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martes, 8 de mayo de 2018

Los instrumentos originales: por qué soy escéptico


En la entrada anterior me preguntaba "Glissando" sobre este asunto. Pero tanto en su texto como sobre todo en mi respuesta aparecían varios errores, así que he tratado de subsanarlos. Y como me da la impresión de que el tema va a interesar bastante, vuelvo a publicarlo como una nueva entrada.

Señor Carrascosa:
Sigo mucho su blog que me parece interesante. Quería preguntarle porqué le disgusta tanto la técnica de instrumentos originales.
Comparto su gusto por las versiones de Barenboim y otros directores contrarios a las tesis historicistas, pero me parece que los historicistas también tienen grandes logros. Creo que en el fondo este es un debate estéril en todo caso, ya que se han creado muchas versiones híbridas como las de Chailly o Rattle que usted ha mencionado en este blog.
En fin, porqué cree usted que Abbado, Chailly, Rattle y tantos otros directores con inicios en sus carreras bastante “clásicos” han comenzado a interesarse por las prácticas de instrumentos originales? Creo que en muchos casos alcanzan mayores grados de transparencia, más incisividad, y eso es lo que buscan esos directores.
Yo en todo caso creo que el debate es superficial. En el fondo lo importante no es el sonido sino lo que hay más allá de las notas, y eso solo lo que consiguen los músicos con inspiración y talento. Hay versiones con instrumentos originales que realmente llegan al corazón de las obras, igual que hay otras con instrumentos modernos que se quedan en la superficie.
Me gustaría conocer su opinión sobre este punto.
Muchas gracias y, por favor, siga escribiendo y haciendo sus clasificaciones discograficas.
Un saludo. Glissando

Mi respuesta:
¡Uf! ¡No pide usted nada! Mire, intentaré ser breve: en primer lugar NO ME INTERESA, más que por pura curiosidad, cómo pudo sonar la música en la época en que fue compuesta (aparte de que sea rigurosamente imposible saberlo a ciencia cierta). Si pudiéramos escuchar hoy cómo sonó la Sinfonía "Heroica" en su estreno, seguramente se nos pondrían los pelos de punta. Los instrumentos han ido mejorando mucho -por no hablar de la calidad de las ejecuciones-: ya se ve incluso en los más de cien años desde que existen grabaciones, y no veo por qué hay que seguir conviviendo con las imperfecciones. Aparte de la jurisprudencia que se va creando con el tiempo, por supuesto. 

Esto creo que no valdría para Monteverdi y su época, que requieren un instrumental muy de su tiempo, que poco tiene que ver con que se emplea hoy para tocar a Bartók o a Lutoslawski. 
Otra cosa: yo trabajé muchos años en la industria discográfica, y puedo decirle que lo bien que se acogió el historicismo por parte de la industria fue sobre todo por una cuestión económica: ahorrar en las grabaciones. Y hubo quien pagó generosamente (directa o "indirectamente") a críticos para que dijeran que grabaciones como la de la antigua "Música acuática" de Harnoncourt eran "la verdad". 
Se publicaron multitud de críticas de una arrogancia brutal; incluso en muchos discos se anotó "con instrumentos AUTÉNTICOS": los demás, los de I Musici (Stradivari y Guarneri entre ellos) o la English Chamber, por lo que se ve, no eran auténticos, sino erróneos.
Sinceramente, son para mí muy pocas las ocasiones en que los directores historicistas han logrado maravillas en obras verdaderamente grandes de Bach o de Mozart. Y por supuesto que hay intérpretes no historicistas muy malos, faltaría más.
Estoy de acuerdo en que el sonido de los instrumentos antiguos no es lo principal, sino la interpretación. Tengo bastantes discos con interpretaciones historicistas de obras de Haendel o de Haydn, entre otros compositores, que me gustan mucho, aunque no es la norma. Ahora bien, los violines desprovistos totalmente de vibrato me molestan físicamente, me cuesta mucho soportarlos.
Por qué Abbado, Chailly o Rattle "se pasaron" al historicismo no lo sé, habría que preguntárselo a ellos: tal vez para experimentar o para dárselas de "modernos". Hasta Leppard grabó en alguna ocasión aislada con un fortepiano, un chisme, por cierto, el de esas ocasiones cuyo sonido me resulta detestable.
Me pregunto lo siguiente: ¿por qué hoy no se representa "Romeo y Julieta" de Shakespeare con dos jóvenes masculinos, como era obligado hacer en su tiempo? ¿Por qué no se hacen todas las representaciones teatrales y operísticas de obras hasta el XVIII con velas y bujías? ¿Es admisible la luz eléctrica para ellas, o es una traición? 
Además, para terminar ¿conoce usted a mucha gente que diga que tocar "El clave bien temperado" al piano moderno es una afrenta a Johann Sebastian Bach?

