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miércoles, 7 de febrero de 2024

Publicado ayer como un comentario

 

PUBLICADO AYER COMO UN COMENTARIO, parece que apenas nadie ha reparado en esto:


Como me dice un amigo, y me temo que pueda llevar razón, “el problema de Martín Llade es que se cree que Radio Clásica es suya, de su propiedad”, y por eso “la utiliza para sus gracietas -casi siempre sin la menor gracia- y casi como diversión propia”. Pues bien, esta mañana, entrevistando a alguien que experimenta con la Inteligencia Artificial aplicada a la música, reconocía esta persona que por ahora los resultados son muy decepcionantes: la música que ha producido la IA son sonidos desordenados, inconexos, etc. Y al instante, Martín Llade irrumpía como un trueno: “¡AH! ¡IGUAL QUE LA MÚSICA DE VANGUARDIA!”. Me parece una falta de respeto indiscriminada, sencillamente inadmisible. Y debería tener consecuencias: o disculparse y retractarse, o dimitir. No es la primera vez que le oímos despreciar la música contemporánea, pero esta vez ha ido demasiado lejos. 

 

……………………

 

Más sobre Radio Clásica: El día 5, respondiendo a una petición, Amaya Prieto emitió en “Música a la carta” unas Variaciones Goldberg de Bach de las que pude escuchar solo unos diez minutos. Horribles, mecánicas, chapuceras. Me lo temía: en el podcast he comprobado que era Glenn Gould, la grabación de 1955. Pocas cosas tan atroces tienen tal fama de geniales. ¿Pocas? No se me ocurre ninguna otra tan flagrante.

 

Y una petición a Mercedes Puente, de “A través de un espejo”, que, me temo también, caerá en saco roto (¡ojalá me equivoque!): aparte de que programa un 60% o 70% de músicas de segunda o tercera clase, cada vez que hay un solista -voz o instrumentista- y una orquesta, cita a aquél y, con suerte, el nombre de la orquesta, pero rara vez, o nunca, el nombre del director. Se ve que este no tiene importancia. ¿Se imaginan un ejemplo? El Primer Concierto para piano de Brahms por Krystian Zimerman y la Orquesta Filarmónica de Viena. ¿Tiene algún interés quién dirige, o acaso no?

domingo, 5 de marzo de 2023

Novedades discográficas: Bruckner/Thielemann y Chopin/Blechacz

 

La Novena Sinfonía de Bruckner por Thielemann

Empieza mal: la introducción, tan misteriosa e inquietante, se la carga de plano con una lectura rápida e insípida. La segunda sección es, en cambio, en vez de doliente, un tanto sentimental(ona): es como si el Bruckner (de unos 70 años) se hubiese vuelto un poco gagá. Algunas transiciones están poco justificadas o motivadas, como si la partitura no hubiese conectado las secciones entre sí de un modo natural y lógico. La Sinfonía avanza y me traslada la palpable impresión de que el director alemán “no se la cree”. Así no es posible convencer.

Correcto el scherzo, un poco parco en mala uva y en carácter demoníaco. El finale mejora un poco, pero, aun así, está claramente por debajo de los más logrados que recuerdo. El último y aterrador clímax no está del todo bien preparado y pierde fuelle. La coda -el último minuto y medio- es tan decepcionante como la introducción del comienzo: apresurada, pese al calderón final, y neutra, indiferente.

Este disco es uno de los Bruckner menos bueno de los que le he escuchado a Thielemann (que no son pocos, aunque tampoco son todos). Bueno, pues un disco a ignorar, pero, por suerte, siempre nos quedará la formidable interpretación de Giulini con la Filarmónica de Viena (DG 1989) que, ya se sabe, es uno de los discos más extraordinarios de la historia de la música grabada y que -¡hay que jorobarse!- suena bastante mejor que este de 2023. Por cierto (véase lo que escribí el 27 de febrero), acabo de comprobar que no recibió ningún premio: ¡¡toma ya!! 

Duraciones de Giulini: 28’02+10’39+29’30, y de Thielemann: 23’22+10’29+23’46.

