"Rigoletto en
Mantua" se tituló cuando se retransmitió por televisión, en 2010, a 148
países. No lo vi entonces; solo he conseguido verlo ahora, gracias a mi buen
amigo JIFB, que me ha proporcionado en un USB una grabación con extraordinaria
nitidez de imagen y estupenda calidad de sonido, sin la menor compresión
dinámica. Fue la primera o la segunda ópera en que Plácido Domingo encarnó un
papel de barítono (ya lo había hecho en alguna zarzuela y puede que, solo unos
meses antes, en Simon Boccanegra). Recuerdo
una crítica de Arturo Reverter: terrible, demoledora en lo que se refería a
Domingo; ya entonces, conociendo la opinión que tiene del cantante madrileño,
no le hice mucho caso, pero por supuesto me quedaba la duda de qué me parecería
a mí.
Vamos por partes: la
película, que se desarrolla en escenarios naturales casi siempre de una belleza
extraordinaria, me parece toda una obra maestra del cineasta Marco Bellocchio,
muy ayudado sin duda por la sensacional fotografía del gran Vittorio Storaro.
Es un enorme disfrute para la vista desde cualquier punto de vista; tanto o más
que la famosa Tosca con Domingo,
Malfitano, Raimondi y Mehta, también fotografiada por Storaro. Con la que por
cierto va acoplado en una caja de 3 DVDs o 3 Blu-rays este Rigoletto, así como una Traviata
con Gvazava, Cura, Panerai y Mehta, seguramente mucho menos interesante. Álbum
que está bastante caro. O sea, que este Rigoletto,
lástima, no se puede adquirir por separado.
Segunda (o primera) razón por
la que esta versión es una maravilla: por la dirección del irregular Zubin Mehta,
que aquí da lo mejor de sí (al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional de la
RAI y de I Solisti Cantori), hasta tal punto de que ni Kubelik ni Giulini en
sus grabaciones de audio le superan. El director hindú se muestra aquí como un
verdiano de los pies a la cabeza (ya lo había sido antes en varias ocasiones) y
como un maestro capaz de atender hasta los menores detalles, con un acierto que
asombra a cada momento, y extrayendo lo impensable de la orquesta.
Vittorio Grigolo es, de los tres
principales protagonistas, el que menos me convence: la voz, muy lírica, es muy
bonita pese al acusado vibrato y
canta bastante bien, superando con valentía y sorprendente suficiencia los tremendos
escollos que presenta el Duque de Mantua. Me gustaría que fuese menos nervioso,
que fuese capaz de un legato más
generoso y que dibujase más los perfiles psicológicos del personaje.
La enorme sorpresa ha sido
para mí Julia Novikova (Leningrado, 1983), que es en mi opinión ni más ni menos
que la Gilda más perfecta y convincente que he visto o escuchado nunca. Canta
como los ángeles con una preciosa voz lírico-ligera -más dulce que timbrada- y
posee un buen gusto y una musicalidad apabullantes, encarnando el personaje con
una veracidad y emotividad que desarman. También es una actriz totalmente
creíble. Ruggero Raimondi es un lujo como Sparafucile, pese a que su voz no es
lo bastante grave. Pero ¡menuda interpretación, menuda actuación! Y más que bien
Nino Surguladze como Maddalena y Gianfranco Montresor como Monterone.
Dejo para el final, por
supuesto, a Domingo. Tal vez debido a que era el primero o el segundo de sus
barítonos verdianos, pasa algunos apuros, sobre todo de fiato, por ejemplo en el primer dúo con Gilda. Ya está: ni un solo
reproche más; todo lo demás me parece una gloria: su línea de canto, su
conocimiento verdiano, su fuerza expresiva sin parangón, su enorme credibilidad
como actor: no parece hacer de Rigoletto, sino serlo (por cierto, con una
joroba discreta que no le obliga a curvarse). Me sacan de quicio los críticos
musicales que no ven (o no quieren ver) más allá de lo estrictamente vocal -la
emisión, la técnica que ha de ser rigurosamente canónica según sus propios
cánones, etc.- y que para mí se limitan a hacer de foniatras. Si no son capaces
de ver más allá de esto, si son indiferentes a la musicalidad, a la
interpretación, a la capacidad de transmitir los sentimientos, a mí no me
sirven. ¡Cuánto echo de menos a quien entendía mucho de todo eso, y sobre todo,
de MÚSICA: me refiero, por supuesto, a Gonzalo Badenes! Si viviese aún (murió en
2000 a los 52 años) otros que se dan mucho postín, y que tienen cierta
reputación -y seguidores sin criterio, igualmente sordos a lo más importante-
estoy seguro de que tendrían mucha menos relevancia. Si pueden, no dejen de
consultar su libro "Voces" (Universidad de Valencia, 2005. 496
páginas, recopilación de unos 150 artículos sobre 101 cantantes, escritos para
la revista "Ritmo").
Desde luego, de los Rigolettos filmados que conozco, este
es, de lejos, el más recomendable.