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jueves, 23 de noviembre de 2017

Últimas interpretaciones vistas y escuchadas a Barenboim



Smetana
Recientemente he tenido acceso a varios vídeos con actuaciones de Daniel Barenboim tocando o dirigiendo en los últimos meses, interpretaciones que evidencian el momento de impresionante lucidez y sabiduría en el que se encuentra últimamente. En primer lugar ha sido una versión en la Musikverein de Viena (diciembre de 2016) de Mi País o Mi Patria de Smetana, algo anterior y algo menos decantada que la interpretación, comentada en este blog el 22 de junio, que hizo en el concierto de apertura de la Primavera de Praga 2017. En ambos casos con una excelsa Filarmónica de Viena: esta primera es bastante similar a la praguense, pero, como digo, algo menos depurada y apreciablemente más crispada, aristada y turbulenta que la otra. En cualquier caso, una aportación singular, brillante y tremendamente reveladora a este magnífico ciclo de poemas sinfónicos, en el que descubre no pocas cosas nuevas. La transmisión televisiva (que estuvo libremente disponible en Medici TV los días 15, 16 y 17 de noviembre) ha sido esta vez de gran calidad, tanto en imagen como en sonido (la versión praguense solo ha circulado -salvo El Moldava- en audio).

Bruckner
Otra joya ha sido la Séptima Sinfonía de Bruckner que ha dirigido este año, con la Staatskapelle Berlin, en la nueva Philharmonie de París. La retransmisión (también de Medici TV) no goza de tan buen sonido como la obra de Smetana -la imagen sí es espléndida-, pero suficiente para apreciarla en detalle. De las cuatro interpretaciones grabadas que le conozco, esta es casi tan amplia y morosa como la de la Filarmónica de Berlín (Teldec 1992), la más celebidachiana de las suyas, pero es aún más emotiva, más intimista, entrañable y madura en los dos movimientos iniciales, si bien no menos tremenda y escarpada en el scherzo y en el finale que cualquiera de las otras tres. La sabiduría del de Buenos Aires en esta obra (como en sus hermanas) ha llegado a ser realmente pasmosa. El éxito que cosecharon él y la sensacional Staatskapelle fue apoteósico: una ovación interminable. ¡Para que luego digan que los franceses no entienden a Bruckner! Eso debió de ser, parece de hecho que lo fue, hace tiempo... Piénsese que Barenboim dirigió el estreno en la capital francesa de nada menos que la Novena Sinfonía de Bruckner en 1975 o 1976,  poco después de hacerse cargo de la Orquesta de París. Casi seguro que en Madrid se había tocado antes de esa fecha.

Schubert
A poco de inaugurarse la Sala Pierre Boulez de Berlín, en marzo de este año tocó Barenboim en cuatro recitales las once Sonatas completadas -es decir, obviando las fragmentarias- de Schubert; o sea, las mismas que grabó para DG en 2014. Fueron filmadas por Unitel y Medici TV (https://www.medici.tv/en/artists/daniel-barenboim/) con una realización visual cuidadísima y capturado su sonido de modo formidable por los mismos técnicos que hicieron los CDs de DG, es decir los fenomenales ingenieros del Estudio Teldex de la capital alemana. La calidad de la imagen y del sonido de esta retransmisión de Medici es, sin duda, lo mejor que he visto y escuchado hasta la fecha de una televisión: ¡suena igual de bien que los discos! Tiene dos enormes alicientes: el vivo y que fueron tocadas en su nuevo piano, el de Chris Maene/Steinway que luce el nombre "Barenboim". Su sonido es una pura maravilla, también para estas obras; no es que haya una diferencia grande, pero para mí que suena aún mejor que el Steinway de los discos de DG. Yo diría que se parece algo más a los Bösendorfer que a los Steinway normales. 