9 comentarios:

  1. Gracias por su respuesta y disculpe mis errores, debidos a escribir desde un iphone ingles entre biberon y siesta de mi hija pequena.
    Muy interesante su comentario sobre todo aquello de que a ciertos criticos se les paga para defender grabaciones. El periodismo, al que he tenido cierta exposicion en mi vida, es tristemente asi.
    En todo caso, al tema: estoy de acuerdo en que la idea de imitar como sono una obra en la epoca ds su composicion es algo ridiculo. Y estoy de acuerdo, como le oi a Muti hace poco en una entrevista que no tiene sentido querer tocar con orquesras pequenas cuando Haydn contrato para el estreno de la Creacion a 1000 musicos o Wagner se quejaba amargamente a Listz cuando este le decia que para el estreno de Lohengrin en Weimar la orquesta solo tenia 40 miembros.
    Pero sin querer defenderlos, yo creo que la tecnica de instrumentos originales y sus versiones hibridas mas modernas buscan algo mas, como decia, transparencia, incisividad, replica de determinadas sonoridades e instrumentos como en el ejemplo que da usted de Orfeo de Monteverdi. Hace poco oi a Gardiner un Orfeo de Gluck con un coro y su orquesta de instrumentos de epoca fantasticos.
    Pero la clave esta en la obra y lo que quiere expresar y si ese sonido se adapta. Muti, siempre tan acertado, decia que una vez dirigio una misa de Schubert con el coro Arnold Schonberg en Viena y la incisividad del sonido era incompatible con un texto que dice kyrie eleyson, senor ten piedad.
    Pero si miramos el Haydn de Rattle con la Filarmonica de Berlin o las sinfonias mas ligeras de Beethoven con Chailly y la Gewandhaus, me parecen muy buenas versiones, de gran tension y que se mueven adelante admirablemente, cosa que encaja muy bien con esa musica.
    Claro, la Novena de Beethoven necesita otro estilo mas grandilocuente. Si no se queda en nada. Decia Thielemann en su libro sobre Wagner que le gustaba mucho el Parsifal de Boulez y que para el fue un camino de Damasco. Es interesante lo que que dice: si coges la orquesta de Bayreuth que tocaba Parsifal con Kna y la coge Boulez y la trata de reducir y hacer transparente, el punto medio funciona. Lo mismo pasa con esas versiones de Chailly o Rattle. Yo he oido sinfonias de Haydn por Rattle y orquestas inglesas buenas de instumentos originales y se queda todo en una naderia sin fondo ninguno.
    En definitiva: que todo depende de la musica en si y de lo que haya en el fondo y tambien de la orquesta y de donde venga esta para evitar que se le noten las costuras pero no me parece que haya que ser excesivamente contrario a los instrumentos originales.
    Gracias por su respuesta

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  2. Hola, Ángel:

    Con todos los respetos, creo que es inviable el modo e interpretar de Gonnenwein o Beecham para Bach o Hanel (y eso que disfruto como un enano con sus versiones). "Sinceramente, son para mí muy pocas las ocasiones en que los directores historicistas han logrado maravillas en obras verdaderamente grandes de Bach o de Mozart." ¿Realmente piensas así? ¿No te gustan nada las "Pasiones" de Herreweghe o el "Così" de Gardiner? Para mí es una actitud tan incomprensible como los que niegan el Bach e Schiff o el Mozart de Larrocha.

