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miércoles, 21 de octubre de 2026

Algunas grabaciones no muy conocidas que merecen un 10 (I)

 

En mi opinión, por supuesto.

...o que frecuentemente no son reconocidas por muchos.

Varias de ellas lo son por estar editadas solo en formatos *videográficos

 

J. S. BACH

-Los 2 Conciertos para violín. Concierto para 2 violines – Pinchas Zukerman, José Luis García Asensio/EnglishChamber/Zukerman (RCA 2001)

-Las 6 Partitas para clave – Kenneth Gilbert (HMundi 1985)

-Chacona (transcr. Busoni) – Evgeny Kissin (RCA 1999)

-El clave bien temperado, Libro II – Daniel Barenboim (Warner 2005)

-Concierto italiano – Rosalyn Tureck (EMI/Philips 1960)

-Cantatas BWV 4, 56 y 82 – Dietrich Fischer-Dieskau/OBachMúnich/Karl Richter (Archiv 1969, 1970)

-Cantata BWV 212 “Campesina” – Christine Schäfer/Thomas Quasthoff/GächingerKantorei/CollegiumBachStuttgart/Helmuth Rilling (Hänssler 1997)

 

HAENDEL

-Los 3 Concerti a due cori. Música para los reales fuegos artificiales – Karl Richter/EnglishCgamber (Archiv 1973)

-Concierto para arpa, op. 4/6 – Ursula Holliger/I Musici (Philips 1971)

-Música acuática – Thomas Füri/CamerataBerna (Denon 1987)

-Cantata Lucrecia. Arias – Janet Baker/EnglishChamber/Raymond Leppard (Philips 1973)

 

HAYDN

-Concierto para trompeta – Wynton Marsalis/EnglishChamber/Raymond Leppard (Sony 1994)

-Los 2 Conciertos para violonchelo – Jacqueline Du Pré/EnglishChamber/Daniel Barenboim; OSinfLondres/Sir John Barbirolli (EMI 1967, 1969)

-Sinfonía 6 “La mañana” – Pinchas Zukerman/EnglishChamber (RCA 1994)

-Sinfonía 44 “Fúnebre” – Andris Nelsons/StaatskapelleBerlin (*Arthaus 2011)

-Sinfonías 46, 47, 48 “María Teresa”, 49 “La passione” – Daniel Barenboim/ EnglishChamber (DG 1976, 1979, 1981)

-Sinfonía 48 “María Teresa” – Daniel Barenboim/ EnglishChamber (CSO 1993)

-Sinfonías 82 “El oso”, 83 “La gallina” – Colin Davis/OConcertgebouw (Philips 1987)

-Sinfonía 86 – Daniel Barenboim/EnglishChamber (EMI 1976)

-Sinfonías 88, 92 “Oxford”, 95, 100 “Militar”, 101 “El reloj”, 102 – Otto Klemperer/OPhilharmonia&NewPhilharmonia (EMI 1965-1972)

-Sinfonía 90 – Andris Nelsons/OSinfBoston (BSO 2015)

-Sinfonía 92 “Oxford” – Karl Böhm/OFilViena (DG 1975)

-Sinfonía 94 “Sorpresa” – Carlo Maria Giulini/OPhilharmonia (EMI 1957)

-Sinfonía 94 “Sorpresa” – Leonard Bernstein/OFilViena (DG/*C Major 1986)

-Sinfonía 94 “Sorpresa” – Andris Nelsons/OFestivalLucerna (*Accentus 2015)

-Sinfonía 95 – Daniel Barenboim/OFilBerlín (*DCHall 2019)

-Sinfonía 103 “Redoble de timbal” – Adam Fischer/OFilBerlín (*DCHall 2021)

-Cuartetos opp. 20/5, 33/3, 76/2 – Cuarteto de Jerusalén (HMundi 2009)

-Cuarteto op. 33/5 “How do you do?”– Cuarteto Parkanyi (Praga 2009)

-Cuarteto op. 50/6 “La rana” – Cuarteto de Tokio (DG 1976)

-Cuarteto op. 64/5 “La alondra” – Cuarteto Italiano (Philips 1965)

