El País ha publicado el sábado 6 de abril en su suplemento cultural “Babelia” una sucinta discografía de las diez grandes óperas de Wagner escrita por Miguel Ángel González Barrio, crítico del boletín de Diverdi (y de Scherzo) que me ha parecido bastante objetable.
No pongo en duda, ni mucho menos, los amplios conocimientos de este crítico sobre Wagner (reemplaza, de algún modo, al desaparecido Ángel F. Mayo, erudito wagneriano, en el referido boletín), pero sí que me parece que sus recomendaciones no son muy objetivas y menos adecuadas aún. En un diario de información general no se deben recomendar como primeras opciones una mayoría de grabaciones de hace más de medio siglo, muchas de ellas tomadas en público, con las deficiencias técnicas que eso acarrea; eso se entendería mejor si se dirigiera a un público especializado. Y además, sorprendentemente, no habla en absoluto de filmaciones en DVD y Blu-ray. Todo el mundo sabe que una grabación de ópera en audio recoge sólo una parte de lo que es una ópera: la música. Pero no la escena. Es una lástima que no haya tenido esto en cuenta...
Pero, aunque recomienda, por supuesto, algunas interpretaciones muy importantes, choca mucho que se olvide de otras musicalmente más importantes aún y que además, en la mayoría de los casos, poseen una calidad técnica superior.
Me voy a permitir la libertad de hacer mi lista alternativa, no sin referirme a las versiones escogidas por él.
El Holandés errante: selecciona Hans Knappertsbusch (Orfeo 1955) y Marek Janowski (Pentatone 2010). Nada tengo que objetar a la versión del gran “Kna”, pero sí bastante a la de Janowski. Por delante de ella encuentro no pocas: al menos Keilberth, Dorati, Konwintschny, Karajan, Sinopoli y Barenboim. Incluso, en DVD, las versiones de Sawallisch/Friedrich y la de Nelsson/ Kupfer.
Pero sobre todo ¿cómo es que González Barrio ha ignorado la interpretación dirigida por Otto Klemperer? Grabación EMI publicada en 1968 que goza de un sonido soberbio para la época, cuenta con un reparto excepcional –Theo Adam, Anja Silja, Martti Talvela, Ernst Kozub, Annelies Burmeister y Gerhard Unger–, un coro admirable (el de la BBC) y una orquesta sensacional (la New Philharmonia londinense). No sólo a mí me parece una interpretación colosal: su enorme reputación es prácticamente general.
Tannhäuser: González Barrio escoge Solti (Decca 1970) y Barenboim (Teldec 2001). Nada que objetar: a mí también me parecen las dos mejores, por delante de otras versiones muy meritorias: Sawallisch, Konwintschny y Sinopoli, y, en DVD, Philip Jordan/Lehnhoff.
Lohengrin: Lovro von Matacic (Orfeo 1959), por mucho que en esa versión cante muy bien y con su bellísima voz Sándor Kónya, no es una elección acertada: las hay mucho mejores. Como la otra escogida por él: Rudolf Kempe (EMI 1963), sin duda una de las dos que yo habría elegido. Pero no deja de ser sorprendente que margine la de Solti (la otra que yo habría seleccionado: con Domingo, Norman, Randova, Nimsgern, Sotin y Fischer-Dieskau, el Coro de la Ópera Estatal y la Filarmónica de Viena. Decca 1987: grabación técnicamente excepcional). Tampoco son precisamente desdeñables las de Keilberth, Kubelik, Karajan, Abbado y Barenboim. Y, en DVD, Abbado/Weber y Nagano/ R.Jones.
