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jueves, 2 de abril de 2020

Las grabaciones de la "Gran Misa en Si menor" de Bach


Como decía en respuesta a una pregunta que me hacían “Agamenón” y Julio César Celedón anteayer, mi única interpretación genial es la de Klemperer para EMI, que es en mi opinión una de las cimas de la historia del disco. Añadiré que el aria “Agnus Dei” con Janet Baker es una de las interpretaciones más estratosféricas de todo cuanto he escuchado en mi vida de cualquier música.

La grabación del sello Hunt, tomada en público pocos días antes de la grabación en estudio de EMI y con los mismos intérpretes, es también excelsa, pero su sonido es bastante deficiente. Como curiosidad: con materiales de EMI, el sello Testament publicó en 1999 un CD con todos los coros de la Misa en Si menor a cargo de Klemperer con el Coro Philharmonia (preparado por John McCarthy, no por Wilhelm Pitz, quien fue su fundador y lo dirigió entre 1957 y 1971). Estos coros fueron grabados en diciembre de 1961, pero por diversas causas la grabación de las arias y los dúos que completarían la obra fue posponiéndose y esa nunca llegó a completarse. Estaba previsto un cuarteto de ensueño: Elisabeth Schwarzkopf, Ursula Boese, Nicolai Gedda y Dietrich Fischer-Dieskau. Cuando en octubre y noviembre de 1967 se retomó el proyecto volvió, con buen criterio, a grabarse todo. Y cambiaron varios de los solistas vocales y el coro (por cierto, el de la BBC está increíble). Pero es interesante comparar los coros de 1961 con los de 1967: los primeros fueron demasiado nutridos; Klemperer hizo bien en reducir apreciablemente tanto el número de coristas como el de músicos de la orquesta en 1967: una evolución que le honra. No hay que olvidar que el Concerto grosso op. 6/4 de Haendel que había grabado en 1956 era algo ampuloso y romántico; lo mismo que le ocurría, en mayor grado aún, a los que se conocen de Furtwängler; uno y otros resultan casi tan hinchados como los que grabase Karajan bastante tiempo después, entre 1966 y 1968. 

Directores estupendos y sensatos como Eugen Jochum, Karl Richter, Neville Marriner o Helmuth Rilling, e incluso Peter Schrerier, me gustan mucho o bastante, pero son en mi opinión incomparables a Klemperer (a quienes estén habituados a otras versiones podrán sonarles los tempi de Klemperer muy morosos. Pero, sumergidos en su interpretación, les será fácil acostumbrarse a ellos y hasta reconocer que para el enorme director alemán son, deben ser, así).
  
Y en cuanto a los directores historicistas, e independientemente de instrumentos y criterios, me parece que esta obra simplemente sobrepasa sus capacidades; es que creo que no son grandes intérpretes, y en una obra tan genial se les nota más. Ninguno de ellos profundiza ni se eleva en esta música. Si Gardiner en 1985 hace poco más que lucir la maravilla que es su coro, en 2016 cae hasta lo más bajo, en una ejecución -no interpretación- de un fundamentalismo para mí vacío, que envuelve la música en telarañas. Añadir finalmente que ni uno solo de estos directores historicistas ha logrado contar con cantantes medianamente presentables.

1958 Philips    Jochum/Coro&OSinfRadioBávara
                        Marshall, Töpper, Pears, Borg                                      125’04 8/7

1962 DG         Karl Richter/Coro&OBachMúnich
                        Stader, Töpper, Haefliger, Fischer-Dieskau, Engen        123'00 8/7,5

1967 Hunt       Klemperer/CoroBBC/ONewPhilharmonia
                        Giebel, Baker, Gedda, Prey, Crass                                135'06 9/5

1968 EMI        Klemperer/CoroBBC/ONewPhilharmonia
                        Giebel, Baker, Gedda, Prey, Crass                                135'45 10/8
           
*1969 DG       Karl Richter/Coro&OBachMúnich
                        Janowitz, Töpper, Laubenthal, Prey                              128’30 8/8

1971 Decca     Münchinger/CoroAcademiaCantoViena/OCámStuttgart
                        Ameling, Minton, Watts, Krenn, Krause                       118’49 7/7,5

1978 Philips    Marriner/Coro&AcademyStMartin
                        Marshall, Baker, Tear, Ramey                                      118’13 8/8

1982 EMI        Jochum/Coro&OSinfRadioBávara
                        Donath, Fassbaender, Ahnsjö, Holl                               122’37 8/8,5

1985 DG         Gardiner/CoroMonteverdi/EnglishBaroqueSoloists
                        Argenta, Dawson, Chance, Stafford, W.Evans, Varcoe  106’23 4/8,5

