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domingo, 21 de enero de 2024

En el segundo centenario del nacimiento de Anton Bruckner

 

Declaraciones de Blomstedt

El día 17 ha aparecido en el diario “El País” un interesante y reivindicativo artículo de Pablo L. Rodríguez sobre Bruckner. Gracias a él me he enterado de que ha salido un libro en español, escrito por el conocido musicólogo Constantin Floros y titulado “Anton Bruckner. Personalidad y obra” (edit. Universidad de Castilla-La Mancha). Lo cual es un notición, porque lo poquísimo que había hasta ahora en castellano era poco recomendable (he encargado dicho libro y espero ansioso su llegada).

Pablo L. R. recoge unas declaraciones del director Herbert Blomstedt en las que afirma rotundamente que Bruckner es el mayor sinfonista después de Beethoven, opinión con la que estoy de acuerdo (se queda corto con respecto a Sergiu Celibidache, quien lo consideraba no en segundo lugar, ¡sino en el primero!). Blomstedt, ¡que sigue activo a sus 96 años!, sigue declarando: “ningún otro sinfonista fue capaz de plasmar la grandeza interior de la sinfonía de manera tan convincente como Bruckner”. Y continúa diciendo: “estas sinfonías representan el anhelo de lo eterno”. Pero “no las considero religiosas, pues Bruckner buscaba una sala de conciertos para el mundo entero. Su profesión de fe era la música”. Y habla de obras colosales y exigentes que “demuestran un gran intelecto, pero también saben expresarse con brevedad y sencillez cuando es necesario”. Estoy muy de acuerdo con todas estas opiniones del gran director sueco, aún activo a sus ¡96 años!

En cuanto a Floros, conocido musicólogo greco-germano, de 94 años, muestra en su libro sus preferencias por tres reconocidos directores brucknerianos. El primero es Eugen Jochum (1902-1987), adelantado apóstol de Bruckner, cuyo primer ciclo para DG, con la Filarmónica de Berlín y la Sinfónica de la Radio Bávara, tuvo mucho mérito en su día como divulgador del compositor austríaco, pero, sinceramente, creo que hoy no mantiene todos los valores de su tiempo. Para mí, se salvan casi todos sus Adagios y una Sinfonía al completo: la Primera. Su segundo ciclo, para EMI, con la Staatskapelle Dresden, no mejoró en líneas generales a la anterior.

El segundo es Sergiu Celibidache (1912-1996), al que será difícil negarle absoluta genialidad sobre la mayor parte de sus interpretaciones brucknerianas. Y ello pese a su carácter tan personal y peculiar, que se manifiesta sobre todo en sus -a menudo enormes- lentitudes. Y el tercero es Günther Wand (1912-2002), creo que sin duda también uno de los grandes intérpretes del autor que nos ocupa, sobre todo en sus últimos años: varias de sus grabaciones para RCA con la Filarmónica de Berlín son admirables.


Otros grandes brucknerianos

Pero, como dice Pablo L., llama la atención la ausencia en el citado libro de otros ilustres brucknerianos, y cita a Herbert von Karajan, Bernard Haitink, Daniel Barenboim y Blomstedt. En lo que le doy la razón, por supuesto, aunque me siguen faltando Otto Klemperer, Karl Böhm, Sir Georg Solti y Carlo Maria Giulini. ¿Cómo ignorar las seis últimas legadas por Klemperer, la 3ª, 4ª, 7ª y 8ª de Böhm, las núms. 1, 5, 6, 7 y 9 de Solti en Chicago, por no hablar de la 2ª, la 7ª, 8ª y 9ª de Giulini? Téngase muy en cuenta que esta última, en su grabación la Filarmónica de Viena para DG en 1989, ha sido considerada por muchos la más grande interpretación de cualquier sinfonía de Bruckner existente en disco. Y, por supuesto, hay memorables grabaciones aisladas de otros varios directores.

El ciclo grabado por Karajan con la Filarmónica de Berlín, y más aún otras interpretaciones aisladas con la Filarmónica de Viena, son insoslayables. Por su parte, Haitink, después de un prematuro, irregular y no muy logrado en conjunto, ciclo con la Concertgebouw, ha conseguido verdaderas maravillas con no pocas grabaciones en Dresde, Múnich, Londres o, sobre todo, Viena. De Barenboim baste decir que es, seguramente, el mayor intérprete vivo de Bruckner, y que nadie más que él ha grabado tres veces su ciclo sinfónico. Blomstedt me parece que está un poco por debajo, en este autor, de los tres anteriores.


