan buena como la del disco, pero más que suficiente para apreciarlo todo y, por descontado, para disfrutar enormemente de esta entrega en cuerpo y alma a la música de dos intérpretes superdotados. Magnífica la Sinfónica de Londres (una orquesta con la que, por cierto, Barenboim nunca ha grabado). Como curiosidad, aporto las duraciones de ambas versiones de 1968 y 1970, respectivamente: 15'28"+12'48"+13'23" y 15'27"+13'17"+13'32".

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