-Cuartetos opp. 76/2 “Las quintas”, 76/4 “Amanecer”, 76/5, 76/6 – Cuarteto de Tokio (Sony 1981)

-Cuarteto op. 76/4 “Amanecer” – Cuarteto Orlando (Philips 1982)

-Andante con variaciones – Angela Hewitt (Hyperion 2009)

-Sonatas para piano 31 Hob. XVI: 46, 47 Hob. XVI: 32, 58 Hob. XVI: 48, 62 Hob. XVI: 52 – Sviatoslav Richter (Decca 1993)

-Sonata para piano 62, Ho. XVI: 52 – Evgeny Kissin (Sony 1995)

-Cantatas Arianna a Naxos, Berenice, che fai? – Janet Baker/EnglishChamber/ Raymond Leppard (Philips 1973)

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Ayer, en “Música a la carta”, pillé casi entero, recién empezado, el primer movimiento de la Sinfonía “Italiana” de Mendelssohn. ¡Menudo engrudo y galimatías, qué mal dirigida, incluso no bien tocada! Como no escarmiento, no pensé en el momento en quién podría ser el perpetrador. Pero ¡claro, hombre, cómo no caí en la cuenta: era Jordi Savall! ¿A qué viene emitir tantas grabaciones de un director tan mediocre en la música del XIX? Y todavía hay quien dice que es injusto afirmar que Radio Clásica tiene un trato de favor hacia este director...

miércoles, 7 de octubre de 2026

Radio Clásica, tras el largo paréntesis veraniego

 

Incluso ¡hay buenos programas!

En verano, Radio Clásica hundió su calidad un poco más aún. Pero ya en octubre no parece estar mejor: poca música grande, demasiadas ganas de lucirse de algunos comentaristas sin ser conscientes de su pedantería, y, a la vez, ignorancia e incompetencia muy extendidas. Y, por supuesto, ningún criterio de calidad para escoger las versiones, cuyos intérpretes a menudo no anuncian al principio (¡y a veces tampoco al final, algo intolerable!)...

No gasto mucho tiempo en escuchar esta emisora pública -no me merece la pena-pero cuando voy en el coche, la sintonizo y, generalmente en desplazamientos cortos, me encuentro todo tipo de tropelías.

La otra mañana, nada más sintonizarla, me asustó una voz que a todo trapo gritaba, desenjacada: “¡¡¡VIVA ALBACETE!!! ¡¡¡Y VIVA MOZART!!!” Aunque el volumen disparatado de la voz la hacía poco reconocible, inmediatamente supe de quién se trataba: de Martín Llade, que, sin que venga a cuento, de vez en cuando da vivas a Mozart. Nunca, que yo sepa, a otro compositor. Debe de ser el único que se lo merece. Bach, Haydn, Beethoven, Schubert y compañía ha de ser que no lo merecen. ¡Claro, como Mozart es poco conocido y su música rara vez aparece en Radio Clásica, es muy necesario reivindicarlo!

Ayer a primera hora de la tarde, en el chabacano programa “Clásicos populares”, -que convierte en culto y refinadísimo el que hacían Fernando Argenta y Araceli González Campa- una chica (con una voz para mí insufrible: puede ser culpa mía, lo siento) aseguró que el tercer movimiento del Primer Concierto para violín de Max Bruch se titulaba “Allegro energético”. Y no fue un desliz: lo repitió, sin que su compañero la corrigiera. Esa chica se cree muy simpática y muy graciosa, todo lo cual no oculta su ignorancia y sus frecuentes meteduras de pata.

Para terminar: anteayer escuché un Otoño de Las cuatro estaciones de Vivaldi con una orquesta que, como es habitual en los barrocos históricamente informados, suena colérica, histérica, convulsa, espasmódica. Pero lo peor fueron las morcillas, monadas y cursilerías con que nos obsequiaba el violín solista. ¿Quiénes eran los responsables? Me dije: “creo que sé quién va a ser, porque me sonaba que su grabación contaba con una narradora”: una voz femenina recitaba en italiano (estupendamente bien, por cierto) los sonetos de Vivaldi, pero ¡pisando sobre la música! Pues sí, al terminar lo dijeron: Jordi Savall (omnipresente en esta emisora, lo mismo para una ensalada de Mateo Flecha el Viejo que para una sinfonía de Anton Bruckner) con Le Concert des Nations y la violinista Alfia Bakieva.

