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viernes, 10 de abril de 2026

Todo Barenboim con la Orquesta de París en Warner (EMI y Erato)

 

 

De 1972 a 1989

Este álbum no recoge, por supuesto, todas las muy numerosas grabaciones que estos intérpretes hicieron para DG, ni las -pocas- para CBS/Sony. Aun así, son 15 CDs agrupados en una preciosa caja en la que cada disco reproduce la portada del LP original correspondiente. El libretillo, de 44 páginas, contiene un muy interesante artículo de Rémy Louis que ofrece numerosas informaciones poco conocidas. Por ejemplo, que la primera actuación del argentino con esta orquesta, el 23 y el 25 de septiembre de 1975, fue Romeo y Julieta de Berlioz con Berganza, Jean Dupouy y Bastin, o la fundación en 1982 del Festival Mozart junto al régisseur Jean-Pierre Ponnelle, la invitación regular a grandes directores como Böhm, Jochum, Celibidache, Kubelik, Giulini, Bernstein, Boulez o Mehta y a otros entonces jóvenes como Muti, Sinopoli o Chailly, así como a solistas primerísimos: Arrau, Michelangeli, Curzon, Brendel, Pollini, Lupu, Perahia, Milstein, Mutter, Zukerman, Perlman… o cantantes como Fischer-Dieskau, Waltraud Meier y Jessye Norman. Barenboim dirigió por esos años (1975-1989) multitud de composiciones contemporáneas: de Messiaen, Dutilleux, Gilbert Amy, Lutoslawski, Takemitsu, Henze, Boulez, Denisov, Penderecki, Berio…

Los discos han sido numerados por orden cronológico; los dos primeros, grabados en 1972 y 1974, son anteriores a la titularidad de Barenboim. Comienza la serie con Bizet: una Suite de Carmen (5 números), Juegos de niños y la Suite I de La Arlesiana (lástima, no está la II). Espléndidas interpretaciones, vibrantes y no estrictamente a la francesa, según el extendido tópico. Más alejado aún de lo meramente francés es la impresionante, dramática y sobrecogedora versión del Requiem de Fauré, con el soberbio Coro del Festival de Edimburgo (aún no se había fundado el de la Orquesta, dirigidos ambos por Arthur Oldham), la exquisita -nada ñoña- Sheila Armstrong y el imponente Fischer-Dieskau. Se completa el disco con la Pavana en versión sinfónico-coral. Vuelta a Bizet en 1975: una bellísima Sinfonía (con el excelso oboe de Maurice Bourgue en el Andante) y dos páginas poco conocidas: La Jolie fille de Perth y la Obertura Patria. Del mismo año es el primer disco Mozart, en el que se aprecia cierta incomodidad de la orquesta con la música del salzburgués: el Concierto de flauta K 313 y el Andante K 315, más el de oboe, K 314. Soberbios solistas de la Orquesta: Michel Debost y el citado Bourgue. De 1976-77 es el 5º CD: los dos más notables Conciertos para violín (4º y 5º) de Vieuxtemps, con un deslumbrante Itzhak Perlman, cuyo virtuosismo e intensidad dejan sin respiración. Barenboim está ¡a su altura!

A partir de aquí empiezan las tomas digitales. Grabado en febrero de 1983 fue el CD que contiene una de las tres o cuatro mejores Sinfonías “Júpiter” de la historia del disco (¡menudo avance de la Orquesta, que está sensacional, en esos ocho años!), completada con una versión irreprochable pero algo voluminosa de la Eine kleine Nachtmusik. Esta Sinfonía 41 no había sido, ¡inexplicablemente! pasada a CD hasta ahora.

En 1984 se registró el segundo Requiem de Mozart por Barenboim. Yo asistí al concierto que precedió en un día (o siguió, no estoy seguro) a la grabación. El anterior, de 1972, fue con la English Chamber Orchestra y el Coro John Alldis. El nuevo no tiene un cuarteto vocal tan alucinante como el primero (Armstrong, Baker, Gedda, Fischer-Dieskau), pero sí uno excelente y sin fisuras: Kathleen Battle, Ann Murray, David Rendall y Matti Salminen. Muy bien el nutrido Coro de la Orquesta, la interpretación es sumamente dramática y decididamente desoladora: una de las grandes del disco, no lejos de las líneas de Böhm, Karajan o Giulini.

Con los siguientes discos pasamos de grabaciones originales de EMI a las de Erato. Las Noches en los jardines de España de Falla con Martha Argerich y los cinco números de Iberia de Albéniz orquestados por Fernández Arbós datan de 1986, en público en la Sala Pleyel de París. Las cualidades que solemos asociar a la pianista de Buenos Aires están perfectamente presentes en esta interpretación, en completa sintonía con la batuta. Creo que las piezas de Iberia están correctamente servidas, pero… lo siento, no me gusta el trabajo que hizo Arbós (y menos con la rabia de saber que su contrato impidió que Ravel orquestase la obra completa).

