¡Gracias, lectores!
El mes de febrero que acaba de terminar ha traído
consigo un récord de lecturas a este blog, no alcanzado hasta ahora: 71311 consultas, o
sea, una media de 2547 diarias. Gracias a todos.
El fortepiano
Hoy, domingo 1º de marzo, en el programa de Radio
Clásica “La máquina del tiempo” de Jesús Trujillo, un teclista invitado (cuyo
nombre no he llegado a escuchar) ha desarrollado una alabanza del fortepiano como
no hubiera yo leído o escuchado otra tan entusiasta. Defendiéndolo como el
instrumento ideal, el más idóneo y auténtico, para interpretar la música de
C.P.E. Bach, de Haydn, Mozart o el joven Beethoven. En un momento ha planteado
algo así: “si Mozart se hubiese encontrado con un gran piano actual, ¿cómo habría
reaccionado ante su poderosa y opulenta sonoridad, que sin duda le habría
desconcertado?”. Pues yo digo: muy sencillo: fascinado por el tan evolucionado
instrumento, habría escrito para él música procurando aprovechar sus enormes
posibilidades.
Sí, porque de la misma forma que Beethoven intuyó para
sus últimas composiciones pianísticas un piano posterior al de su tiempo (¡la Sonata
“Hammerklavier” o la Op. 111 en un piano de hacia 1815!: ¡ni de
broma puede hacerles justicia!*), probablemente Mozart tuvo una intuición
similar cuando escribió la Fantasía en Do menor, K 475/Sonata K 457, de 1785, o Haydn
en algunas de sus últimas Sonatas.
Luego ha puesto unos breves ejemplos, tocados por él
mismo, en los que aseguraba que apreciaríamos cómo mejoraba la limpieza y
claridad en la ejecución frente a la de los pianos actuales que todos conocemos.
Pruebas con las que, sinceramente (en algunas, al menos) no me ha convencido.
Y yo vuelvo a insistir: ¿es adecuado o inadecuado, auténtico
o inauténtico el piano moderno para la ejecución de la música para clavecín de Johann
Sebastian Bach y de Domenico Scarlatti? ¡En qué quedamos! Porque, además, los “históricamente
[bien] informados” suelen adorar a Glenn Gould y sus grabaciones de Bach al
piano moderno… (Y no solo los h[b]i, sino muchos más, entre los que yo no
acabo de contarme).
*Recordemos que poco después dejó de componer para el
piano, ¡porque -aseguró- se le quedaba pequeño!
Es como preferir el esqueleto de una mijer a su envoltura,
ResponderEliminarLe animo a compartir alguna playlist en Qobuz con versiones favoritas,Gracias por las maravillosas recomendaciones en estos tiempos donde las revistas se venden a tantos intereses políticos y económicos, es una ráfaga de aire fresco.Felicidades
ResponderEliminarMuchas gracias. Pero no sé qué es eso de "playlists en Qobuz con versiones favoritas" (¿?)
EliminarGracias a tí, estimado Ángel.
ResponderEliminarTus detalladas listas de versiones son una inmensa fonoteca donde perderse serenamente en estos tiempos. Gracias a ellas, me he creado una mínima playlist en Spotify:
https://open.spotify.com/playlist/3CcA7ZRFIXEWjVR2aXHnZ8?si=rBwqWqT4RY-wJPa0BrgOgg
con versiones significativas seleccionadas a partir de mi memoria emocional y personalidad TEA; ahí está por ejemplo ese primer movimiento del Concierto para Piano No. 19 de Mozart por Serkin y Szell, que descubrí con 13 años y ya no nunca me abandonará.
Acudo a ellas diariamente para profundizar en el alma. Gracias Ángel.