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Las musiquillas no "clásicas" (+ jazz, étnicas, flamenco: está muy bien que también las divulgue Radio Clásica) van ganando cada vez más espacio en esta emisora. Pero yo me hago dos preguntas: ¿es que las musiquillas esas no se pueden escuchar en ninguna otra emisora? ¡No! ¿Es que hay clásica en alguna otra emisora? ¡Tampoco! ¿Entonces... por qué, qué pintan ahí?

lunes, 2 de febrero de 2026

De Haydn a Bruckner pasando por Schubert

 

La Tormenta (1792) de Haydn

En un concierto de la Orquesta Filarmónica de Berlín celebrado el 23 de octubre de 2021, dirigiendo Adam Fischer, he descubierto un madrigal para coro y orquesta del autor de La Creación (The Storm, Hob. XXIVa:8, con texto de John Wolcot, conocido también como Peter Pindar), que me ha parecido una página, de unos diez minutos, original, apasionante. Con garra y dramatismo, y unas audaces modulaciones, es una pieza que, de no saber quién fue su autor, yo habría pensado en Schubert de última época o incluso en Brahms o Bruckner*. Me parece que esta versión, con el Coro de Radio Berlín, de uno de los muy pocos directores que ha grabado todas las Sinfonías de Haydn, y que puede disfrutarse en Digital Concert Hall, es magnífica.

Me sorprende que una obra tan, tan desconocida, sea tan admirable; solo he encontrado una grabación de la misma (Haydn Society Choir, dir. Denis McCaldin, Meridian 1997). Y se me ha venido inevitablemente a la cabeza: si la hubiese firmado un tal Wolfgang Amadeus Mozart, habría al menos una veintena de grabaciones.

*Traducido su texto al alemán por Gottfried van Swieten, una interpretación en Viena el año 1793, fue elogiada y vista como “en el espíritu y a la manera de Haendel”, observación tampoco desacertada. Pero al inefable Eduard Hanslick, el gran martillo de Wagner y Bruckner, en 1891 no le gustó gran cosa.

 

Bruckner y Schubert

Se lee a menudo cómo en las Sinfonías de Bruckner se pueden rastrear influencias de Schubert, en concreto de la Novena en Do mayor, la “Grande”. Seguramente es así, pero no había caído en la cuenta de que, aún más claramente quizá, el último Cuarteto de Schubert (nº 15, en Sol mayor, D 887, de 1826) es, sobre todo su primer movimiento, “Allegro molto moderato”, un claro antecedente de varios episodios equivalentes en Sinfonías del compositor de Ansfelden.

 

Rehabilitando a Bruckner ¡con Savall!

Hoy mismo (3 de febrero), supongo que sobreponiéndose a sí mismo, Martín Llade ha dedicado una parte de su programa “Sinfonía de la mañana” (manana en internet) ¡a Anton Bruckner! ¡Qué sorpresa!, y ¿qué bien, no? Pues no tanto... porque lo ha celebrado haciendo escuchar el primer movimiento de la Segunda Sinfonía dirigida por Jordi Savall: si su intención era ayudar a rehabilitar a un compositor del que ha despotricado en mil ocasiones, podría haber buscado una versión "como Dios manda"... En los últimos años han salido al mercado varias importantes grabaciones de Bruckner, pero Martín Llade no ha tenido a bien citarlas… y no digamos emitirlas.

Preguntados varios oyentes por sus Sinfonías de Bruckner preferidas, unos cuantos han dicho algo como esto: “ninguna, porque como a Martín Llade este compositor le aburre, pues no me he molestado en escuchar ninguna”... ¡Bravo, Martín, estarás orgulloso… de sembrar desconocimiento de quien no te agrada!

sábado, 13 de diciembre de 2025

Jordi Savall debuta dirigiendo la Filarmónica de Berlín

 

