jueves, 23 de febrero de 2023

La Sinfonía, en Re menor, de César Franck (1822-1899)

 

La Sinfonía (1888) de César Franck (1822-1890)

Lento – Allegro non troppo

Allegretto – Poco più lento – Tempo I

Allegro non troppo

 

A menudo se afirma que la Sinfonía en Re menor de Franck es la obra de su género más bella de todo el repertorio francés. Seguramente ningún compositor francés ha creado otra sinfonía tan valiosa; las dudas pueden surgir en el hecho de considerar francesa esta Sinfonía de un compositor belga, de Lieja en concreto, por mucho que a los 13 años se estableciese con su familia en París, donde viviría el resto de su vida. No solo por el hecho de que su padre fuese de origen austríaco, hay muchos elementos en la música de Franck -por ejemplo en la Sinfonía- que de algún modo, en sentido amplio, hacen que suene tan germánica o más que francesa. En todo caso, la afirmación del principio no significaría gran cosa, puesto que Francia no ha brillado especialmente a lo largo de su historia -ni por su fecundidad ni por su genialidad- en el campo de este género tan pródigo en los países de habla alemana, e incluso rusa, checoeslovaca, inglesa, finlandesa o danesa. En Francia, los sinfonistas realmente considerables del siglo XIX fueron Berlioz, Saint-Saëns, Chausson, Dukas y no muchos más.

Cuando Franck completó su Sinfonía, esbozada ya en septiembre de 1886, el 22 de agosto de 1888, estaba próximo a cumplir 66 años de edad. Aunque no se prodigó mucho en el ámbito de la música estrictamente orquestal, el resto de sus composiciones de este campo son, en todos los casos, anteriores, pero casi todas ellas -excepto la juvenil Lo que se oye en la montaña (hacia 1845)-, de sus años de madurez: así, los  poemas sinfónicos Las Eólidas (1876), El cazador maldito (1882) y dos obras para piano y orquesta: Les Djinns (1884) y las Variaciones sinfónicas (1885). En cuanto al poema sinfónico con coro Psyché, es estrictamente contemporáneo de la Sinfonía. Desde años atrás, su maestría como orquestador era sin duda admirable, y muy reconocible la personalidad sonora que imprimía a todas estas partituras. En realidad, la mayor parte de las composiciones por las que Franck es recordado, admirado e interpretado, surgieron en las dos últimas décadas de su existencia (de tal modo que, de haber muerto a los cuarenta años de edad, apenas habría logrado un lugar relevante en la historia de la música). 

Se ha comentado en varias ocasiones que la frase inicial de la Sinfonía recuerda con nitidez -quizá intencionadamente- el pasaje del Cuarteto op. 135 de Beethoven en el que el compositor anotó “Muss es sein?” (“¿Debe ser así?”). Otro recuerdo del Beethoven tardío es el hecho que, al igual que sucede en la sección “Allegro” del primer movimiento del Cuarteto op. 130, Franck repite la introducción lenta tras la primera exposición completa del material temático del “Allegro”. Pero en el movimiento inicial de la Sinfonía de Franck, y no solo en él, encontramos también ecos de Bruckner -resonacias organísticas: ese era “su” instrumento en ambos-, y, desde el punto de vista armónico, de Liszt y Wagner, en un clima de “serena ansiedad”, tal como ya fue señalado en su tiempo. La estructura de esta pieza inicial muestra además una maestría arquitectónica digna de un Brahms. 

El “Allegretto” puede traer a la mente el aire procesional del “Andante con moto” de la Sinfonía “Italiana” de Mendelssohn; el propio Franck habló de “una procesión como la de los tiempos antiguos”. El planteamiento formal de este segundo movimiento -cuya sección central está indicada “Poco più lento”- hace pensar en un scherzo, pero nada erizado ni incisivo, sino mucho más sosegado.

El “finale” (“Allegro non troppo”), al mismo tiempo “exultante, festivo y pausado” (Donald Tovey), es un logro tan admirable como el de los movimientos precedentes. En él introduce Franck sabiamente, fiel a la forma cíclica, material anterior convenientemente enmascarado, explicando: “El finale, al igual que el de la Novena Sinfonía de Beethoven, recuerda todos los temas anteriores, pero no aparecen como citas, sino que he hecho que jueguen como elementos nuevos”. También añade dos motivos más, y logra en la rememoración de un pasaje conocido un remanso serenamente extático, muy propio del arte franckiano. Como explica Jean Gallois, “pocas partituras ofrecen una odisea tan espiritual, donde las tinieblas se transmutan en luminosidad con tan enorme fuerza”.  

