Sinfónica de Chicago, 1973-1981 (DG); Filarmónica de Berlín, 1991-1998 (Teldec) y Staatskapelle Berlin 2010-2012 (DG)
Deutsche Grammophon acaba de
publicar en una caja de 9 CDs (que se encuentra a un precio muy asequible) el
tercer ciclo sinfónico de Anton Bruckner bajo la dirección de Daniel Barenboim,
ahora con la Staatskapelle Berlin. Se
trata de las grabaciones de las tres primeras (no incluye la "Cero", presente solo en el
primero de sus ciclos, el de DG con la Sinfónica de Chicago) grabadas en la
Musikverein de Viena en junio de 2012 (aparentemente sin público) y las seis
siguientes registradas en público en la Philharmonie de Berlín el mismo mes de
dos años antes: estas seis recogen el audio de los DVDs/Blu-rays publicados por
Accentus. Es, por descontado, el primer director en grabar tres veces este
impresionante ciclo sinfónico, para algunos el más trascendental de la historia
de la música (Sergiu Celibidache entre ellos).
Sin entrar en demasiados
detalles, pues ya he escrito en varias ocasiones sobre estos discos, voy a
intentar compararlos, una a una de las Sinfonías, dando mi opinión sobre cuál
de las tres interpretaciones de cada una de ellas me gusta más. El primer ciclo
(Sinfónica de Chicago, DG), grabado íntegramente en estudio, fue publicado
entre 1973 y 1981, y el segundo (Filarmónica de Berlín, Teldec) entre 1991 y
1998; de estas fueron registradas en público todas menos la Cuarta y la Séptima. A mí no me resulta fácil decidirme globalmente por ninguno
de los tres ciclos; es más, creo que es muy difícil encontrar tendencias claras
en la evolución de Barenboim como intérprete de Bruckner: al margen de las dos
primeras grabaciones (la Cuarta y la Novena de Chicago), algo inmaduras,
escuchando a ciegas me parece bastante difícil atinar sobre si tal versión es
de los años 70-80, de los 90 o de hace poco. Porque desde 1980 o 1981 la
madurez está asegurada, y el de Buenos Aires parece gustar de ver una misma
obra de modo bastante diferente en función de su estado de ánimo o de quién
sabe qué otras circunstancias. Lo que sí es una constante de las
interpretaciones del siglo XXI es una especial fluidez y naturalidad y una aún
mayor sabiduría para enlazar mediante transiciones las diferentes secciones,
algo en lo que suelen fallar incluso grandes directores no muy familiarizados
con Bruckner. Y es seguro que -aparte de su descomunal talento- nadie hasta
ahora ha hecho tanto Bruckner como Barenboim.
A su única "Cero" (de 1981) le daría un
9,5/ 9 (interpretación/sonido), siendo claramente la primera opción de la
discografía (seguida de Solti/Chicago, Decca 1996 y Maazel/Radio Bávara, BR
1999). Las Primeras datan de 1981,
1998 y 2012 y mis calificaciones son, respectivamente, 9,5/9, 10/9,5 y 9,5/9,5. Otras muy grandes
versiones son para mí las de Jochum/Filarmónica de Berlín (DG 1966) y
Solti/Chicago (Decca 1996).
Las Segundas, de esos mismos tres años, merecen 10/8,5, 9,5/9 y 9,5/9,5. La única otra versión de altísimo nivel es
la de Giulini/Sinfónica de Viena (EMI 1975).
Las Terceras (la Sinfonía a veces llamada "Wagneriana" por su dedicatoria al autor de Lohengrin) son de 1981, 1996 y 2012:
9,5/8, 10/9,5 y 8,5/9,5. Grandes
interpretaciones son también las de Sanderling/Gewandhaus (Berlin Classics
1965), Böhm/Filarmónica de Viena (Decca 1971), Celibidache/Sinfónica de Radio
Stuttgart (Exclusive 1981), Haitink/Filarmónica de Viena (Philips 1990) y
Maazel/Filarmónica de Múnich (Sony 2013).
La Cuarta "Romántica" se nota que fue la primera sinfonía de
Bruckner grabada por Barenboim: apuntó, ¡vaya si apuntó! maneras (por eso DG le
encargó proseguir el ciclo), con toques de auténtica genialidad, pero también
se aprecia cierta inmadurez; por eso la califico con 8/8; la de Teldec, de
1993, es todo lo serena (casi seis minutos más lenta) que encendida era la
anterior. Le pondría un 9,5/8; la misma nota que a la de 2010 (9,5), que en
varios aspectos es una especie de síntesis de las anteriores y que suena bastante
mejor (9,5). Aun así, mi Cuarta
preferida de este director, la única de las suyas a la que le pondría un 10, es la publicada por Deutschland
Radio Kultur, también con la Staatskapelle, grabada en público en la
Philharmonie el 15 de octubre de 2008. El único otro 10 sería para la mítica versión de Karl Böhm con la Filarmónica de
Viena (Decca 1974).