Rameau, Gluck, Mozart y Gluck

Con un despliegue propagandístico sin precedentes (anuncio en portada y una página completa en “El País”) y menciones en varios programas de Radio Clásica durante unos cuantos días, el famoso violagambista y director catalán (Igualada, 1941) se ha subido por fin al podio de la famosísisma orquesta alemana. Tres obras y tres autores del XVIII. Comenzó con una suite de la ópera Naïs (1749) de Rameau en arreglo del propio Savall (lo que le habrá permitido cobrar derechos de autor) en la que, me sospecho, no habrá convencido ni a los historicistas radicales ni a los que somos todo lo contrario. Sonoridades históricamente poco informadas (casi modernas) y un conjunto orquestal más o menos el doble de nutrido del que movilizará un William Christie, máximo experto en Rameau. Pero lo que más me ha llamado la atención es la no muy afortunada conexión (en varios casos) entre unas danzas y otras, así como el hecho de que se han producido decenas de pequeños desajustes; vamos, que los magníficos instrumentistas han distado de tocar siempre juntos. Creo que Savall ha dejado en evidencia que no posee una técnica directorial muy fiable.

Bastante mejor la versión, abreviada hasta poco más de la mitad, del ballet Don Juan (1761) de Gluck, también con una orquesta bastante más amplia de lo habitual y casi sin resabios historicistas.

La segunda parte la ocupó nada menos que la Sinfonía “Júpiter” de Mozart, igualmente con sonoridades poco, casi nada, fundamentalistas. Primer movimiento algo rígido, un tanto anodino y con timbal todo el tiempo excesivo (aplausos tras el movimiento, algo rarísimo en la Philharmonie de Berlín: ¿amigos y familiares del mediático músico?...). El “Andante cantabile”, no fue andante (sino allegretto), ni cantabile, echando por tierra, descalificando por completo la versión: el doliente, acongojante tema inicial es totalmente aséptico: ¡horror para Savall si aquello llega a sonar mínimamente expresivo, hay que desterrar todo atisbo de prerromanticismo: Mozart no tiene que transmitir nada, de lo contrario se le traiciona!

Nada especial en el Minueto, salvo de nuevo cierto mecanicismo, nada de vuelo, y que vuelve a huir de todo posible sentimiento (¡que también lo hay, o debería haberlo!). El final, piedra de toque para todo director por su complejidad contrapuntística, estuvo bastante bien expuesto, si bien fue algo más rápido de la cuenta y de un carácter más bien banal, exterior. El timbal volvió a propasarse todo el tiempo. Gran éxito, que le llevó a repetir la Danza de las furias de Don Juan.

domingo, 25 de febrero de 2024

Asesinatos del "Requiem" de Mozart y la "Missa Solemnis" de Beethoven

 

El responsable: Jordi Savall

En la revista “Ritmo” de febrero observo que las recientes grabaciones de esas dos colosales composiciones por Jordi Savall obtienen la máxima calificación posible: no solo cinco estrellas, sino además la “R” de máxima recomendabilidad. Frente a mi escepticismo me ha vencido la curiosidad, y me he armado de valor para escuchar ambas versiones.

En la obra póstuma e inacabada de Mozart, el violagambista y director catalán -y que ha logrado admirables interpretaciones en el campo de la música antigua: en mi opinión creo que casi nada de compositores posteriores a Monteverdi- repite el arduo ejercicio autoimpuesto por varios directores (históricamente informados) que antes de él han tratado de eliminar de la partitura todo atisbo de expresividad (que no es lo mismo que romanticismo) o de espiritualidad y trascendencia. Y lo consigue a todas luces, aunque algún otro de sus predecesores ha ido quizá aún más lejos en esta tarea. Pero la prisa constante, los golpes secos a la Harnoncourt y la asepsia expresiva son constantes; eso sí, en vez de dramatismo en el “Rex tremendae” me ha llamado la atención un aire casi pimpante. En cuanto a los solistas vocales, mediocridad y siguiendo a rajatabla las directrices de la batuta: ¡no transmitir nada! Salvo, a ratos, una blandura pegajosilla. El Requiem les dura 44’40”, como mínimo diez minutos menos de lo que duran las interpretaciones más admirables.