Dos ciclos un tanto decepcionantes

Le vuelvo a dar la palabra a Pablo L.: “El bicentenario del compositor ha coincidido con el lanzamiento de dos integrales sinfónicas en disco de Christian Thielemann y la Filarmónica de Viena, en Sony Classical, y de Andris Nelsons y la Gewandhaus de Leipzig, en Deutsche Grammophon. Ambas son decepcionantes por diferentes motivos. Thielemann grabó el ciclo de las 11 sinfonías, con la de estudio y la descartada (las llamadas núm. 00 y núm. 0), entre 2019 y 2022. Una versión que exalta el glamur sonoro de la orquesta vienesa, depositaria del estreno de varias sinfonías de Bruckner, pero sacrifica la profundidad de la música. No se trata de un problema de agilidad o de fluidez, de tempos lentos o rápidos, sino simplemente de interpretaciones cegadas por el hedonismo tímbrico y carentes de emoción. Por otro lado, Andris Nelsons comenzó su ciclo en 2016 y lo culminó cinco años después, aunque sin la sinfonía de estudio. La orquesta de Leipzig, en su caso, también ofrece una gran excelencia sonora junto a una sólida tradición, pues estrenó la Séptima sinfonía, si bien el resultado es contemplativo y superficial”. El juicio sobre este último me parece un poco duro, aunque algo de ello veo en estas interpretaciones, que encuentro en todo caso superiores a las de Thielemann.

También viene a decir que más interesantes que estos dos ciclos le parece el que está realizando Markus Poschner (Múnich, 1971) para el sello Capriccio, y que se anuncia como “de todas las versiones”, es decir, tal vez de al menos dos ediciones distintas de varias de las Sinfonías; ya veremos: “todas” no creo que pueda ser, pues de algunas Sinfonías existen más de dos y de tres… Por el momento solo se han publicado 1ª, 2ª, 5ª y 8ª. Salvo la 5ª, que es con la Orquesta Sinfónica de Radio Viena -un conjunto más que notable- las otras tres lo son con la más modesta Orquesta Bruckner de Linz. De entrada, hay que dejar bien patente que ni una ni otra pueden competir con las “superorquestas” que han grabado los principales ciclos brucknerianos. Poschner se revela como un muy buen conocedor de Bruckner y un músico más que sensato. Pero me temo que estas cualidades no son suficientes para hacer plena justicia a estas reconocidamente dificilísimas obras, que requieren una batuta de técnica excepcional, de una lúcida visión global de su arquitectura y de un talento extraordinario para ahondar en sus profundidades. Así que me temo que lo más logrado hasta la fecha (en CDs o DVDs/Blu-rays) se sitúa en la franja de tiempo que terminó hace un par de lustros.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

El Concierto para orquesta de Béla Bartók (y II)

 

En 1959 llega la grabación de Rafael Kubelik con la Royal Philharmonic Orchestra para EMI. Versión de nivel variable en la que lo más logrado es el primer movimiento. La Orquesta londinense no estaba por entonces en su mejor momento, en particular el metal.

Dos versiones de altura siguen: la de Leonard Bernstein con la Filarmónica de Nueva York (CBS/Sony 1960), un tanto desequilibrada, y la correctísima pero algo descomprometida de Bernard Haitink con la Concertgebouw de Amsterdam (Philips 1961). 

De 1963 son la notable versión de Antal Dorati con la Sinfónica de Londres para Mercury -un poco gritona, con una rabiosa Elegía- y la espléndida de Erich Leinsdorf con la Sinfónica de Boston (RCA), con una virtuosista respuesta orquestal, soberbiamente grabada y de gran brillantez. Precede en un año a la menos valiosa, más neutra, de Eugene Ormandy con la Orquesta de Filadelfia, para Sony.

Sir Georg Solti, que fue alumno en Budapest del propio Bartók, siempre ha sido un infatigable defensor del compositor y asiduo intérprete de la mayor parte de sus obras orquestales, así como de su única ópera, El castillo de Barbazul.