 

Las Sonatas 2 y 3 de Chopin por Blechacz

Polaco nacido en 1985, en 2005 obtuvo el máximo galardón en el Concurso Chopin en Varsovia, 30 años después de su anterior compatriota en conseguirlo, Krystian Zimerman. Este es el cuarto disco Chopin que Blechacz realiza para DG. Ya el primero me gustó mucho por sus Preludios, y algo menos por los dos Nocturnos op. 62 que lo completaban. Admirables los Conciertos (sobre todo el Primero) de 2009, con soberbia dirección del casi olvidado Jerzy Semkow (1928-2014). Las 7 Polonesas, de 2013, son lo que menos me ha convencido de Blechacz hasta ahora: lecturas expeditivas y hasta un poco brutas.

Su último CD, que acaba de salir, contiene las dos Sonatas, el Nocturno op. 48/1 y la Barcarola. Confirmo la impresión que siempre, hasta ahora, me ha producido este pianista: es muy serio y sensato, no comete errores ni frivolidades, y toca maravillosamente, con un sonido precioso y una limpieza irreprochable. ¿Alguna otra cualidad positiva? No estoy seguro: creo que no posee una personalidad muy reconocible, y carece de elocuencia, siendo su pasión -su expresividad en general- muy comedida o atemperada. No son pocas aquellas virtudes, pero no bastan para que alcance el Olimpo. Este último disco está magníficamente bien grabado. 

Pero, sinceramente, si me lo permiten, les recomiendo claramente por delante ambas Sonatas (más las tres Mazurcas op. 63) por Javier Perianes (Harmonia Mundi 2021), con toma de sonido al menos tan fenomenal.

 

sábado, 8 de octubre de 2022

Dos discos sensacionales de DG: Zimerman y Hahn

 

El disco Szymanowski de Zimerman: ¡por fin!

Krystian Zimerman, como se sabe uno de los mayores pianistas de nuestro tiempo, no es la primera vez que congela la edición de algún disco suyo. Recuerdo con espanto cómo hace años prohibió la reedición de sus tres Sonatas para piano de Brahms, interpretaciones para DG (1980, 1983) que me parecen sencillamente formidables (sin embargo, permite que se mantengan en catálogo sus dos Conciertos de Chopin dirigidos -es un decir- por él mismo: versiones que encuentro un puro desvarío). O sea, una muestra -una más- de que es un bicho raro, dicho sea con todos los respetos.

Ahora resulta que DG acaba de lanzar un disco suyo monográfico de Karol Szymanowski, su gran compatriota no lo suficientemente conocido. Un disco que contiene la grabación que Zimerman efectuara en 1994 (¡) de Masques, op. 34 (1916), quizá la partitura pianística más divulgada (pero no mucho, no nos engañemos) de su autor. Grabación inédita hasta el momento, y que ahora han tenido la buena idea de completar hasta los 70’ para redondear un CD que incluye además, grabados en 2022, cuatro de los 9 Preludios op. 1 (1900), 4 de las 20 Mazurcas op. 50 (1925) y las Variaciones sobre un tema folklórico polaco (1904).

Acabo de escuchar el disco y lo primero que me ha llamado la atención es lo injusto que es que estas páginas -todas- sean tan poco conocidas y que casi ningún pianista de fama mundial las haya grabado (excepción: 5 de las Mazurcas referidas las llevó al disco el también polaco Arthur Rubinstein). Y segundo, aunque no tiene nada de sorprendente, lo maravillosamente bien tocadas e interpretadas que están estas piezas por Zimerman. Además, la toma de sonido de 1994 es tan buena -buenísima- como las de ahora mismo; si no lo anunciase el disco, ni habríamos notado los 28 años de diferencia. En suma, un disco admirable, que ningún melómano a quien guste la música para piano debería ignorar.