 

Más alejado aún se halla Savall de Beethoven y su excelsa Misa Solemne: casi sin cesar tengo la impresión de que no tiene ni idea de cómo es Beethoven. Intento explicarme: ya al comienzo de “Kyrie” se aprecia el estado de ánimo predominante: llorón. Nada de dramatismo, gravedad o profundidad de pensamiento. Con unos timbales que van a su aire, desatados y que no se integran en la orquesta, nos encontramos con la total ausencia de grandeza (no hablo de grandiosidad, que es algo bien distinto). Solo me ceñíré a algunos momentos: el cuasi pimpante arranque del “Credo”, que tendría que transmitir una certeza y convicción plenas, nada tiene de ello (e, insisto, nada tiene que ver con que el director sea creyente: escúchese a Klemperer). Al estallar el “Et resurrexit” no he podido evitar soltar una risotada: nada de júbilo, sino algo parecido a una sorpresa: “¡mira, si estaba aquí escondido lo que no encontrábamos!” El solo del violín, sublime cuando se hace con cabeza, del “Benedictus”, suena plañidero, relamido, insignificante. Etc., etc. Entre los solistas, muy planos, un tenor insufriblemente blanquecino y blandurrio.

Conociendo otras grabaciones de Mozart y Beethoven por Savall debo decir que no me han sorprendido gran cosa; lo que sí me ha motivado a escribir esto es que ¡pobrecillos de los lectores que se crean que estas son interpretaciones maravillosas y se hagan con estos discos! ¡No sabrán ni lo que son, lo que pueden ser, el Requiem de Mozart y la Missa Solemnis de Beethoven! Ni de lejos…  

Y una nota para Observador: otros dos ejemplos más (¡y van…!) de las enormes discrepancias entre críticos: 10 les da “Ritmo” (bueno, esos dos críticos que escriben en la revista); y yo, 4 y 3, respectivamente.

 

lunes, 7 de febrero de 2022

Discos: de aciertos a horrores

 

La música del Beethoven más elogiado que no me ha gustado un pelo

“He escuchado una de las páginas más universalmente admiradas del mejor Beethoven y la he encontrado una música insustancial, frívola, totalmente inexpresiva y esquelética, sin carne ni sangre -hasta lo obsesivamente enfermizo- y sin embargo con destellos de blandura empalagosa. Se trata del tercer movimiento de la Novena Sinfonía: todo cristo dice que es sublime, pero a mí me ha parecido irrelevante”. Esto habría pensado si no conociera ese Adagio y lo hubiera escuchado por primera vez. Porque lo tocaba Le Concert des Nations y lo dirigía (por decir algo) Jordi Savall. Lo ha dado Radio Clásica (¡bravo por vuestra divulgación cultural!). Si yo no fuera melómano y no conociera decenas de interpretaciones diferentes es lo que habría pensado y sentido. Me ha aterrado darme cuenta de golpe de que habrá personas que escuchen por primera vez ese excelso movimiento en esta versión y lleguen a esa tristísima conclusión. ¡Deberá estar orgulloso Savall de haber logrado semejante hazaña: convertir un episodio sublime en una auténtica nulidad! Y esto está ocurriendo mucho, con muchas obras excelentes, que son masacradas por gente que quiere llamar la atención. Y, a mí me parece, que desprecia ciertas obras maestras.

Por cierto, ese movimiento, que en las mejores interpretaciones que conozco se acerca a los 20 minutos, Savall se lo despacha en 11’23”, superando las terroríficas marcas de 12’51” de Chailly y Brüggen II, y los 12’28” de Herreweghe. Una sugerencia: ¡Sr. Savall, debe volverla a grabar; a lo mejor no lo sabe, pero Hogwood le superó en locura, con sus inalcanzables 10’44”! ¡No lo debe permitir!...

Pero bueno, Hogwood no sabía en 1989 lo de que Beethoven leía mal su metrónomo, pero ya sí se sabe, así que… no, no tiene excusa. De todos modos no, usted y sus similares no conseguirán cargarse, hundir al mayor genio de la historia de la música con sus pedantes estupideces, frivolidades y barrabasadas. La memoria de lo verdaderamente respetuoso y valioso la conservaremos algunos y lograremos transmitirla. Aunque haya muchos a los que usted y otros les habrán enmerdado los cerebros y fosilizado los corazones.