1989 Virgin     Herreweghe/Coro&OCollegiumVocaleGante
                        Schlick, Patriasz, Brett, Crook, Kooy                            106’39 3/8,5

1991 Philips    Schrerier/CoroRadioLeipzig/StaatskapelleDresden
                        Auger, Murray, Lipovsek, Schreier, Scharinger             106'00 7,5/9,5

2000 Hänssler  Rilling/GächingerKantorei/CollegiumBachStuttgart
                        Rubens, Banse, Danz, Taylor, A.Schmidt, Quasthoff     112’36 8/9

2012 AliaVox  Savall/CapellaRealCataluña/ConcertNations
                        Scheen, Kielland, Bertin, Sakurada, McLeod                102’15 3/7,5

2016 Monteverd Gardiner/CoroMonteverdi/EnglishBaroqueSoloists
                               Morrison, Brazil, Bragle, Symonds-Joy, Davoren,
Pritchard, Ashworth, Shipley                                       105’56 2/8


1961 Testament Klemperer/Coro&OPhilharmonia                     66'44 + 10’56  8,5/7
[solo los coros + ensayo: 10’56]

sábado, 27 de julio de 2019

TRES DISCOS: Shani, Nézet, Kopatchinskaja


Lahav Shani, Renaud Capuçon y Kian Soltani interpretan a Tchaikovsky y Dvorák. Creo que el único disco comercial, por el momento, de Lahav Shani es el del sello Erato con el Trío de Tchaikovsky y el Tercero de Dvorák. Me han encantado las versiones, que me gustan tanto como las que más entre las que conozco de estas obras (Tchaikovsky: Gilels, Kogan, Rostropovich. Melodiya 1953. Dvorák: Trío Beaux Arts. Philips 1969; Ax, Kim, Ma. Sony 1988; Trío Tempest. Naxos 2014).
Shani, además de gran director, es, a juzgar por este disco, también un pianista de primera clase, un gran músico. Sin excederse en el sentimentalismo del ruso, creo que los tres solistas dan en la diana. Y el de Dvorák me parece también una versión a carta cabal; distinguen estilísticamente a la perfección entre uno y otro compositor. Aparte de entenderse estupendamente entre los tres, tienen no pocas oportunidades de lucirse individualmente, y estoy tentado a decir que, por poco, el que más me ha gustado de los tres es el cellista iraní-austríaco, que se consolida -por lo que le he escuchado, que ya no es poco- como un músico de nivel parejo al de Alisa Weilerstein. ¡Nada menos!

Yannick Nézet-Séguin dirige la Primera Sinfonía de Sibelius con la Orquesta del Metropolitan de Montreal para el sello Atma. Un disco muy corto y que no aporta nada especial, pero que al tiempo deja claro que el director canadiense se entiende estupendamente con el compositor finlandés. (Siguen en cabeza de la discografía, por supuesto, Barbirolli y Bernstein, tan diferentes entre sí). Como además hace que la orquesta canadiense, es de suponer que de segunda fila, le suene muy bien, estaría muy bien que Nézet nos ofreciese más Sibelius. A ser posible, con su formidable Orquesta de Filadelfia.

Patricia Koptachinskaja y Philippe Herreweghe interpretan (¿?) a Beethoven. Grabaron ya en 2013 para Naïve el Concierto, las dos Romanzas y un extraño Fragmento para violín y orquesta WoO 5. Un disco que acabo de conocer. Ya entonces la violinista dejó claro que era, o quería ser, una iconoclasta total. Podría, tal vez, ser una solista de segunda clase (de primera no creo), pero dada su musicalidad lo es en realidad de quinta, sexta o centésima fila. Su principal característica es una doble cualidad: la extravagancia y el mal gusto. Con un sonido afilado, sin cuerpo, y una técnica algo deficiente, hace lo que le da la gana, siempre para mal, para demostrar -supongo- que todos los demás, desde Kreisler hasta Znaider pasando por Menuhin, Szeryng, Perlman o Zukerman, están radicalmente equivocados. Su ejecución está cuajada de pequeñas y hasta medianas morcillas que introduce a su aire, y toca unas cadencias muy fuera de lugar, incluyendo la transcripción para violín de la cadenza que Beethoven escribió para la versión de piano (con el curioso añadido de timbales): aunque lleve la firma de Beethoven, no es adecuada para el violín; por eso mismo casi nadie la toca. Las de los dos últimos movimientos son, además de disparatadas, largas y tediosas. El gris e impersonal Herreweghe, al frente de la modesta Orquesta de los Campos Elíseos, parece, por comparación con ella, solvente y equilibrado. Ya hay quien ha escrito que esta es la mejor versión de la Opus 61 del Gran Sordo. (Puede que quien eso afirma sea el Pequeño Sordo…)