Mostrando entradas con la etiqueta Dueñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dueñas. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de febrero de 2025

Novedades discográficas: Queyras, Ridout, Donohoe, Ott, Thibaudet, Dueñas

 


BACH: las 6 Suites para violonchelo solo – Jean-Guihen Queyras (Harmonia Mundi)

Queyras ya las había grabado en 2008 para el mismo sello. No las tuve entre mis favoritas. Pero las de ahora me han gustado, en general, algo menos aún. No hay duda de que toca muy bien y de que posee un gran sonido. Pero me molestan mucho lo que creo que son guiños a la interpretación (mejor, a qué engañarnos: ejecución) históricamente informada: demasiada ornamentación, que para mí desdibuja la línea de la sobria y genial escritura bachiana, y demasiados, casi constantes, breves reguladores dinámicos, así como brusquedades varias. Lo siento, me molesta y me indigesta escuchar estas cosas. Pero, por supuesto, habrá a quienes les encante esta forma de tocar; están en todo su derecho.

¡Qué contraste con la Segunda Partita para violín solo de Bach que acaba de grabar a la viola Timothy Ridout, un instrumentista sensacional! Nacido en Londres en 1995, es claramente un fuera de serie. El CD que acaba de editar Harmonia Mundi contiene, además de la magna partitura bachiana, las Fantasías 1 y 7 para violín solo de Telemann arregladas por el propio Ridout. La admirable Elegía para viola sola de Britten y la pieza In manus tuas de Caroline Shaw (Greenville, 1982) completan este apasionante CD.

 

BUSONI: Fantasía contrapuntística. Sonatinas 1 y 2. Sonatina brevis. Variaciones y fuga sobre el Preludio Op. 28/10 de Chopin. Transcripciones de Bach: Toccata y fuga BWV 565, Preludio y fuga BWV 532 – Peter Donohoe, Karl Lutchmayer (Chandos)

Es la segunda publicación del pianista Peter Donohoe dedicada al gran Ferruccio Busoni (1866-1924), uno de los enormes pianistas de su tiempo y un compositor mucho más importante de lo que dice su más bien escasa fama. Tiene, entre otros, grandes valedores en Alfred Brendel y Daniel Barenboim (quien, sin embargo, no ha grabado nada suyo de piano, aunque sí una ópera -Die Brautwahl- y dirigido otra, Doktor Faustus, entre otras composiciones). Pues bien: la gigantesca Fantasia contrappuntistica se ofrece en la versión para dos pianistas (yo conocía solo la de un único pianista), en la que Donohoe colabora con Karl Lutchmayer, quien por su parte toca también admirablemente la Sonatina brevis. Las transcripciones de las composiciones para órgano de Bach suenan grandiosas, lo que puede no gustar, pero lo más probable es que así las concibiese Busoni. En suma: espléndidas interpretaciones de obras poco conocidas pero de gran valor, y estupendas tomas de sonido.

 

FIELD: los 18 Nocturnos – Alice Sara Ott (DG)

El irlandés John Field (1782-1837) inventó, sí, el nocturno, lo cual siempre se recuerda al hablar de los de Chopin, pero a la luz de los del polaco aquellos palidecen un montón: son música muy de salón, delicada y ornamental, realmente poco poética y nada profunda. Ott las toca primorosamente, eso sí, y seguramente muy en la línea de lo pretendido por su autor.

 

KHACHATURIAN: Concierto para piano. Transcripciones para piano (Adagio de Espartaco; Danza del sable y Canción de cuna de Gayaneh; Suite de Mascarada. Estampas infantiles) – Jean-Yves Thibaudet/Orquesta Filarmónica de Los Angeles/Gustavo Dudamel (Decca)

Hacía años que no escuchaba el Concierto (1936) de este compositor armenio (1903-1978), pero no tengo la menor intención de volverlo a hacer: me parece, me vuelve a parecer una obra de puro lucimiento, anacrónica, aparatosa, efectista, tirando a vulgar, y cuentista. Eso sí, está muy bien servida en esta grabación. Las Estampas infantiles, de 1964, sí son originales para piano.