La Quinta Sinfonía tiene para mi gusto otros dos 10: Klemperer/New Philharmonia (EMI 1967) y Solti/Chicago (Decca
1980). Ninguna de las de Barenboim alcanzaría esa nota: 9/8 tanto para la de
1978 como para la de 1992, y 9,5/9,5 para la de 2010. Para la Sexta, mi única calificación máxima
correspondería a Celibidache/Filarmónica de Múnich (DVD Sony 1991). Se le
aproximan Keilberth/Filarmónica de Berlín (Teldec 1963), Klemperer/New
Philharmonia (EMI 1965), las dos de Solti/Chicago (CD y DVD Decca 1980, dos
versiones distintas), Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (H. Mundi
2005) y las tres de Barenboim: 9/8 para la de 1978, 9,5/8,5 para la de 1995 y
9/9,5 para la de 2010.
Las Sextas reflejan un cierto ir y venir: la de 1978 es de 9/8, la de 1995 un 9,5/8,5, para volver a descender en 2010 a 9/9,5, la puntuación más baja para mi gusto a causa de un primer movimiento algo expeditivo; el Adagio es, en cambio, de una serenidad y belleza turbadoras. Atención en esta última a la primera trompa, la jovencísima y sensacional Patricia Gerstenberger. Magníficas también las grabaciones de Keilberth/Filarmónica de Berlín (Teldec 1963), Klemperer/New Philharmonia (EMI 1965), Solti/Chicago (Decca 1980), Celibidache/Filarmónica de Múnich (EMI 1991) e incluso Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (H. Mundi 2005).
En las Séptimas volvemos a encontrarnos con una evolución similar a la
apreciada en las "Románticas":
una de 1980 mejorable (8,5/8) -aunque no por exceso de vehemencia como en la 4ª, sino tal vez por cierta falta de
personalidad-, otra de 1993 madurísima y de belleza cegadora (10/8), que el llorado y no muy
barenboimiano Ángel Mayo tenía por su favorita de toda la discografía, y una de
2010 (9/9,5) en la que de algún modo se sintetizan puntos de vista anteriores. La
Séptima es, junto con la Octava, quizá la sinfonía de este autor
más favorecida por el disco: desde Furtwängler/Berlín (EMI 1951) y Böhm/Viena
(DG 1977) a Solti/Chicago tanto en DVD como en CD (Decca 1978 y 1988),
Giulini/Viena (DG 1987), Karajan/Viena (DG 1990) y hasta Haitink/Chicago (CSO
2007), pasando, sobre todo, por su más genial intérprete, aun extremista por su lentísimos tempi: Celibidache/Filarmónicas de
Múnich (EMI 1990) y Berlín (DVD/Blu-ray EuroArts 1992).
La primera Octava de Barenboim (1981) ya fue
colosal (9,5/9,5), como lo ha sido la de 1995 (9,5/9), pero mis preferencias se
inclinan por la de 2010 (10/9,5).
Las tres, por cierto, son bastante similares en sus planteamientos, en las
antípodas de Celibidache/Múnich (EMI 1990), otro de 10. También me parecen sensacionales Klemperer/New Philharmonia
(EMI 1973, pese al terriblemente abreviado finale),
Karajan/Berlín (DG 1976), Böhm/Viena (DG 1977), Karajan/Viena en San Florián
(DVD DG 1979), Giulini/Viena (DG 1985), Karajan/Viena (DG 1989), Haitink/Viena
(Philips 1996), Wand/Berlín (RCA 2001), Haitink/Dresde (SD 2002) e incluso
Nagano/Deutsches Symphonieorchester Berlin (DVD Arthaus 2006).
La Novena es, en cambio, una sinfonía más esquiva: grandes
brucknerianos (¡Celibidache!) creo que no han acertado plenamente en ella. Sí
lo han hecho Klemperer (EMI 1973), Solti/Chicago (Decca 1986) y, sobre todo,
Giulini/Viena (DG 1989), quizá el único 10
hasta ahora. Barenboim ha progresado desde 1976 (8,5/8) hasta 9,5/9 en 1991 y
9,5/9,5 en 2010. En la versión no comercializada (¡ojalá lo sea!) que circula
por ahí en imágenes, que ha tenido lugar en el Carnegie Hall de Nueva York el
20 de enero de este mismoaño 2017, Barenboim y la Staatskapelle sí que creo que
merecen otro 10: además de convencer
por completo en el scherzo y conmocionar
hasta el límite en el finale, por fin
creo que ha tocado fondo en el movimiento inicial. Ese concierto, que culminaba
la serie de las nueve en la famosa sala neoyorkina (por primera vez todas
seguidas en una ciudad de EEUU), mereció 16 minutos de aplausos enfervorizados,
mientras Barenboim saludaba, uno a uno, al centenar de los músicos de una
pletórica Staatskapelle.
También han trascendido hace
poco en imágenes las tres primeras Sinfonías de Bruckner que esta orquesta y
director han ofrecido en la Philharmonie de París (¡magnífico edificio de Jean
Nouvel!) los días 5, 6 y 7 de enero de este año. Primera y Segunda son
bastante equiparables y hasta parecidas a las de 2012, mientras la Tercera ha sido sin duda superior. Por
cierto, en estas tres me ha llamado mucho la atención un auténtico nuevo
virtuoso de los timbales, un chico joven muy moreno (¿de procedencia árabe?).