Además de dos filmaciones, una con la Filarmónica de Londres y otra con la Sinfónica de Chicago, Solti grabó en disco el Concierto para orquesta en 1965 con la Sinfónica de Londres y en 1981 con la de Chicago. Dos interpretaciones modélicas, que respiran autenticidad y sinceridad, de un estilo perfecto por partida doble (como conocedor de Bartók y de la música folklórica húngara, que también se filtra en la partitura, si bien no con la intensidad que en otras obras suyas), sin gangas, directas, sobrias e intensas, con una Elegía desgarradora, nada romántica. Versiones ásperas e incisivas, sin pulimento (lo que no significa, de ningún modo, descuidadas), sino de sonoridades en estado puro.

Tres grandes batutas protagonizan las tres principales interpretaciones que siguen a la primera de Solti: George Szell con la Orquesta de Cleveland (Sony 1966), Herbert von Karajan con la Filarmónica de Berlín (DG 1970) y Pierre Boulez con la Filarmónica de Nueva York (Sony 1973). La primera de estas, muy seca, resulta por debajo de las expectativas, y en la última la centuria neoyorkina está por debajo de su nivel habitual por esos años.

Sólo un año más tarde se lanza al mercado la de Rafael Kubelik con la Sinfónica de Boston (DG), versión desigual cuyo mayor acierto vuelve a ser el primer tiempo, de introducción sumamente misteriosa y casi siniestra, y que asombra por su excepcional claridad. Cualidad que se repite en el 2º mov. y en el finale, tras un tercer y un cuarto movimientos extrañamente light. Del mismo año 1974 es la grabación para EMI de Karajan con la Filarmónica de Berlín, interpretación -muy parecida a la suya cuatro años anterior- opulenta y refinada, de sonoridad y orientación -demasiado romántica en la Elegía- probablemente no muy bartokianas.

La importante interpretación de Lorin Maazel con la Filarmónica de Berlín, de finales de los setenta (al parecer no ha sido transferida a CD), contiene una impactante Elegía. Poco después llega la segunda de Solti, en Chicago: una de las más colosales ejecuciones, una de las mejores tomas de sonido y una de las concepciones más convincentes. En definitiva, versión ejemplar, modélica.

Irreprochable, algo impersonal la interpretación de André Previn con la Filarmónica de Los Angeles (Telarc 1989), que culmina en un magnífico finale. La toma de sonido es meridianamente clara.

En cuanto a la de Simon Rattle con la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham (EMI 1992), me resulta un tanto decepcionante, tratándose de uno de los mayores intérpretes de la música del siglo XX.  

Como queriendo resarcirse de su pinchazo de veinte años antes, en 1993 volvió Pierre Boulez a llevar al disco el Concierto para orquesta de Bartók, ahora para DG y con la Sinfónica de Chicago (de la que entonces era principal director invitado). Ahora la unanimidad de la crítica ha sido casi completa: premiado con un Grammy, esta interpretación ha sido celebrada como una de las mejores de la historia del disco. La ejecución orquestal es prácticamente insuperable, y la grabación, deslumbrante. La enorme claridad, en la que se aprecian detalles “nuevos”, es mérito tanto del director musical como de los ingenieros de sonido. Diez años después, el logro interpretativo se repetía en la Iglesia del Monasterio de los Jerónimos de Lisboa -de acústica bastante reverberante- con Boulez al frente de la Filarmónica de Berlín (Blu-ray EuroArts).

Pero la lista de grabaciones no se cierra con esta versión, sino que siguen otras bien destacadas: en 1994 la de Hugh Wolff con la Philharmonia de Londres (Teldec), excelente sobre todo en la Elegía, en 1995 la de Herbert Blomstedt con la Sinfónica de San Francisco (Decca), que es excepcional de principio a fin y tan bien grabada como la que más, y en 2001 la de Riccardo Chailly con la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam (Decca), toma de sonido e interpretación memorables que, lástima, flaquea en el último minuto, en una coda inexplicablemente ampulosa. En cuanto a la interpretación de Sergiu Celibidache con la Filarmónica de Múnich (EMI 1995), impresiona el implacable análisis que el genial maestro lleva a cabo de la partitura, pero esta quizá se resiente de unos tempi demasiado morosos, tal vez no muy naturales, sensación de la que se salvan en parte los dos movimientos finales. Esperaba más de la versión de Iván Fischer con la Orquesta del Festival de Budapest (Philips 1997), que me ha parecido un tanto despreocupada, hasta rozar en ocasiones lo banal.  