 

PAGANINI: los 24 Caprichos. Etc. – María Dueñas (DG)

Impresionante trabajo de la sensacional violinista granadina (n. 2002), que yo diría que ya es una de las grandes del panorama internacional, pues a su triunfo con el comprometidísimo Concierto de Beethoven añade ahora este despliegue formidable de virtuosismo. No se trata de una versión más, por muy bien tocada que esté, de los Caprichos paganinianos, sino una recreación que intenta -y consigue- salirse del mecanicismo con el que suelen ejecutarse, plagada de detalles muy personales, y que en muchos casos me han parecido muy bien traídos; sin embargo no me ha gustado un pelo cómo frasea, rizando el rizo, el famoso tema -del que tantas series de variaciones se han escrito- del Capricho 24. El álbum se completa con piezas de Berlioz, Saint-Saëns, Wieniawski, Sarasate, Kreisler, Jordi Cervelló (Barcelona, 1935-2022) y Gabriela Ortiz (México, 1964), en las que cuenta con diversos colaboradores. Una reflexión personal: Dueñas posee una técnica excepcional y un gran talento… en bruto. Para llegar a ser una artista de primerísimo orden, lúcida y equilibrada, necesitaría de algún músico de gran solidez (pianista, director…) que la encaminara. 

sábado, 6 de mayo de 2023

Una excepcional María Dueñas graba el Concierto de Beethoven... y más

 

Composiciones y cadenzas de cinco autores

La joven violinista granadina de 20 años, formada en Dresde y Viena y ganadora en 2021 del Premio Yehudi Menuhin, acaba de publicar un interesantísimo (y poblado de riesgos) disco para DG. Nada menos que “el Concierto de los Conciertos de violín”, el de Beethoven -seguramente en el que más solistas no han dado la talla- más una serie de piezas de interés: un movimiento (Adagio) de la Sinfonía concertante para violín y arpa WoO13 de Spohr, la Berceuse op. 20 de Ysaÿe, la Habanera de Saint-Saëns, la Leyenda op. 17 de Wieniawski, Liebesleid (Penas de amor) de Kreisler y, lo más interesante, las cadenzas para el primer movimiento del Concierto de Beethoven compuestas por Spohr, Ysaÿe, Saint-Saëns, Wieniawski y Kreisler. Actúan junto a Dueñas la Orquesta Sinfónica de Viena (¡qué poco ha grabado en las últimas décadas este espléndido conjunto!) y Manfred Honeck. El disco se titula, con acierto, “Beethoven and beyond”.

La cadenza de Spohr resulta demasiado breve (1’21”) y concisa, y, la verdad, no aporta gran cosa, pero no deja de ser curioso conocerla. Las otras cuatro son más extensas (más de 4 minutos) y desarrolladas: la de Ysaÿe es una creación audaz y muy personal; clásica y espléndida la de Saint-Saëns, más virtuosista y quizá la más violinística la de Wieniawski. Finalmente, la de Fritz Kreisler es quizá la que mejor cuadra dentro del Concierto de todas las que he escuchado; por algo es, de lejos, la más frecuentada. De las obras citadas, destacaría su sensacional interpretación de la Habanera.

Dentro del Concierto, María Dueñas toca las suyas propias (también hacen lo mismo Kremer, Vengerov o Michael Barenboim), que no me parecen mal, pero sí quizá un poco innecesariamente largas (casi 5’ la del Allegro ma non troppo inicial).

Dueñas posee -aparte de un asombroso dominio técnico del instrumento- un sonido bellísimo, rico, suntuoso, ¡y que a la vez casi todo el tiempo destila gran ternura! También aplica, en todo lo que aquí toca, un vibrato muy intenso, lo que probablemente no guste a algunos. A mí no me molesta, ni siquiera en Beethoven, pues no me parece excesivo. Simplemente, se inscribe en la tradición de los violinistas de la época dorada de los años 50, 60 y 70 -Menuhin, Stern, Oistrakh, Milstein, Szeryng y, más tarde Zukerman-. Asombra decirlo, ¡no tiene que envidiarles! (con la, creo, excepción de Menuhin y de Zukerman).

En ningún momento se deja llevar Dueñas por el virtuosismo exhibicionista, lo cual es particularmente llamativo y admirable en una persona tan joven (ese exhibicionismo les pierde, para mi gusto, a varios astros del violín).

Dueñas, con un fraseo de admirable legato (sus trinos, por ejemplo, nunca son mecánicos) posee una musicalidad excepcional, un buen gusto a prueba de bombas, lo que le lleva -por poner el ejemplo más crucial- a salir más que airosa en la sublime sección central del primer movimiento, piedra de toque para todo músico que toque el violín.

La dirección de Manfred Honeck no es, evidentemente, del nivel de Furtwängler, Klemperer (ambos con Menuhin) o Barenboim (con Zukerman sobre todo), pero me parece muy correcta si bien algo impersonal (son, por cierto, esas tres grabaciones las únicas a las que les puse un 10 en mi lista particular). Concluyendo: otra maravillosa violinista de hoy; quizá no “una más”. Veremos qué tal su Mozart, su Mendelssohn, su Brahms, Tchaikovsky, Sibelius, Bartók, Berg…