Marco Giovannucci
El asunto de los instrumentos de teclado en la música del siglo XVIII es realmente subjetivo. La verdad, una de las grabaciones más interesantes que me he encontrado últimamente es una versión completa de El clave bien temperado con Robert Levin, (sí, el mismo que ofreció su versión completa alternativa del Requiem de Mozart), en la que cada preludio y fuga suena en instrumentos diferentes: a veces clave, a veces órgano, ocasionalmente fortepiano en el segundo libro… Me parece una idea, como mínimo, curiosa, aunque claro, imposible en vivo.
ResponderEliminarEn cuanto a la superioridad supuesta del fortepiano, es verdad que hay músicas de este período que piden un ambiente más recogido, como algunas obras para teclado de Carl Philipe Emanuel Bach, que era un gran partidario también del clavicordio frente al clave, por la misma razón. Y admito que hay unas cuantas obras de Mozart que a veces pueden sonar algo excesivas en un piano actual…, ¡pero eso es problema del intérprete!
Lo que me lleva a la cuestión de la “autenticidad” del piano moderno en Bach. Claro que Bach no conoció el piano Steinway de gran cola, pero creo que ha habido muchos pianistas bachianos ilustres, y de hecho la tradición pianística bachiana ha sido más larga y menos interrumpida que la tradición interpretativa en el clave. Ahí están Schnabel, Edwin Fischer, Tureck, Sviatoslav Richter, Feinberg, Nikolayeva, Schiff, Barenboim, Hewitt, Perahia, Rana, Koroliov, Pilsam… No meto a Glenn Gould entre ellos, pero hay que aceptar que con él la música de Bach se convirtió en un fenómeno pop y su sombra sigue sobrevolando, como puede verse en parte en las recientes Goldberg de Yunchan Lim. Y supongo que como el tratamiento de gould es tan “antipianístico” en tantas ocasiones, muchos partidarios historicistas lo apoyan como un gesto de rebeldía… Yo creo que, hoy por hoy, no podemos prescindir del Bach pianístico, pero tampoco del Bach al clave, desde Landowska a Esfahani.
Suscribo por completo lo que dices.
EliminarLa pasión por el fortepiano llegó a un punto realmente curioso en la integral de los Conciertos para piano de Beethoven con Steven Lubin y Christopher Hogwood. Se emplearon cuatro (ya puestos, por qué no cinco) fortepianos distintos, a saber: una copia de 1980 de un fortepiano de 1795 para el primer concierto; otra copia, de 1987, del mismo fortepiano de 1795 para el segundo; una copia de 1981 de un instrumento de 1818 para el tercero y la misma copia de 1980 de un fortepiano de 1824 para el cuarto y quinto. Tengo serias dudas de que si en 1824 algún pianista quisiera tocar el segundo concierto se fuera a buscar un instrumento de 1795, aunque quedara como un músico poco históricamente informado.
ResponderEliminarJa ja ja!
EliminarAh, y enhorabuena por esas cifras impresionantes. No es nada fácil conseguir semejante nivel de atención.
ResponderEliminar¡Gracias!
EliminarEsta mañana, "Música a la carta" ha emitido "¡Viva la gente!". ¿A dónde vamos a parar? ¡Mira que hacernos escuchar esta cursilada mamarracha! ¿No se llama "Radio Clásica"?
ResponderEliminarOtra cosilla: esta tarde han emitido el Trío para violín, viola y cello D 471 de Schubert, y han asegurado que uno de los intérpretes era ¡el pianista Javier Perianes!
Felicidades por el número de visitas. Quería plantearte una pregunta como gran conocedor de Barenboim que eres. ¿Que tal está el ciclo de las sinfonías de Brahms que grabó en Buenos Aires con la Staatskapelle de Berlín y que solo está publicado en DVD, bajo el título Daniel Barenboim en Buenos Aires?
ResponderEliminarMuy parecidas a las grabadas el mismo año para DG en audio, tiene la ventaja de las imágenes, pero es decepcionante que no las hayan editado en blu-ray, puesto que la calidad de imagen de los DVDs no es del todo buena. A las interpretaciones les puse 10 a la Primera y 9,5 a las otras tres.
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