La lista se completa con varias otras grabaciones recientes, entre ellas tres de notable mérito: las vibrantes de Gustavo Dudamel con la Orquesta Filarmónica de Los Angeles (DG 2007) y Yannick Nézet-Séguin con la Filarmónica de Rotterdam (DG 2016), así como la de Jakub Hrusa al frente de la Sinfónica de Radio Berlín (Pentatone 2018), destacable esta por la pulcra y lúcida disección de los movimientos extremos.

Grabaciones:

1944       Naxos    Kussevitzky/OSinfBoston                09’52+6’00+06’28+3’44+09’09     7/4

1950       Dante     Van Beinum/OConcertgebouw       09’31+6’43+06’36+4’22+08’57     7,5/5

1953      EMI       Karajan/OPhilharmonia                   09’52+6’50+07’55+4’23+09’07     8/7,5

1956      RCA       Reiner/OSinfChicago                         09’55+5’58+07’54+4’13+08’58     9/8

1957      DG          Fricsay/OSinfRadioBerlín                09’40+6’29+07’09+4’49+08’55     9,5/7,5

1959      EMI       Kubelik/ORoyalPhilharmonic          09’54+6’32+07’04+4’28+09’25     7,5/7

1959      Sony      Bernstein/OFilNuevaYork                10’28+6’52+08’07+4’37+09’27     9/7

1961      Philips    Haitink/ORoyalConcertgebouw      09’19+6’36+06’47+4’12+09’25     8/7,5

1962       RCA       Leinsdorf/OSinfBoston                     09’40+6’25+06’58+4’15+09’13     9,5/8

1963      Mercury Dorati/OSinfLondres                         09’36+6’17+07’14+4’26+09’40     8/7,5

1965      Decca    Solti/OSinfLondres                             09’22+6’50+06’32+4’16+09’22     9/8

1965      Sony      Szell/OdeCleveland                            08’54+6’22+07’18+4’08+07’59     7/7,5

1970      DG          Karajan/OFilBerlín                            10’11+6’49+08’14+4’19+09’24     7,5/7

1970      EMI       Ozawa/OSinfChicago                        09’26+6’38+07’52+4’25+09’20     7/7

1973      Sony      Boulez/OFilNuevaYork                     09’58+6’42+07’27+4’20+08’39     7/7

1974       EMI       Karajan/OFilBerlín                            09’51+6’47+08’07+4’22+09’12     7,5/7,5

1974      DG          Kubelik/OSinfBoston                        10’12+6’38+07’19+4’30+09’42     8/7

1979       RCA       Ormandy/OdeFiladelfia                    10’00+7’03+07’31+4’40+09’59     9,5/8

1981      Decca    Solti/OSinfChicago                            09’03+6’09+06’33+4’04+09’35     10/9

1983      Philips    Dorati/OConcertgebouw                   09’53+6’33+06’50+4’33+09’40     7,5/7,5

*1989    Philips    Solti/OFilLondres                                09’15+5’50+06’10+4’05+09’28     9/8

1989      Telarc    Previn/OFilLosAngeles                      10’03+6’45+07’35+4’25+09’24     8,5/

1990       Decca    Dohnányi/OCleveland                      10’08+6’31+06’59+4’23+09’41     9/8,5

1992       EMI       Rattle/OSinfCBirmingham               10’16+6’38+07’23+4’27+09’20     7/7,5

1993      DG          Boulez/OSinfChicago                        09’30+6’26+07’43+4’02+09’24     10/9,5

1994      Teldec    Hugh Wolff/OPhilharmonia             10’21+6’32+07’59+4’22+09’37     8/9

1995       EMI       Celibidache/OFilMúnich                   12’38+8’23+11’00+4’43+11’08     8/8

1995      Decca    Blomstedt/OSinfSanFrancisco        09’41+6’04+07’06+4’25+09’14     10/9,5

1997      Conifer  Gatti/ORoyalPhilharmonic               10’21+6’16+08’10+4’34+10’19     8/8

1997       Philips    Iván Fischer/OFestivalBudapest     09’44+6’01+07’09+4’16+09’14     7/8,5

2001      Decca    Chailly/ORoyalConcertgebouw      09’56+6’13+08’03+4’36+10’01     9/10

*2003    EuroA    Boulez/OFilBerlín                               09’39+6’27+07’53+4’24+08’47     9,5/8