En cuanto a las versiones, son ciertamente gloriosas. Las he puntuado por mi cuenta y luego he confrontado esas puntuaciones con las que puse a los discos (comentados en este blog el 18 de septiembre de 2014) y he comprobado que se repiten casi punto por punto. Van aquí, primero en CD y luego en público: D 537: 10 y 10; D 568: 10 y 9; D 575: 9,5 y 10; D 664: 9,5 y 9; D 784: 10 y 10; D 845: 9,5 y 9,5; D 850: 10 y 10; D 894: 10 y 10; D 958: 10 y 10; D 959: 10 y 10; D 960: 9,5 y 9,5. Son, pues, bastante similares en líneas generales, con una diferencia: las repeticiones de las exposiciones presentes casi siempre en los discos han sido normalmente omitidas en público. Práctica que es quizá lo más habitual para muchos intérpretes en sonatas y sinfonías. Hay algo que ha llamado mucho la atención: el increíble partido que suele sacarle al o a los dos movimientos últimos (scherzo si lo hay, y finale). Descuidarlos un tanto, después del peso específico, la profundidad y envergadura de los iniciales y los lentos, es un error en el que caen a veces incluso algunos de los grandes schubertianos: Richter, Brendel, Lupu o Leonskaja. Por cierto, salvo algunas sonatas (en particular la D 960), Barenboim las había tocado antes en público muy poco o nada en absoluto, y sin embargo aquí están todas ellas tocadas sin partitura. ¡Qué enormidad de memoria! Como dice Joaquín Achúcarro, "¡Barenboim es que es de otro planeta!". Quiero señalar que hay muchos aficionados que apenas conocen estas obras. Pues bien, estamos ante el ciclo sonatístico más relevante de la historia, solo por detrás -¡y no mucho!- del de Beethoven. Al que debe bastante, pero del que Schubert también se aparta conscientemente -también en lo estructural-, pues su personalidad es inconfundible en estas Sonatas, de las que al menos ocho son obras capitales. 

Beethoven
Finalmente, hacia el 10 de noviembre, o sea, unos cinco días antes de su concierto para celebrar, el 15 de ese mes, su 75º cumpleaños (con la Staatskapelle Berlin y Zubin Mehta, en que han ofrecido el estreno absoluto de Stretta para piano y orquesta de Johannes Boris Borowski y el Quinto Concierto "Emperador" de Beethoven), Barenboim hizo en la Philharmonie am Gasteig de Múnich este último Concierto junto a la Sinfónica de la Radio Bávara y Mariss Jansons. Velada transmitida con excelente sonido e imagen por la Bayerische Rundfunks (https://www.br-klassik.de/concert/ausstrahlung-1225990.html), y en cuya segunda parte Jansons dirigió la Quinta Sinfonía de Prokofiev. Barenboim hace su primera frase como con cierta inseguridad, vacilación o falta de concentración, pero inmediatamente coge con firmeza las riendas e interpreta el "Emperador" más lírico, íntimo y cantado que le he escuchado hasta la fecha. Pero esto no significa que descuide el lado grandioso y monumental que también caracteriza la obra; en absoluto, todo lo contrario. Lo mismo que su fuego, que es abrasador pero sin el menor descontrol. Lo que más me ha llamado la atención es la libertad en el fraseo -numerosos hallazgos, a cuál más acertado-, con momentos -los clímax, por ejemplo- que cortan la respiración. Muy bien de dedos (aunque no es infalible), la creatividad de este hombre y su sintonía con Beethoven son legendarias. Y otra cosa: el piano construido por Maene vuelve a ser ideal por su sonoridad. 