Tetralogía El Anillo del Nibelungo: existiendo la versión de Solti (Decca 1958-1965), varias veces remasterizada hasta alcanzar un sonido verdaderamente estupendo, está fuera de lugar recomendarla en segundo término, cediendo el primero a una versión inferior –muy buena, en todo caso, como es la de Joseph Keilberth, grabada en público en 1955 con sonido, lógicamente, bastante pobre, y que además es carísima–. Porque la interpretación soltiana sigue imbatida, gracias a un elenco asombroso, a una Filarmónica de Viena colosal y a una dirección de Solti arrolladora, incandescente. Además, algunas de las versiones de Knappertsbusch (Bayreuth 1956, por ejemplo, en Golden Melodram) son, en todo caso, preferibles a las de Keilberth. Pero la última gran Tetralogía sigue siendo por el momento la de Barenboim en Bayreuth 1991 (Teldec, Warner, también en DVD y Blu-ray –de calidad técnica superlativa– con la admirable escena de Harry Kupfer). En su elenco se acumulan varios de los más grandes cantantes de su tiempo (¡e intérpretes!, aspecto en el que supera en líneas generales a la mismísima de Solti): Jerusalem, Anne Evans, Tomlinson, Von Kannen, Finnie, Svendén, Hölle, Kang, Graham Clark o Waltraud Meier... Razones diversas por las que habría que recomendarla sin duda tras la de Solti.
Otras versiones importantes como las dos de Furtwängler, las de Böhm, Karajan o Janowski, Levine o Mehta (ésta sólo en vídeo) quedan indudablemente por debajo.
Tristán e Isolda: estamos de acuerdo en las recomendaciones de Furtwängler y de Barenboim, aunque la grabación de éste en audio (Teldec 1995: Jerusalem, W.Meier, Lipovsek, Salminen, Struckmann, Filarmónica de Berlín) no coincide con el vídeo del mismo año en D.G.: Jerusalem, W.Meier, Priew, Hölle, Struckmann, Bayreuth, con genial escena de Heiner Müller). Yo situaría a Karl Böhm (la otra de las en este caso tres recomendaciones de González Barrio) algo por detrás, sobre todo por la propia batuta. Tampoco son desdeñables Solti, Karajan, Bernstein, Carlos Kleiber, Thielemann y Pappano. Y, en vídeo, las otras dos propuestas dirigidas musicalmente por Barenboim: la de Ponnelle en Bayreuth 1983 (D.G.) y la de Chéreau en La Scala (Virgin 2008).
Los Maestros cantores: no me parece la de Knappertsbusch de 1955 la primera opción, en absoluto, ni que las “importantes voces” (el rudo Frantz, el tosco Hopf, el caricaturesco Pflanzl) del “cohesionado reparto” estén “a la altura” de la batuta. Karajan 1970 y Sawallisch 1993, también recomendados, me parecen muy preferibles. ¿Y qué hay de Kempe, Jochum, Kubelik, Solti I y II, Barenboim o Thielemann? Estos dos últimos directores, tienen, por cierto, las versiones filmadas (en Bayreuth con escena de Wolfgang Wagner y en Viena con la algo rancia de Otto Schenk, respectivamente) más meritorias, de las que no aparece rastro...
Parsifal: todo el mundo admite que las versiones de Knappertsbusch son referenciales, y, en efecto, la de Philips 1962, que suena muy bien, es una opción ineludible. Pero no hay que olvidar que las suyas son visiones sumamente religiosas, y que existen otras vías no menos interesantes, las seguidas sobre todo por Karajan (sensual ante todo), Solti y Barenboim (con no poco de demoníacas). Dudo seriamente que la segunda recomendación de González Barrio, la de Janowski, sea una de las grandes. Las de Solti (Decca 1973, Filarmónica de Viena) y Barenboim (Teldec 1991, Filarmónica de Berlín) deberían compartir el olimpo junto a “Kna”; recuérdense los respectivos repartos: Kollo, Frick, Ludwig, Fischer-Dieskau, Kélémen y Hotter el húngaro, y Jerusalem, Hölle, W. Meier, Van Dam, Von Kannen y Tomlinson el argentino.
Además de las citadas, hay que tener en consideración también las de Knappertsbusch 1951, Kubelik, Levine y Thielemann. Y, en DVD, son estimables las de Levine/Schenk y la de Nagano/Lehnhoff, y más que eso, la de Barenboim/Kupfer.
Resumiendo, hay un detalle que resulta un tanto chocante: de las 22 versiones de las diez óperas que recomienda González Barrio hay un total de 9 distribuidas por Diverdi: un poco feo ¿no creen?