2007      DG          Dudamel/OFilLosAngeles                 10’33+6’36+07’49+4’27+09’57     9/9

2009      Warner  Oramo/OSinfRadioFinlandia           09’47+6’15+07’30+4’20+10’05     8/8

2016      DG          Nézet-Séguin/OFilRotterdam           10’12+6’45+08’08+4’40+09’45     9/8

2017       Chandos Edward Gardner/OFilBergen           10’31+6’19+07’04+4’16+09’50     8/9,5

2018       HMundi  Heras Casado/OFilMúnich               09’58+6’04+07’33+4’01+09’29     7/9

2018       Pentatone Jakub Hrusa/OSinfRadioBerlín      10’28+6’44+07’36+4’20+09’52     8/9

jueves, 11 de agosto de 2022

Discografía comentada de la "Leonora III" de Beethoven

 

¿El primer poema sinfónico?

La Obertura Leonora III de Beethoven es, como se sabe, una de las dos más ambiciosas y extensas (junto a la Leonora II) y seguramente la más admirada de su autor.

Compuesta, al igual que las Leonoras I y II y la llamada Obertura Fidelio (la definitiva), para preceder a su única ópera, Fidelio, es una página sinfónica de tales proporciones que no se suele emplear para comenzar la ópera, de la que es una especie de amplio resumen orquestal, sino como pieza de concierto (por esto podría considerársela un precedente del poema sinfónico, género oficialmente inaugurado por Franz Liszt). También, algunos directores -siguiendo el ejemplo de Gustav Mahler- la emplazan, tanto en disco como en escena, antes del cuadro del final de Fidelio, entre las mazmorras y la celebración de la libertad en el patio de la prisión.

La mayor parte de los principales directores de orquesta, y muchos otros que no lo son tanto, la han llevado al disco, por lo que el número de grabaciones es ingente. Pero Beethoven es uno de los compositores a los que es más difícil hacer justicia, por lo que las verdaderamente muy buenas escasean; en varias de éstas nos a centramos.

Wilhelm Furtwängler está considerado, unánimemente, uno de los gigantes de la batuta de todos los tiempos e intérprete, antes que de cualquier otro compositor, de Beethoven. No es de extrañar, pues, que una de sus grabaciones conservadas, concretamente la única de las suyas realizada en estudio, por EMI, con la Filarmónica de Viena y dentro de la ópera completa, en octubre de 1953, sea un referente ineludible. La introducción, Adagio, es un sobrecogedor descenso a los abismos. Interpretación toda ella honda, personal e inspiradísima, su Allegro final es tremendamente apasionado y dionisíaco. La orquesta está maravillosa, sobre todo las cuerdas. Como escribió el llorado crítico musical Gonzalo Badenes, esta interpretación, “genialmente subjetiva, es un constante crescendo hacia la luz”. Se trata, en mi opinión, de la primera grabación -cronológicamente hablando- modélica.

Cuatro años más tarde, en 1958, otro de los grandes directores de aquellos años, el húngaro Ferenc Fricsay, grabó para DG con la Orquesta Filarmónica de Berlín esta obertura. Una versión densa, sólida, poderosa e impactante de la gran página, a la que, puestos a ser puntillosos, podría reprochársele un predominio excesivo de las trompetas en algunas frases y un tempo un poco desbocado en la coda.

Otro gran director en los años 50 y 60 del siglo pasado, Joseph Keilberth, muerto al igual que Fricsay bastante joven (aquél en 1963, a los 48 años, y éste en 1968, a los 60), la grabó en 1961, para Teldec y con la misma orquesta berlinesa. Una versión de impresionante introducción, oscura y misteriosa, que en el Allegro parece perder un tanto la concentración, resultando un poco rutinario. Lástima, pues prometía ser una de las más grandes.

1964 alumbraba una de las más geniales interpretaciones existentes de esta gran obertura, acaso la más fascinante. Se debe a Otto Klemperer, para EMI y con la Orquesta Philharmonia de la que era titular y a la que en pocos años había llevado hasta lo más alto en el ranking internacional. El efecto demoledor que esta interpretación, francamente diferente de las demás versiones existentes, produce en el oyente merece un esfuerzo de análisis para intentar explicar los porqués. La introducción, sobria y concentrada, sin concesiones llamémosles personalistas, muestra ya una claridad extrema de texturas, en varios momentos reveladora.