 

La Segunda Sinfonía de Bruckner por Thielemann

Sony continúa su ciclo sinfónico Bruckner con Christian Thielemann y la Filarmónica de Viena. Curiosamente, esta orquesta, que tiene en su haber multitud de grabaciones de Sinfonías de Bruckner, varias de ellas auténticos hitos fonográficos, no tenía en su haber ningún ciclo grabado por un solo director. La Segunda, que acaba de aparecer, es una versión ortodoxa, sensata y seria, pero quizá esto último: demasiado seria. Carece -salvo, por fin, secciones del movimiento final- de entusiasmo y fuego, resultando en conjunto un tanto apática y demasiado comedida. La coda de los movimientos extremos no está muy bien resuelta, perdiendo fuelle y tensión. Versión, pues, no mucho más que notable, lejos de los hitos de Giulini/Sinfónica de Viena (EMI 1975) y de los tres de Barenboim, sobre todo el de Chicago (DG 1981). La toma de sonido podría ser un poco mejor, teniendo en cuenta los tiempos que corren.

 

Liszt por Benjamin Grosvenor

Los ingleses suelen, de vez en cuando, encumbrar antes de tiempo a algunos talentos que surgen entre sus compatriotas (no hay más que recordar el caso del violinista Nigel Kennedy, que iba a ser, que era ya desde sus comienzos, según algunos, poco más o menos que el gran violinista de finales del siglo XX). Decca sacó en 2014 un disco de Benjamin Grosvenor (n. 1992) titulado “Dances” -un batiburrillo de Bach, Chopin, Scriabin, Granados, Schulz-Evler, Albéniz y Gould- que algunos pusieron por las nubes (no solo en Gran Bretaña: aquí tenemos críticos que parecen creerse a pie juntillas lo que dicen los de allí). Pues bien, ese disco me defraudó tanto -me pareció un vano y superficial ejercicio de virtuosismo con precaria diferenciación de los estilos- que me desinteresé de Grosvenor. Pero hete aquí que he tenido la buena idea de volver a él con su reciente disco Liszt de Decca (2021). El cambiazo que ha dado este pianista es llamativo: aunque a su Sonata en Si menor le falta elocuencia, grandeza y locura bien entendida, no deja de ser una versión considerable, y apenas entregada al exhibicionismo. Y el resto del disco es mucho mejor: la rara y preciosa Berceuse, los tres Sonetos de Petrarca, las Reminiscencias de Norma de Bellini y la transcripción del Ave Maria de Schubert. En todas estas piezas Grosvenor se muestra cabal a tope, e incluso muy poético. ¡A seguir así!

jueves, 2 de abril de 2020

Las grabaciones de la "Gran Misa en Si menor" de Bach


Como decía en respuesta a una pregunta que me hacían “Agamenón” y Julio César Celedón anteayer, mi única interpretación genial es la de Klemperer para EMI, que es en mi opinión una de las cimas de la historia del disco. Añadiré que el aria “Agnus Dei” con Janet Baker es una de las interpretaciones más estratosféricas de todo cuanto he escuchado en mi vida de cualquier música.

La grabación del sello Hunt, tomada en público pocos días antes de la grabación en estudio de EMI y con los mismos intérpretes, es también excelsa, pero su sonido es bastante deficiente. Como curiosidad: con materiales de EMI, el sello Testament publicó en 1999 un CD con todos los coros de la Misa en Si menor a cargo de Klemperer con el Coro Philharmonia (preparado por John McCarthy, no por Wilhelm Pitz, quien fue su fundador y lo dirigió entre 1957 y 1971). Estos coros fueron grabados en diciembre de 1961, pero por diversas causas la grabación de las arias y los dúos que completarían la obra fue posponiéndose y esa nunca llegó a completarse. Estaba previsto un cuarteto de ensueño: Elisabeth Schwarzkopf, Ursula Boese, Nicolai Gedda y Dietrich Fischer-Dieskau. Cuando en octubre y noviembre de 1967 se retomó el proyecto volvió, con buen criterio, a grabarse todo. Y cambiaron varios de los solistas vocales y el coro (por cierto, el de la BBC está increíble). Pero es interesante comparar los coros de 1961 con los de 1967: los primeros fueron demasiado nutridos; Klemperer hizo bien en reducir apreciablemente tanto el número de coristas como el de músicos de la orquesta en 1967: una evolución que le honra. No hay que olvidar que el Concerto grosso op. 6/4 de Haendel que había grabado en 1956 era algo ampuloso y romántico; lo mismo que le ocurría, en mayor grado aún, a los que se conocen de Furtwängler; uno y otros resultan casi tan hinchados como los que grabase Karajan bastante tiempo después, entre 1966 y 1968. 

