Mostrando entradas con la etiqueta Yuja Wang. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yuja Wang. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Dos recientes dianas de Andris Nelsons: Messiaen y Bruckner

 

La Sinfonía Turangalila

Un disco de DG sensacional, por todo: toma de sonido -la mejor, si no me equivoco, que le han hecho a Andris Nelsons en Boston, y que se haya realizado hasta la fecha a esta obra- y, sobre todo, por la interpretación. La Sinfonía Turangalila de Olivier Messiaen, una de las mayores composiciones de mediados del siglo XX, es una obra con suerte discográfica: no solo es la partitura orquestal más grabada de su autor, sino que hay una cuantas versiones admirables. Y dos cosas más: creo que no le he escuchado nada tan satisfactorio a Yuja Wang, y que quizá las Ondas Martenot, a cargo de Cécile Lartigau, nunca han sonado tan bien y están tan bien integradas en el conjunto orquestal, aquí una fenomenal, brillantísima Sinfónica de Boston, la Orquesta que encargó a Messiaen la partitura, cuando Sergei Kussevitzky era su director.

La ejecución es un completo portento, y Nelsons hace gala aquí de un depuradísimo sentido del ritmo y de una sensibilidad tímbrica fascinante. La enorme partitura de 1948 -enorme también la plantilla: cinco percusionistas entre un total de 103 músicos- “es un canto de amor y un himno a la alegría” en palabras del autor, que recorre multitud de estados de ánimo y sugerencias, desde el terror de un recurrente tema fortissimo en los trombones a delicadezas extremas: delirios de amor y las sensaciones más diversas, para concluir en un Final lúdico, jovial, hasta su cegadora explosión de optimismo en un enorme crescendo similar al que cierra San Francisco de Asís (1983). 

 

La Octava Sinfonía de Bruckner

Hace solo unos días, el 14 de diciembre, como clausurando el “año Bruckner”, Nelsons ha dado de nuevo la campanada en Berlín, con la Filarmónica, en una magnífica interpretación de la Octava Sinfonía, de una belleza extraordinaria; no exenta de pathos, por supuesto, pero mayormente amplia y serena “a la Giulini”, analizada con absoluta maestría, estructurada su impresionante arquitectura con una solidez pocas veces alcanzada. Ni qué decir tiene que la sonoridad y el estilo y brucknerianos están plenamente conseguidos y que la actuación de la Orquesta ha sido, como en las mejores ocasiones, memorable. Versión que aventaja notablemente a su reciente grabación para DG con la Gewandhaus de Leipzig. 

(Tras haber engordado mucho, Nelsons ha adelgazado últimamente otro tanto. Resultado: parece haber envejecido bastante para tener solo 46 años. Pero lo importante, lo principal, es que el músico, el artista, no se ha visto afectado por estos cambios físicos).

 