La orquesta, de sonido rocoso, articulación incisiva y perfecta, de transparencia pasmosa, está en esta pieza por encima de cualquier otra, y los dos solistas con mayor papel, la trompeta y la flauta, son sencillamente increíbles. En la coda, Klemperer, a diferencia de lo que tiende a hacerse, no acelera, sino que somete el discurso a un control férreo, consiguiendo acumular una tensión tremenda, abrumadora, y la mayor exaltación imaginable. Su lógica es, a la vez, aplastante, y los fortísimos, en momentos acertadamente escogidos, son apabullantes, hasta poner los pelos de punta.

Dos años más tarde, en 1966, nos llega la versión de Herbert von Karajan con la Orquesta Filarmónica de Berlín, para DG. Tras una espléndida introducción, en los pasajes más fuertes no sólo se pierde algo de claridad (culpa, en parte, de la toma de sonido), sino que da la sensación de haber muchas veces "más ruido que nueces". Bien trazada y con momentos muy bellos, la coda es desbocada, tumultuosa, persiguiendo abiertamente lo espectacular.

De 1969 es la poco conocida y sin embargo admirable e inatacable versión de Hans Schmidt-Isserstedt con la Filarmónica de Viena, para Decca. Magnífica versión a la que sólo podría achacarse no poseer un sello o rasgo suficientemente personal. La orquesta está, además, sensacional.

Ese mismo año se publica también, en este caso por DG, la grabación de Karl Böhm, uno de los más grandes maestros beethovenianos, con la Staatskapelle de Dresde. Las secciones más sosegadas de la partitura son admirables, pero en las agitadas se desboca, tanto en lo que se refiere al tempo como a la dinámica; suena pobre la cuerda grave (culpa, en parte seguramente, de la toma de sonido) y demasiado las trompetas. Algunos acordes son en exceso secos y cortantes. Pese a atesorar momentos geniales de lirismo y dramatismo, el conjunto se resiente por falta de control emocional del director.

Sir Georg Solti grabó en dos ocasiones la Leonora III: en 1973 y en 1989, y en ambas con la misma orquesta, la de suntuosa sonoridad e hipervirtuosa Sinfónica de Chicago. Son dos interpretaciones de gran altura, con algunas aportaciones personales más que nada en detalles, que podrían ser vistas como “licencias”. Ambas versiones, salvo en algún momento, se parecen mucho entre sí y tienen también en común ser muy brillantes y espectaculares; en general la primera es más juvenil, y algo más equilibrada la segunda. Espléndidas, pues, pero que no llegan a hacer historia. 

La versión de Kurt Masur con la Gewandhaus de Leipzig (Philips, 1975) es correcta, pero rutinaria: la verdad, no hace honor a la fama de beethoveniano de ese director silesio.

Bastante superior es la del menos reputado en este terreno Vladimir Ashkenazy (Decca 1983, con la Philharmonia londinense), y no sólo a causa de la superioridad manifiesta de la orquesta británica sobre la alemana, entonces del Este.

Entre una y otra, en 1978, apareció en el mercado una de las más personales, creativas, admirables y arrebatadoras interpretaciones de la Leonora III: la de Leonard Bernstein, con la Orquesta Filarmónica de Viena, para DG, que describe con misterio y desolación el terrible ambiente de la mazmorra donde se halla secretamente preso Florestán, ambiente que da paso progresivamente a la gran exaltación de la celebración final.

En los últimos 40 años han escaseado las grandes interpretaciones de esta obertura; una de las más notables es la debida a Bernard Haitink dentro de su grabación de la ópera completa, para Philips en 1990 y con la Staatskapelle de Dresde. Es una versión de indudable solvencia, pero que no aporta nada a lo ya dicho, y que no se acerca, ni mucho menos, a las cimas de Furtwängler, Klemperer o Bernstein.

Sí se les acerca una 9 años posterior, de 1999, debida a Daniel Barenboim dirigiendo la Staatskapelle de Berlín, para Teldec y dentro también de la grabación completa de la ópera (en la que por primera vez se incorporan las cuatro oberturas compuestas por Beethoven para ella). Barenboim, en mi opinión el más sobresaliente intérprete actual del compositor de Bonn, tanto al piano como en el podio, es el músico que mayor número de obras de Beethoven ha grabado en la historia del disco, bastantes de ellas en dos, tres, cuatro -como en este caso- y hasta en cinco ocasiones.