En cuanto a la labor de Jansons, es totalmente irreprochable, de libro, pero carece de esa flexibilidad y esa creatividad del pianista, resultando en comparación algo rígida. Magnífica la orquesta bávara, en la que se luce a placer Ramón Ortega, el oboísta granadino que tantos años, desde su adolescencia, formó parte de la West-Eastern Divan Orchestra. La propina ofrecida por el pianista fue un precioso y lleno de sugerencias Clair de lune de Debussy, anticipo del programa monográfico que ofrecerá para Ibermúsica en Madrid el próximo 8 de enero, a base del Primer Libro de los Préludes, más las tres Estampes, Deux Arabesques y L'isle joyeuse. En 2018, centenario de la muerte del gran compositor francés, Barenboim va a abordar también su obra orquestal completa e incluso la ópera Pelléas et Mélisande. 

5 comentarios:

  1. Pude ver ayer el concierto de Barenboim y Jansons, sólo diré que el segundo movimiento me pareció lo mejor y que esa libertad en el fraseo que comenta no me terminó de convencer. ¿Llegó a escuchar la segunda parte? ¿Qué le pareció la interpretación de la 5ª de Prokofiev?
    Saludos.

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    Respuestas
    1. Aún no he visto la Quinta de Prokofiev. ¿Qué me dice usted del fraseo del piano en la sección más lírica y cantabile del primer movimiento? Nunca la he escuchado tocada con tal belleza y emoción. O, en el rondó, ¿qué me dice de la elocuencia con que enuncia las dos últimas veces el tema del estribillo? En las composiciones que siguen la forma sonata o estructuras muy definidas los temas no deben sonar exactamente igual cada vez que aparecen; son muy pocos intérpretes los que lo consiguen de modo acertado. Solo por poner esos dos ejemplos, de los muy numerosos rubatos que adopta Barenboim en esa interpretación, en la que no recibe réplica adecuada de la batuta, que sigue imperturbable un poco a piñón fijo, por mucho que haga sonar todo muy bien.

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    2. Ya he escuchado la Quinta de Prokofiev que dirigió Jansons en la segunda parte. Me ha defraudado bastante: muy apresurados los movimientos 1º y 3º, falto de incisividad y con ñoños portamentos el scherzo, solo me ha gustado -y mucho- el finale.

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    3. Muchas gracias por sus impresiones. Tengo que reconocer que a mí no me defraudó. Pero la 5 de Prokofiev es una obra que he escuchado sólo unas cuantas veces (soy todavía joven) y siempre me había resultado esquiva (curiosamente la 7ª me parece más asequible). Y con la interpretación de Jansons, especialmente en el primer movimiento, ha sido la primera vez que ese movimiento me ha atrapado desde el principio hasta el final. Claro que esto no tiene por qué ser mérito del director, bien podría ser que necesitaba tiempo para "comprender" la obra. Coincido con usted en su impresión del 3º movimiento.
      ¿Cuáles son sus versiones favoritas de esta sinfonía?
      En cuanto a sus observaciones sobre el Emperador de Barenboim, volveré a escucharlo próximamente, la verdad es que me desconcertó un poco.

      Un saludo.

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    4. La Quinta me parece, de lejos, la mejor Sinfonía de Prokofiev, hasta el punto de ser una de mis favoritas del siglo XX. Para mi gusto, casi todas las versiones que conozco fallan por un primer mov. rápido y en el que los directores no aciertan a preparar bien el gran clímax próximo al final. En disco son Leinsdorf/Sinfónica de Boston (RCA 1964) y Bernstein/Filarmónica de Israel (CBS/Sony 1980) las que más me gustan. También me convence bastante la de Rostropovich/Nacional de Francia (Erato/Warner 1988)y las de Previn (Sinfónica de Londres, EMI 1975, y Filarmónica de Los Ángeles, Philips 1987). Curiosamente, dos de las mejores interpretaciones las he escuchado en directo: Maazel con la Filarmónica de Berlín y Dudamel con la Nacional de España.
      Si vuelves a escuchar ese Emperador fíjate en cómo Barenboim huye del virtuosismo exhibicionista como de la peste y qué sutil, abundante e inteligente uso hace del rubato para acentuar o atenuar las tensiones: un juego magistral, de enorme sabiduría.

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