jueves, 16 de abril de 2026

La nueva película sobre Sergiu Celibidache: "The Yellow Tie"

 

Pocos CDs autorizados, pero sí una docena de DVDs y Blu-rays

Acaba de estrenarse este biopic, dirigido por el hijo del enorme director, Sergiu Ioan Celibidache, y protagonizado por nada menos que John Malkovich. Mi curiosidad por ver este film es enorme.

Pero el firmante de la crónica aparecida el 16 de abril en “El País”, Benjamín G. Rosado, insiste mucho en que “Celi” (como le llamamos muchos melómanos) tenía auténtica obsesión por que no le grabaran, y así los discos (aparte las piratadas) tomados con su consentimiento son de sus primeros años y muy escasos. Pero, ¡pero!… se ha olvidado de decir que, en sus últimos años, sí dejó que se filmasen algunos de sus conciertos, y gracias a este cambio de criterio, conservamos varios DVDs y Blu-rays comerciales de un interés excepcional.  

Y son nada menos que las Sinfonías de Bruckner Cuarta, (1983), Quinta (1985), Sexta (1991), Séptima (1990 con la Filarmónica de Múnich, como todo lo demás) y 1992 (con la Filarmónica de Berlín) y Octava (1990), así como un ensayo de su Tercera Misa, en Fa menor (1991).

También aceptó que se filmasen la Sinfonía “del Nuevo Mundo” de Dvorák más genial que se conoce (1991), la Sinfonía “Clásica” de Prokofiev con su correspondiente ensayo (1988) y nada menos que los Conciertos para piano de Brahms (los dos, 1990), Schumann (1991) y Tchaikovsky (nº 1, 1991), los cuatro con Daniel Barenboim de solista. ¡Ahí es nada, esta colección de doce conciertos y dos ensayos con imágenes publicados por Arthaus, EuroArts y Sony! Olvido, intencionado o no, incomprensible, de B. G. Rosado. (No sé por qué me da en la nariz que a algunos de los muchos antibarenboimianos de nuestro país no les hace nada de gracia que el genial Celibidache, al que tanto admiran, optase por el de Buenos Aires para grabar estos Conciertos, y, simplemente, deciden ignorarlos: rarísima vez los citan en sus críticas. No digo que este sea el caso de Rosado: ni idea).


6 comentarios:

  1. Habría que añadir también el concierto con obras de Ravel y Debussy de 1994 en Munich y la grabación de Sheherezade (más ensayos y el Till Eulenspiegel) en Stuttgart, ambos editados en dvd.

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    1. Exactamente, ¿cómo me olvidé?: Preludio a la siesta de un fauno, Alborada del gracioso, Rapsodia española y Bolero (1994). Lo de Scheherazade y Till no lo conozco... será cuestión de buscarlo...

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  2. La versión audiovisual de Scheherazade está también en YouTube, o al menos lo publicó la propia EuroArts en su momento en su canal. Como ya comenté en su momento, es una interpretación realmente excepcional, precisamente por no ser tan extrema como la que se conserva en el CD de EMI, ahora Warner Classics.
    En cuanto a lo demás que comentas, creo que el hecho de que Celibidache se dejó filmar en concierto es algo público y notorio. Precisamente Norman Lebrecht, en El mito del maestro, le critica severamente porque entiende que las realizaciones musicales clásicas suelen centrar mucho la atención en la figura del director y opinaba que, en realidad, lo que le molestaba de los discos a Celibidache es que su labor se quedaba ensombrecida.
    Creo que, en este caso, la cuestión es que García Rosado presenta la imagen simplificadora tradicional de Celibidache, ni más ni menos. Y también creo que, de hecho, las grabaciones de Barenboim con Celibidache sí que han sido reconocidas en buena medida, y lo serían mucho más si sólo se hubieran conservado sólo en audio; quienes no las aprecian son sobre todo los que prefieren el Schumann historicista de Heras-Casado y otros, y esos no apreciarán nunca a Celibidache. De hecho, yo descubrí esas interpretaciones escuchando el programa de José Luis Pérez de Arteaga de Radio Clásica, un crítico que apreciaba muchas interpretaciones de Barenboim, pero no era un devoto incondicional, ni mucho menos.


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    1. Por cierto que los Conciertos de Schumann y Tchaikovsky los editó en audio EMI, y los de Brahms también existen, aunque en ediciones un tanto "piratas".

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    2. No sé, sr. Armendariz, a qué vienen esas afirmaciones categóricas. Se pueden apreciar el Schumann de Celibidache y el de Heras Casado. Muy diferentes, complementarios. Como el Mozart de Furt y el de Jacobs. En las antípodas. Yo los aprecio a todos.

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  3. En este caso concreto, considero que más bien el autor es un “plumilla” todoterreno -dicho sea sin valor despectivo- que se orienta más o menos en el mundo de la música clásica, pero que dista de un conocimiento mínimamente profundo del mismo. Otro ejemplo es Rubén Amón, capaz de opinar y escribir sobre cualquier cosa. En los últimos años es habitual en unos medios periodísticos que no se pueden permitir firmas especializadas, aunque a veces no sé que es peor!!!

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