Turangalîla-Symphonie (1948): DISCOGRAFÍA

1952 Wergo         Hans Rosbaud/OSinfSWFBaden-Baden/Yvonne Loriod, Ginette Martenot

                              5’54+7’35+5’24+10’40+6’21+08’09+3’52+09’48+4’44+7’19=69’46 7/5

1962 Véga           Maurice Le Roux/ONacionalRTF/Yvonne Loriod, Jeanne Loriod

                              6’14+8’08+5’37+11’31+6’18+10’07+4’07+11’40+4’45+7’05=75’32  7/4

1968 RCA           Seiji Ozawa/OSinfToronto/Yvonne Loriod, Jeanne Loriod

                              6’26+8’18+5’14+11’19+6’26+11’54+4’02+11’33+4’36+7’05=76’53  9/8

1978 EMI            André Previn/OSinfLondres/Michel Béroff, Jeanne Loriod    

                              6’55+8’40+5’35+11’35+6’38+12’33+3’50+11’55+5’24+7’13=80’20  8/8

1986 Sony           Esa-Pekka Salonen/OPhilharmonia/Paul Crossley, Tristan Murail

                              7’05+8’52+5’29+11’09+6’18+10’50+3’58+12’24+4’27+7’08=77’41  8,5/9

1987 EMI            Simon Rattle/OSinfCiudadBirmingham/Peter Donohoe, Tristan Murail

                              6’16+8’49+5’53+12’02+6’34+12’20+3’43+12’00+4’21+7’27=80’26 8,5/8,5

1991 DG              Myung Whun Chung/OÓperaBastilla/Yvonne Loriod, Jeanne Loriod

                              6’25+8’14+5’26+11’03+6’42+12’39+4’11+11’41+4’27+7’44=78’32  8/8,5

1993 Decca         Riccardo Chailly/OConcertgebouw/Jean Yves Thibaudet, Takashi Harada

                              6’20+7’59+5’56+11’11+6’18+11’40+3’45+10’43+5’17+6’47=76’56  9,5/9,5

1998 Chandos     Yan-Pascal Tortelier/OBBCPhilharmonic/Howard Shelley,

Valérie Hartmann-Claverie

6’18+8’14+5’13+10’26+6’39+11’38+3’48+11’27+5’05+7’12=76’      9/9

2000 Naxos         Antoni Wit/OSinfRadioNacPolaca/François Weigel, Thomas Bloch

                              6’40+8’30+5’21+11’32+6’18+12’29+4’00+12’02+5’22+8’31=80’45  7,5/8

2001 Teldec         Kent Nagano/OFilBerlín/Pierre Laurent Aimard, Dominique Kim

                              6’40+8’00+5’05+10’23+6’23+10’39+4’02+11’35+4’13+6’30=73’01  9,5/9,5

2008 Hänssler     Sylvain Cambreling/OSSWRBaden-Baden&Freiburg/Roger Muraro,

Valérie Hartmann-Claverie

                              6’16+8’14+5’37+10’40+6’15+13’50+3’34+11’24+5’23+7’51=79’43  9,5/8

2012 Hyperion    Juanjo Mena/OFilBergen/Steven Osborne, Cynthia Millar

                              6’03+8’06+5’49+10’24+6’42+12’41+3’40+11’33+4’32+7’30=77’      8/8

2014 Ondine       Hannu Lintu/OSinfRadioFinlandia/Angela Hewitt, Valérie Hartmann-Claverie

                              6’32+8’02+5’23+10’21+6’14+09’52+3’52+11’37+5’37+7’32=70’02  8/7

*2023 DCHall    Simone Young/OFilBerlín/Cédric Thiberghien, Cynthia Millar  81’      8/8

2024 HMundi     Gustavo Gimeno/OSinfToronto/Marc-André Hamelin, Nathalie Forget

                              6’08+7’35+5’15+10’24+6’02+11’18+3’48+10’44+4’48+7’35=73’37  8/9

2024 DG              Andris Nelsons/OSinfBoston/Yuja Wang, Cécile Lartigau

                              6’33+7’58+5’05+10’59+6’37+11’33+3’33+11’33+4’35+7’15=75’41  10/10

lunes, 4 de septiembre de 2023

Tres nuevas publicaciones

 

¿Lo mejor del tenor Piotr Beczala?

El CD que acaba de lanzar el sello Pentatone con 14 Canciones de Tchaikovsky y 12 de Rachmaninov, con Piotr Beczala y el pianista Helmut Deutsch, me parece que es la interpretación que más me ha gustado, que recuerde, de este espléndido tenor. Me ha traído a la mente otro disco magnífico, el de las 17 Canciones de Rachmaninov que Nicolai Gedda y Alexis Weissenberg grabaron para EMI en 1969. El canto de ambos tenores es magistral, admirable, y si acaso el sueco es algo más efusivo y apasionado aún que el del polaco, mientras que el timbre de este suele ser considerado más bello que el del anterior (no es mi caso: me encanta el timbre de Gedda, aunque admito que no era su mayor activo). En cuanto a los pianistas, ambos son muy buenos y están muy en situación, si bien Weissenberg tiende a asumir mayor protagonismo (quizá excesivo en algún caso). Bueno, ni qué decir que las Canciones de ambos rusos son páginas de extraordinaria belleza y enormemente sentidas.

 

Piemontesi lucha contra Liszt

Pentatone se ha embarcado en la grabación de los Estudios de ejecución trascendental y la Sonata en Si menor de Liszt. Dos monumentos erizados de escollos de toda índole. Francesco Piemontesi sale bastante airoso de ellos, si bien no me termina de convencer. Posee un mecanismo importante, pero quizá se quede un poco corto en ciertos pasajes; o sea, nada extraño. Lo que ocurre es que debería correr un poco menos aquí y allá, y el resultado mejoraría; pero sabemos que la tentación de exhibir poderío y velocidad -sobre todo entre los jóvenes: el suizo tiene 40 años- es fuerte. De estos excesos se resienten, quizá, el Preludio, el Molto vivace que le sigue y Ricordanza. En cuanto a la Sonata, menos reparos, salvo que es un tanto comedida en fogosidad, lo que le resta algo de la debida tensión.