Dedicada a su alumno Henri Duparc, fue estrenada en París por la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio dirigida por Jules Garcin el 17 de febrero de 1889. Una de las críticas más influyentes, firmada por Camille Bellaigue, afirmaba: “¡Qué música tan árida y gris, desprovista de gracia, de encanto y de alegría!”. Por su parte, “Le Ménestrel” aportaba: “Esta música morosa genera pomposamente el tedio; el autor tenía pocas cosas que decir, pero las proclama con la convicción de un pontífice definiendo el dogma”. Tampoco gustó a Saint-Saëns: ya se sabe de la tan frecuente incomprensión de unos compositores hacia otros. Pero es cierto que también hubo críticas entusiásticas, y no solo de alumnos e incondicionales de Franck. Hoy la opinión es unánimemente positiva, muy positiva. A.C.A., febrero de 2023

 

DISCOGRAFÍA

1941? RCA     Toscanini/OSinfNBC                           18’32+09’17+10’00     5/3

1946 Sony       Mitropoulos/OSinfMinneapolis            19’11+09’17+09’27     8,5/5

1953 Decca      Furtwängler/OFilViena                        18’13+10’34+10’43     9/6

1953 Mercury  Paray/OSinfDetroit                              16’01+08’52+09’19     6/6

1954 Westminst Rodzinsky/OFilViena                          18’01+10’37+10’47     6,5/5

1954 Testament Cluytens/ONacRadiodifusiónFrancesa  17’03+10’00+09’57     7/6

1954 Naxos     Ormandy/OdeFiladelfia                        17’41+11’01+10’31     7/6

1955 EMI        Cantelli/OSinfNBC                             17’15+09’37+09’39     8/6

1957 RCA       Münch/OSinfBoston                            18’09+09’58+10’43     8/7

1958 EMI        Giulini/OPhilharmonia                         17’29+11’43+10’29     7,5/6,5

1960 EMI        Beecham/ONacRadiodifusiónFrancesa 17’28+10’54+10’27     7/7,5

1960 EMI        Boult/OSinfLondres                            16’16+10’47+09’12     6/7,5

1961 Decca     Ansermet/OSuisseRomande                 18’33+10’55+10’39     8/7,5   

1961 RCA       Monteux/OSinfChicago                        17’55+10’33+10’19     9/7,5

1961 DG         Maazel/OSinfRadioBerlín                    17’55+09’43+09’14     6/7

1962 SupraphonBarbirolli/OFilCheca                           18’20+09’33+09’52     8/7

1965 Philips    Van Otterloo/OConcertgebouw            17’22+09’30+10’22     7/7,5

1966 EMI        Klemperer/ONewPhilharmonia            17’51+10’28+11’01     9,5/8

1966 Berlin     Sanderling/StaatskapelleDresden          18’13+11’47+10’19     7,5/7

1967 DG         Celibidache/OSinfRadioSueca              19’30+11’28+11’29     8/7

1970 EMI        Karajan/OdeParís                                20’32+10’24+11’11     8/7,5

1971 Decca     Stokowski/OFilRadioHilversum           18’04+12’35+12’57     8,5/8

1976 Decca     Maazel/OdeCleveland                          17’42+10’31+10’09     7/8      

1976 DG         Barenboim/OdeParís                            18’45+10’05+11’25     9/8

1980 BR          Kondrashin/OSinfRadioBávara            16’41+10’16+09’39     7,5/7,5

1982 DG         Bernstein/ONacionalFrancia                19’21+11’22+11’38     7/7

1986 EMI        Plasson/OCapitolioToulouse                17’40+10’33+10’46     7/8

1987 Decca     Chailly/OConcertgebouw                     20’38+11’23+11’18     8/9

1987 DG         Giulini/OFilBerlín                               20’23+11’57+12’15     10/9

1990 Telarc     López Cobos/OSinfCincinnati              18’39+10’54+10’55     6/8

1990 Philips    Bychkov/OdeParís                               19’19+10’07+11’35     7,5/8

1990 RCA       Flor/ORoyalPhilharmonic                    21’40+10’52+11’33     9,5/9

1991 Decca     Dutoit/OSinfMontreal                          18’45+10’41+10’22     8/9

1992 DG         Ozawa/OSinfBoston                            17’22+09’44+10’02     8/9

1993 Warner    Masur/OFilNuevaYork                        17’10+09’56+09’57     7/8

1994 Sony       Giulini/OFilViena                               21’30+12’21+12’50     9,5/9

1996 Tring       Leppard/ORoyalPhilharmonic              19’20+10’40+10’50     8,5/8

1996 Valois     Lombard/ONacBurdeosAquitania         18’08+09’05+10’11     8/8,5

1996 Teldec     Mehta/OFilBerlín                                20’16+12’11+11’23     7/8,5

2001 Chandos  Yan Pascal Tortelier/OFilBBC             16’50+10’24+08’57     8/9

2002 HMundi  Herreweghe/OCamposElíseos              17’55+09’48+10’11     7/8,5

2006 Pentatone Janowski/OSuisseRomande                  16’10+09’24+09’32     6/8

2011 Atma      Nézet-Séguin/OMetropolitain               18’56+11’12+11’20     8/8,5

*2013 Sony     Prêtre/OFilScalaMilán                         19’20+09’45+10’28     9/8