Directores estupendos y sensatos como Eugen Jochum, Karl Richter, Neville Marriner o Helmuth Rilling, e incluso Peter Schrerier, me gustan mucho o bastante, pero son en mi opinión incomparables a Klemperer (a quienes estén habituados a otras versiones podrán sonarles los tempi de Klemperer muy morosos. Pero, sumergidos en su interpretación, les será fácil acostumbrarse a ellos y hasta reconocer que para el enorme director alemán son, deben ser, así).
  
Y en cuanto a los directores historicistas, e independientemente de instrumentos y criterios, me parece que esta obra simplemente sobrepasa sus capacidades; es que creo que no son grandes intérpretes, y en una obra tan genial se les nota más. Ninguno de ellos profundiza ni se eleva en esta música. Si Gardiner en 1985 hace poco más que lucir la maravilla que es su coro, en 2016 cae hasta lo más bajo, en una ejecución -no interpretación- de un fundamentalismo para mí vacío, que envuelve la música en telarañas. Añadir finalmente que ni uno solo de estos directores historicistas ha logrado contar con cantantes medianamente presentables.

1958 Philips    Jochum/Coro&OSinfRadioBávara
                        Marshall, Töpper, Pears, Borg                                      125’04 8/7

1962 DG         Karl Richter/Coro&OBachMúnich
                        Stader, Töpper, Haefliger, Fischer-Dieskau, Engen        123'00 8/7,5

1967 Hunt       Klemperer/CoroBBC/ONewPhilharmonia
                        Giebel, Baker, Gedda, Prey, Crass                                135'06 9/5

1968 EMI        Klemperer/CoroBBC/ONewPhilharmonia
                        Giebel, Baker, Gedda, Prey, Crass                                135'45 10/8
           
*1969 DG       Karl Richter/Coro&OBachMúnich
                        Janowitz, Töpper, Laubenthal, Prey                              128’30 8/8

1971 Decca     Münchinger/CoroAcademiaCantoViena/OCámStuttgart
                        Ameling, Minton, Watts, Krenn, Krause                       118’49 7/7,5

1978 Philips    Marriner/Coro&AcademyStMartin
                        Marshall, Baker, Tear, Ramey                                      118’13 8/8

1982 EMI        Jochum/Coro&OSinfRadioBávara
                        Donath, Fassbaender, Ahnsjö, Holl                               122’37 8/8,5

1985 DG         Gardiner/CoroMonteverdi/EnglishBaroqueSoloists
                        Argenta, Dawson, Chance, Stafford, W.Evans, Varcoe  106’23 4/8,5

1989 Virgin     Herreweghe/Coro&OCollegiumVocaleGante
                        Schlick, Patriasz, Brett, Crook, Kooy                            106’39 3/8,5

1991 Philips    Schrerier/CoroRadioLeipzig/StaatskapelleDresden
                        Auger, Murray, Lipovsek, Schreier, Scharinger             106'00 7,5/9,5

2000 Hänssler  Rilling/GächingerKantorei/CollegiumBachStuttgart
                        Rubens, Banse, Danz, Taylor, A.Schmidt, Quasthoff     112’36 8/9

2012 AliaVox  Savall/CapellaRealCataluña/ConcertNations
                        Scheen, Kielland, Bertin, Sakurada, McLeod                102’15 3/7,5

2016 Monteverd Gardiner/CoroMonteverdi/EnglishBaroqueSoloists
                               Morrison, Brazil, Bragle, Symonds-Joy, Davoren,
Pritchard, Ashworth, Shipley                                       105’56 2/8


1961 Testament Klemperer/Coro&OPhilharmonia                     66'44 + 10’56  8,5/7
[solo los coros + ensayo: 10’56]