La discografía más recomendable sigue inamovible: Arrau para los Estudios, y para la Sonata, Gilels, Barenboim (Erato) y Zimerman. Para mí, la interpretación más formidable está solo en DVD: Barenboim en EuroArts (filmada en el Wahnfried de Bayreuth).

 

El fulgor de Yuja Wang

Deutsche Grammophon acaba de publicar un doble CD con las obras para piano y orquesta de Rachmaninov. Y eso que no hace mucho el mismo sello dio término a las mismas obras, con Daniil Trifonov, la Orquesta de Filadelfia y Yannick Nézet-Séguin. A la pianista china (n. 1987) le acompañan en la aventura la Orquesta Filarmónica de Los Angeles y Gustavo Dudamel. Wang posee un mecanismo deslumbrante, pero no evita dejarse llevar por él, dejando un poco en segundo término la belleza melódica y la melancolía y el pesimismo tan típicos de Rachmaninov. Las versiones son, de este modo, fulgurantes y brillantísimas, más que hondas. En la Rapsodia sobre un tema de Paganini, por poner algún ejemplo, las variaciones 15, 21 y 23 suenan exceso veloces. Dudamel -siempre atentísimo a la compleja escritura orquestal- sigue a pie juntillas los enfoques de la solista. Esta pianista, si madura con el tiempo, podrá llegar a ser una de las grandes. De momento -y salvo en alguna ocasión, como, que recuerde ahora, el Concierto para la mano izquierda de Ravel- no lo es aún, en mi opinión.

Los micrófonos priman un poco al piano -cuyo sonido está maravillosamente recogido- frente a la orquesta, que suele sonar un poquito en segundo plano. Un ciclo, pues, importante, pero no excepcional. Hay no pocas interpretaciones magníficas, pero creo que mis mayores recomendaciones discográficas siguen intactas: y Ashkenazy/Previn; también Ashkenazy/Haitink y Grimaud/Ashkenazy; Gavrilov/Muti; y y Rapsodia Ahskenazy/Haitink.

viernes, 2 de agosto de 2019

Dudamel, Shani, Peretyatko...


El “Sommernachtskonzert” de Schönbrunn 2019, con Yuja Wang y Gustavo Dudamel. Los programas de los conciertos veraniegos en los jardines vieneses parecen cada vez más populares, es decir cada vez más fragmentarios, dispersos e inconsistentes. He aquí los títulos interpretados: Obertura de Candide de Bernstein: espléndida; Jubilee Waltz de Johann Strauss hijo; Rhapsody in blue de Gershwin: bastante libre y no desprovista de encanto y frescura la intervención de Yuja Wang, que tocó de propina un algo demasiado libre Vals op. 64/2 de Chopin; Suite de Casablanca de Max Steiner; Barras y estrellas de Sousa: estupenda; Adagio de Barber: impresionante, sobrecogedor, y sin el menor efectismo; el vals Sternenbanner de Ziehrer; el finale de la Sinfonía “del Nuevo Mundo”: muy muy bien dirigido (¡pero un solo movimiento! ¿Por qué no una obertura o un poema sinfónico del mismo Dvorák?); una pieza de Rodeo de Copland y Sangre vienesa de Strauss II. ¡Menudo batiburrillo! Sony está haciendo todo lo posible por sacar partido comercial de estos conciertos, que se acercan cada vez más en proyección al de Año Nuevo. Por eso lo lanzan a toda velocidad en CD, DVD, Blu-ray… ¡y hasta en LPs! (¿Por qué no también en cassettes? ¿Se acuerdan de ellas? Los más jóvenes no, claro…)

Cuatro conciertos de Lahav Shani dirigiendo. A falta de discos, las cadenas musicales de televisión, Medici, Arte y otras, han divulgado últimamente varias actuaciones recientes de Shani en su faceta de director (la de pianista sigue siendo casi inédita), y he podido escuchar y ver cuatro conciertos suyos -cada uno con una orquesta diferente- en los que vuelvo a constatar el gran talento de este joven músico. Se trata de dos veladas a base de muchas piezas populares y de otras dos con repertorio más llamémosle serio. La primera de aquellas ha sido al aire libre en Toulouse con la Orquesta del Capitolio, parece que no en tan buena forma como en los mejores tiempos de Michel Plasson. Un Aprendiz de brujo destacable, soberbias Obertura de Candide y larga suite de West Side Story de Bernstein, brillantes danzas finales de la suite de El pájaro de fuego, dos magníficos últimos Cuadros de una exposición, floja Danza húngara No. 5 de Brahms y correcto Preludio I de Carmen.