 

“Eclipse”: sensacional disco de Hilary Hahn y Andrés Orozco-Estrada

No entiendo a qué se refiere ese título, pero eso es lo de menos, porque se trata de un CD de DG antológico. Un programa, además, extraño por heterogéneo, pero tampoco importa, pues es muy generoso en duración (78’) y está formidablemente bien grabado. Hilary Hahn (Virginia, EEUU, 1979) está en un momento de plenitud técnica y artística absoluta. No se me olvida que su Obra para violín solo de Bach está para mí en la cima de cuanta discografía conozco (sí, incluyendo a Szeryng, Milstein, Grumiaux, Perlman, Mintz, Khachatryan…). Claro está, no todo lo que le he escuchado es de esa altura. Pero este disco de ahora me parece fantástico. Además, todo él está estupendamente dirigido por Andrés Orozco-Estrada (Medellín, Colombia, 1977), un director al que hay, creo, que prestar más atención. Entre una y otro se marcan un Concierto de Dvorák -una obra que me gusta mucho, y que ya iba siendo hora de que la toquen y la graben más- que encuentro entre los mejores que conozco.

Luego viene un Concierto (1963), el de Alberto Ginastera, que se convirtió en favorito mío desde que lo conocí en la versión en Blu-ray (EuroArts 2016) de Michael Barenboim y su padre, con el Diván, en Buenos Aires: una obra de rigurosa vanguardia, extremadamente original, fascinante, y muy difícil y lucida. Esta versión de ahora está aún mejor tocada. De diez, vamos.

El disco termina con la Fantasía de Carmen, de Sarasate. Creo que ni los más extraordinarios virtuosos que la han llevado al disco la han tocado de modo más deslumbrante, musical, intencionado y con un sonido tan esplendoroso como el que ahora posee Hahn. Otro diez. Estupenda prestación, para colmo, de la Orquesta Sinfónica de Radio Frankfurt.

 

DVORÁK: Concierto para violín

1936 EMI        Menuhin/OConservatorioParís/Enescu  09’50+09’34+10’45     8/5

1957 EMI        Milstein/OSinfPittsburgh/W.Steinberg  09’08+10’38+09’16     7/7

1964 Sony       Stern/OFiladelfia/Ormandy                  11’04+10’30+10’53     8/7,5

1975 EMI        Perlman/OFilLondres/Barenboim         11’10+10’35+09’52     9/8

1989 EMI        Chung/OFiladelfia/Muti                       11’51+10’53+10’40     9/8

1989 Sony       Midori/OFilNuevaYork/Mehta             11’12+10’46+09’34     8,5/8,5

2000 Teldec     Vengerov/OFilNuevaYork/Masur         11’29+11’18+10’36     10/9

2004 HMundi  Faust/PraguePhilharmonia/Belohlávek  11’10+10’06+10’21     9/9

2008 Pentatone A.Steinbacher/OSinfRBerlín/Janowski 11’51+10’29+11’15     8/10

2014 Decca     Zimmermann/OFilCheca/Belohlávek    09’28+10’18+09’46     7,5/9

*2016 EuroA   Batiashvili/OFilBerlín/Nézet-Séguin     11’30+10’50+10’00     9,5/9

2020 Warner    Hadelich/OSinfRBávara/Jakub Hrusa   11’08+10’36+09’59     9/9

2022 DG         Hahn/OSinfRFrankfurt/Orozco Estrada 12’11+10’23+10’47     9,5/10

martes, 13 de julio de 2021

Dos nuevas publicaciones: Zimerman/Rattle (Beethoven) y Rachvelishvili

 

Zimerman y Rattle retroceden en los 5 Conciertos de Beethoven

Deutsche Grammophon acaba de lanzar un álbum con estos Conciertos: es la segunda vez que los graba el pianista polaco (Filarmónica de Viena, con Bernstein los tres últimos y ¿dirigiendo? el propio Zimerman los dos primeros) y asimismo la segunda vez que los graba Rattle (con Brendel y, también, la Filarmónica de Viena). En ambos casos, segundas partes han sido menos buenas. La contaminación historicista ha infectado un poco a Rattle (¿también a Zimerman? Creo que no exactamente), quien, al frente de una Sinfónica de Londres en buena forma, reduce mucho el vibrato de las cuerdas e introduce algunos tics originales en los tres primeros conciertos.