2020 Pentatone Gustavo Gimeno/OFilLuxemburgo       17’32+10’04+10’07     7/9

*2021 Unitel    Barenboim/OWestEasternDivan           18’15+10’45+11’20     9/9

2022 FugaLiberaChristian Arming/OFilLieja                 18’00+10’16+10’58     8/8

2022 Alpha      Alain Altinoglu/OSinfRadioFrankfurt   16’18+09’10+09’56     6/8

martes, 21 de febrero de 2023

Barenboim resiste. Una nueva madurez

 

Las tres últimas Sinfonías de Mozart en Milán

Aunque poco a poco y espaciando sus apariciones en público, Daniel Barenboim vuelve a la actividad. Lo último que hemos podido verle y escucharle (en LaScala.tv) ha sido un concierto los días 15, 16 y 18 de este mes de febrero en el que ha dirigido, a la Orquesta Filarmónica de La Scala milanesa, las tres últimas Sinfonías de Mozart. Un caballo de batalla muy suyo, y que sin embargo, misteriosamente, no ha grabado desde hace muchos años, a finales de los 60 con la English Chamber Orchestra. Recientemente las ha hecho en numerosas ocasiones, por ejemplo con la Filarmónica de Viena en esa ciudad y en Praga (2012), así como con la Orquesta del Diván en Ginebra (2015: filmación no publicada en soporte físico). Interpretaciones, todas estas de los últimos años, de primera magnitud, sobre todo de la 39 y la 40; curiosamente, un poco menos de la 41, de la que en 1984 grabó una formidable interpretación para EMI con la Orquesta de París que -también extrañísimo- no ha sido, si no me equivoco, pasada a CD.

Bastante diferentes son las que acaba de hacer en Milán, como si hubieran pasado 30 años desde las de 2012 o 2015. Se trata de una singular nueva madurez de este colosal músico. Muy disminuido físicamente, caminando inseguro lentamente, a pasitos cortos, ha demostrado sin embargo una asombrosa lucidez. Y, al hacer música, una transfiguración, pues se hallaba durante el largo programa espabilado, incluso poniéndose en pie, y de buen humor (a un espectador que le gritaba fuerte “¡bravo, bravo!” le contestó: “¡debería usted presentarse a las pruebas para entrar en el Coro!”). Con la lentitud tan frecuente en los directores muy mayores, desgranó estas obras capitales con una inmensa sabiduría, paladeándolo todo, adoptando unos fraseos de singular fluidez y naturalidad en las transiciones, de una lógica inapelable, consiguiendo una asombrosa transparencia y manejando magistralmente la agógica -sin la menor extravagancia- y la dinámica.

Pese a los tempi calmados, hubo mucha energía interior. En el finale de la 40 la rabia y rebeldía de 1968 (¡y de 2012!) pasan a ser ahora puro dramatismo. Por cierto, este movimiento es aquí más klempereriano que el de Klemperer en su grabación (1963). Introspección, hondura, abandono, dolor contenido (inenarrable “Andante cantabile” de la “Júpiter”). El finale de esta Sinfonía difícilmente se habrá escuchado con tal claridad polifónica; tras un acentuado rubato, la coda alcanza un punto de grandiosidad nada retórico, con las trompetas bien presentes. Por cierto, lo que consiguió de la Orquesta, que no es la bomba, llama la atención: ha debido de trabajar a fondo con ella. ¡Qué distinto habría sido todo, seguramente, con Daniel Harding, a quien “por motivos familiares” Barenboim sustituía! Habiéndome recordado por momentos el arte de Celibidache, es este, en cualquier caso, “otro Barenboim”. ¿Más genial aún? Puede que sí. El público lo recibió, en pie, con una calurosísima acogida y la Orquesta, con palpable cariño (emocionado abrazo del concertino). Al final se dirigió al público para darle las gracias por tanto fervor. En un italiano irreprochable.

Sería una pena que no quedase constancia documental de este concierto memorable, y tal vez de otras interpretaciones de tal guisa que pudieran venir ahora… si la salud se lo permite. Parece sentirse seguro, pues incluso tiene previstos el 26 y 27 de febrero, además de un programa Berlioz con Las noches de estío con Cecilia Bartoli más la Sinfonía “Fantástica” (Staatskapelle Berlin), recitales de piano en marzo en Montecarlo, Zúrich, Basilea, Martigny, Ginebra y Berlín con… ¡las tres últimas Sonatas de Beethoven!