Bastante más he gustado otro concierto, con una Orquesta Sinfónica de Viena en excelente forma: El aprendiz de brujo resultó muy superior, realmente formidable. Renaud Capuçon tocó con más que solvencia Tzigane de Ravel, el bello Poema de Chausson y la Meditación de Thaïs, hubo espléndidas versiones de la segunda suite de Dafnis y Cloe (sin coro) y de La Valse, pero decayeron las propinas: en Voces de primavera mostró el israelí escasa sintonía con “el Rey del Vals” (rubatos y cambios de tempo forzados, exagerados), mejorando en su Polca Furioso.

En una Tercera Sinfonía de Mahler (lo siento: se me hace inacabable, sólo me interesa a ratos) puso a prueba el virtuosismo de la Filarmónica de Rotterdam, no saliendo del todo airosa en el primer movimiento, para mejorar mucho en el resto. Lo mejor me pareció el muy sentido finale y la actuación de Violeta Urmana, si bien en su “O Mensch” detesto profundamente las ultraportamentos del oboe, una costumbre o moda reciente que no sé de dónde ha salido: hace años ninguno de los grandes directores lo hacían así.

Finalmente, con la Filarmónica de Israel (de la que en breve va a ser director musical) ha hecho el 4 de mayo Out of the Dark de Daniel Shalit, obra que de entrada me ha parecido poco interesante, el Primer Concierto para violín de Shostakovich, prodigiosamente tocado por Leonidas Kavakos y dirigido a pedir de boca (¡qué derroche de virtuosismo y talento para una obra tan endeble!) y una modélica Sinfonía Fantástica, con mucha coña en el Aquelarre conclusivo. Sigue llamándome la atención la técnica de este director, la soltura y seguridad de sus ademanes, que resultan tremendamente gráficos y expresivos.

Olga Peretyatko. ¡Qué gran soprano lírico-ligera! Le acabo de ver y escuchar dos actuaciones: una “Gala Verdi” (que no tuvo música solo de Verdi) el 1 de enero de 2012 en Stuttgart con la Sinfónica de la Radio de esa ciudad, soberbiamente dirigida por el colombiano Andrés Orozco-Estrada. En ella cantó un ejemplar, insuperable Bolero de Las Vísperas Sicilianas, impecable y emotivo “Tutte le feste al tempio” de Rigoletto (junto a un algo venido a menos, aunque muy artista Thomas Hampson), una canción de Olimpia de Los cuentos de Hoffmann de libro y un certero “Herr Marquis” de El Murciélago.

Y, ya en 2019, una prueba de fuego: Lucia di Lammermoor en la Ópera Estatal de Viena, junto a Juan Diego Flórez, George Petrean, Jongmin Park y dirigiendo, muy bien por cierto, Evelino Pidò. En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a voces más puramente líricas para la heroína donizettiana, pero la soprano rusa, aun poseyendo una voz poco potente (ha ensanchado solo un poco desde 2012) es sin embargo muy timbrada, además de preciosa. Su técnica vocal es extraordinaria (¡qué afinación, qué seguridad en la coloratura y en el registro agudo!), su actuación escénica es formidable, su encarnación posee mucho encanto, credibilidad y emotividad (lástima que en la función retransmitida el Mi bemol final le quedara corto y algo calante: un accidente sin importancia: ¡nadie es perfecto!). Hay que remitirse, en mi opinión, a Beverly Sills para hallar una Lucia tan convincente. Más recientemente, quizá ni siquiera Diana Damrau o Lisette Oropesa han llegado tan alto en este papel.

Sin embargo, creo que Edgardo no le conviene a Flórez, de caudal tan pequeño y tintes casi ligeros, pues el infortunado personaje requiere un tenor lírico-lírico, y el peruano fuerza mucho el volumen, por mucho que -claro está- cante estupendamente. Algo rudo el barítono Petrean y muy engolado el bajo Park.