En estas versiones prima un Beethoven algo más lúdico y ligero, en mi opinión, de lo razonable, y una tendencia al virtuosismo por sí mismo impropia de los artistas de primer orden, como lo son ambos. Es decir, que uno de los pianistas que mejor habían hecho justicia a estas obras ahora ha retrocedido; en cuanto a Rattle, nunca ha sido un gran intérprete beethoveniano: algunas de sus Sinfonías no me gustan un pimiento. Aquí no llega a tanto, pero, por ejemplo, se le escapa por completo el pathos del movimiento inicial del Tercer Concierto (Zimerman/Bernstein fueron, en cambio, colosales) y buena parte de la poesía del mismo movimiento del Cuarto. Y yo me pregunto: ¿qué necesidad tiene Zimerman de demostrar su fenomenal mecanismo? Lo conocemos de sobra, nadie que yo sepa lo pone en duda, así que no viene a cuento hacer a Beethoven menos bueno con estas vacías demostraciones de velocidad y agilidad (que llega en algún pasaje, incluso, al emborronamiento: comienzo del “Emperador”). También es justo constatar lo bien que desgranan los movimientos lentos: es lo mejor del álbum. La toma de sonido de la orquesta es un poco espesa, perdiéndose parte de la necesaria diafanidad.

 

“Élégie”, nuevo aldabonazo de Anita Rachvelishvili

El segundo recital para Sony de la mezzosoprano georgiana Anita Rachvelishvili (titulado “Elégie”) es, al igual que el anterior (de 2018, dirigido magistralmente por el casi desconocido Giacomo Sagripanti) una auténtica joya, de obligado conocimiento para los amantes del canto.

Riccardo Muti ha afirmado que esta cantante, nacida en 1984, es la mejor mezzosoprano verdiana de la actualidad. Opinión que, creo, se puede compartir por completo. Pero no solo es una de las mejores verdianas de su tipología vocal desde que existen discos (sí, equiparable a las mejores de los últimos 60 o 70 años), sino que en el repertorio ruso es, al menos, tan extraordinaria (escúchesela en El príncipe Igor de Borodin dirigido por Noseda, o en La novia del zar de Rimsky dirigido por Barenboim, ambos blu-rays, de Sony y BelAir). En otro blu-ray de Sony, titulado “Noche italiana”, junto a Jonas Kaufmann, está igualmente fenomenal en sus arias y dúos, con un Caruso de Lucio Dalla que deja muy mal parado a Pavarotti. De todo lo que le he escuchado a Rachvelishvili es su Orfeo de Gluck (muy mal dirigido por Nikolic ¿tendrá algo que ver?) lo único que me ha gustado solo regular.

El recital con piano recién aparecido es una muestra más de su adaptabilidad a repertorios muy dispares. Contiene 3 canciones de Tchaikovsky, 5 de Rachmaninov (entre ellas la formidable op. 4/4, compuesta antes de cumplir los 20 años) y una de su paisano Otar Taktakishvili (1924-1989). En todas ellas su compenetración con esos mundos resulta impresionante; me recuerda particularmente a Elena Obraztsova, si bien la paleta canora y expresiva georgiana es aún más rica.

Pero es que las tres preciosas canciones de Paolo Tosti que siguen son una maravilla. No tan extraordinarias quizá, pero sin que merezcan la menor objeción, las tres igualmente muy bellas mélodies de Henri Duparc. El recital concluye con las Siete Canciones Populares Españolas de Falla en las que, sin llegar a la compenetración de las grandes cantantes españolas, llama la atención su afinidad (muy superior a la de Horne o Borodina) con el compositor gaditano, también una cuidada dicción y pronunciación. Su Polo es, acaso, el más impactante que he escuchado jamás: su registro grave es tan lleno, carnoso y extraordinariamente bello que me ha hecho pensar de inmediato en que debería grabar El amor brujo (Barenboim lo intentó con Rocío Jurado, hasta ahora su más grande intérprete en la floja versión de López Cobos, pero no fue posible contar con ella, habiendo de conformarse con una grandísima cantante, pero no muy falliana que digamos: Jennifer Larmore).  

He asistido en bastantes ocasiones a recitales en directo de diversos cantantes con el pianista Vincenzo Scalera; aquí está incomparablemente mejor que en todo lo que le había escuchado hasta ahora. La toma de sonido es modélica.