En momento de plena madurez, a sus 56 años, ha llevado por fin al disco Fidelio, y dentro de ella la Obertura Leonora III es, igualmente, un acierto total. La introducción, honda, trágica, inquietante, es la más lenta de las que se recuerda (por ello, sobre todo, la versión en conjunto, es 20” más larga que la que le sigue en lentitud), pero no da la impresión de morosidad por la riqueza de significado que alcanza cada frase, cada nota: nada más lejos de la rutina que esta interpretación. El sentimiento de piedad ante el sufrimiento y el de exultante celebración de la libertad puede que nunca hayan sonado expresados con tal sinceridad y elocuencia. Por lo anteriormente dicho y por la asombrosa nitidez expositiva y el exhaustivo control de los medios, parece que Furtwängler y Klemperer, lo dionisíaco y lo apolíneo, se hubieran dado la mano: la coda, sin descontrolarse, consigue un efecto arrollador, incluyendo un par de detalles personales aportados por Barenboim: sendos súbitos arrebatos, verdaderamente electrizantes, a 1’20” y a unos 30” del final. La Staatskapelle berlinesa había alcanzado ya aquí estatus de orquesta beethoveniana de primerísima línea.

(No entro a valorar las grabaciones con instrumentos originales, o como quiera llamárseles).

 

 

GRABACIONES ESCUCHADAS

Incluidas las pertenecientes a la ópera completa

 

1927 DG         Klemperer/OOpEstatalBerlín                14’07   7,5/4

1941 Naxos     Walter/OMetropolitanNuevaYork        14’13   6/4

1944 DG         Furtwängler/OFilViena                        14’09   8/4

1944 DG         Karajan/OConcertgebouw                    14’42   8/5

1945 Arkadia   Toscanini/OSinfNBC                           13’11   4/4

1954 EMI        Furtwängler/OFilViena                        15’19   10/6

1954 EMI        Karajan/OPhilharmonia                        14’59   8,5/6,5

1954 Testament Klemperer/ORealDanesa                     13’31   9/5

1958 DG         Fricsay/OFilBerlín                               14’14   9/7

1958 EMI        Kempe/OFilBerlín                               14’36   9/6,5

1961 Teldec     Keilberth/OFilBerlín                            13’29   7/7,5

1961 EMI        Cluytens/OFilBerlín                             15’12   8/7,5

1961 Nota Blu Klemperer/OCoventGarden                  14’23   9/6

*1961 VAI       Szell/OSinfChicago                             12’50   7/6

1961 Teldec     Keilberth/OFilBerlín                            13’29   7,5/7

1961 Eurodisc  Masur/OGewandhaus                           13’20   7/7

1964 EMI        Klemperer/OPhilharmonia                    14’38   10/8

1966 DG         Karajan/OFilBerlín                              14’41   8/7,5

1967 Decca     Schmidt-Isserstedt/OFilViena               14’59   8,5/8

*1967 DG       Kubelik/OConcertgebouw                    14’46   8/7,5

1969 DG         Böhm/StaatskapelleDresden                 13’35   7,5/7

1970 Philips    Jochum/OConcertgebouw                    13’32   8,5/7,5

1975 Decca     Solti/OSinfChicago                              13’57   8/8

1975 Philips    Masur/OGewandhaus                           13’42   7/7,5

1978 DG         Bernstein/OFilViena                            14’56   9/8

*1981 DG       Bernstein/OFilViena                            13’50   8,5/7,5

1983 Decca     Ashkenazy/OPhilharmonia                   14’59   8,5/9

1985 Sony       C.Davis/OSinfRadioBávara                  15’32   8,5/9

1986 DG         Karajan/OFilBerlín                              13’53   7,5/9

1989 Decca     Solti/OSinfChicago                              13’52   8,5/9

1990 Philips    Haitink/StaatskapelleDresden               14’10   8/9

*1990 TDK     Wand/OSinfNDRHamburgo                 14’20   8/7

1999 Teldec     Barenboim/StaatskapelleBerlin             15’26   10/10

*2006 EuroA   Barenboim/OWest-EasternDivan          14’38   9/8,5

*2006 Medici  Barenboim/OWest-EasternDivan          15’08   9/9

*2007 Medici  Mehta/OComunidadValenciana             14’15   7/8

*2011 C Major Barenboim/OWest-EasternDivan          14’52   9,5/9,5

2012 SanFrS    Tilson Thomas/OSinfSanFrancisco       13’58   7/9,5

*2015 Sony     Welser-Möst/OFilViena                       13’18   7/8,5