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    Respuestas
    1. El Bach de Gönnenwein me sigue gustando (Pasión San Juan, Cantatas...), pero el Haendel de Beecham, Sargent o Boult me parece insufrible. No, no me gusta La Pasión según San Mateo de Herrewehe (mi favorita es la última de Rilling). El Così de Gardiner lamento no conocerlo; el de Jacobs me parece bastante bueno.
      Y finalmente, el Bach de András Schiff me parece irreprochable, pero suele ser un tanto impersonal y hasta mecánico. Y algo así diría del Mozart de Larrocha. ¿Conoce usted, por poner un solo ejemplo, la Sonata K 310 de Gilels o de Barenboim? ¡Ese es mi Mozart!

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    2. Me apasiona el Mozart de Gilels, como el de Arrau, pero también disfruto de un Amadeus más galante (Pires sin ir más lejos).

      Yo también prefiero el Bach de Gould o Richter al de Schiff, pero si aún así los del "somier" se le tiran al cuello. ¿Qué opina de Angela Hewitt?

      Saludos.

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    3. Arrau es uno de mis dos pianistas predilectos, pero discrepo seriamente de gran parte del Mozart -las Sonatas- que grabó en sus últimos años. Con "Amadeus" espero que no se refiera al Cuarteto más sobrevalorado de la historia.
      Gould me gusta en Bach solo a veces, más bien pocas. S. Richter sí que suele interesarme mucho. Hewitt también es una sobresaliente bachiana, correctísima, irreprochable. Aunque no tanto, desde luego, como la eximia -incluso cuando es discutible- Rosalyn Tureck.
      No sé quiénes son los del "somier".

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    4. Bueno, no soy un especialista: me gusta el Mozart de Arrau, aunque generalmente prefiera la emotividad de Uchida. No, me refería a Wolfgang, no al cuarteto que tiene sus valedores, aunque yo prefiera al Guarneri o al Italiano.

      Para mí Gould es Dios, un músico, no ya un intérprete, que revolucionó el propio concepto de edición musical. Algo así como el McLuhan (también canadiense) de la música. Richter es el digno continuador de la escuela de Feinberg (magnífico "Clave"...), Yudina, Nikolayeva. A mí me gusta siempre. La malagueña de adopción Tureck, estupenda, al piano y al clave.

      Los pianistas llaman mordazmente a los clavecinistas "los del somier". Yo sigo con pasión la recuperación del estilo clavecinístico, de Landowska o Puyana hasta Dantone o Egarr. El pianoforte me interesa menos.

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    5. Pues su Dios tiene las tres últimas sonatas de Beethoven peores de la historia del disco. Ya lo dijo en este blog Carrascosa una vez y yo no quise darle crédito. Pero cuando las escuché comprobé que era la pura verdad.
      Octavio.

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    6. Dios :castiga a veces sin piedad. Entiendo que para un fan de Arrau y Barenboim, sea un Beethoven horrísono. A mí me interesa, qué le voy a hacer:

      http://www.musicweb-international.com/classrev/2008/Dec08/Gould_Beethoven_8111299.htm

      Gould, era a su manera, como Annie Fischer y Eduardo del Pueyo, un schnabeliano. Y Ángel no siente gran devoción por Schnabel, ¿me equivoco?

      Saludos a todos.

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    7. Devoción, devoción, no es la palabra, pero sí que lo considero muy grande (quizá no tanto como a Edwin Fischer en esos años y parecidos repertorios).
      Si le gustan esas Sonatas 30, 31 y 32 por Gould creo que nunca nos podremos entender. Coincido con el sabio Charles Rosen en que Gould era capaz de genialidades, pero que con frecuencia hacía cosas atroces. Y no se me ocurre ninguna más atroz: tal vez fuese una provocación, a sabiendas de que tendría incondicionales que también se las aplaudirían (ya se sabe: Dios nunca se equivoca).

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