1986: cal y arena en dos composiciones rusas. La consagración de la primavera de Stravinsky presenta serios altibajos, pero, sobre todo, es una toma de sonido inexplicablemente desequilibrada. Por el contrario, el Poema del éxtasis de Scriabin es rigurosamente ejemplar: ardiente, sensual y de sabia planificación. E intachable toma de sonido.

CD 10, de 1987: las Sinfonías 1 (1951) y 2 “Le double” (1959), reconocidas composiciones de Henri Dutilleux, alcanzan interpretaciones magistrales. El disco 11, del mismo año, es una de las joyas de esta colección: admirable recreación de la Tercera Sinfonía,“el Poema divino”, de Scriabin, y una enormemente sentida Sinfonía de los Salmos de Stravinsky.

CD 12, de 1988: lo mismo puede aplicarse a los emotivos Kindertotenlieder de Mahler (en público), a unos Wesendonck-Lieder de Wagner de libro, más tres lieder de Hugo Wolf (In der Frühe, Denk’ es, o Seele!, Wo find’ ich Trost) orquestados por el autor. El talento y la expresividad de Waltraud Meier pasan de la escena a la sala de conciertos.

CD 13: monográfico Hugo Wolf: el magnífico y casi desconocido poema sinfónico Pentesilea, Preludio y Entreacto de la ópera El Corregidor (basada, sí, en El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de Alarcón, espléndida ópera quizá inédita en España), la Serenata Italiana (con la viola de la portuguesa Ana Bela Chaves) y Scherzo y Final. Un disco raro y apasionante.

No es Edison Denisov (1929-1996) uno de los compositores rusos del XX más conocidos; sin embargo sus méritos son grandes. Por ejemplo en esta Sinfonía -enfrentamiento entre la luz y las tinieblas, en expresión de Ekaterina Kuprovskaja- encargada por la Orquesta de París y estrenada con Barenboim en 1988; he aquí su grabación en público en la Salle Pleyel. Aparte de por sus creaciones, Denisov es reconocido por haber completado el oratorio Lazarus de Schubert (1995) y la ópera de Debussy Rodrigue et Chimène (1993).

El último disco de la caja reúne grabaciones de 1988 y 1989 de tres importantes composiciones de Pierre Boulez, compositor con el que Barenboim ha gozado de una muy especial, intensa relación: Rituel (in memoriam Bruno Maderna), Messagesquisse y Notations (los números 1, 4, 3 y 2: los orquestados por su autor hasta aquel momento). Esta última serie, que Barenboim ha dirigido multitud de veces y registrado en cuatro ocasiones, se ha convertido en la obra más divulgada de su autor (ha sido grabada hasta en una decena de ocasiones: además de por el compositor, por Abbado, Gielen o Rattle, entre otros).

Los discos originales de EMI dicen (no me fío de que siempre sea cierto) haber sido remasterizados. Pero lo importante es que varios de ellos, y también alguno de Erato, suenan ahora mejor que en las ediciones originales.

Quedamos a la espera de otra caja, de 37 CDs, con las grabaciones para EMI, Erato y Teldec (sellos integrados hoy en Warner) de Barenboim con la Orquesta Sinfónica de Chicago. Saldrá a la venta el 15 de mayo.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Algunas novedades discográficas

 

Nathalie Stutzmann dirige Dvorák

La magnífica contralto lleva ya algunos años empuñando la batuta, y le he escuchado algunas interpretaciones francamente interesantes. Principal directora invitada de la Orquesta de Filadelfia, ahora ha grabado para Erato, al frente de una notable Orquesta Sinfónica de Atlanta, la Suite americana y la Sinfonía “del Nuevo Mundo”. En la primera obra triunfa de lleno: es una de las más admirables versiones (pocas) que haya escuchado. Pero, ¡ay!, la Sinfonía son palabras mayores: me parece un grave atrevimiento de la cantante francesa (Suresnes, 1965) abordarla, dado que su amplísima, inmensa discografía cuenta con interpretaciones colosales que culminan en la absoluta genialidad de Celibidache. Frente a este, a Fricsay, Giulini, Böhm o Karajan, Stutzmann palidece irremediablemente. Quede claro que “dirige muy bien”: posee ya una sólida técnica de batuta, analizando y desmenuzando las dos partituras de este disco con minuciosidad. Pero la Op. 95 le queda muy desigual: frente a pequeños hallazgos notables y a pasajes admirablemente conseguidos -sobre todo en el Largo- falla claramente en las codas de los movimientos extremos, demasiado veloces y desinfladas, y en un scherzo “troppo vivo” y algo desmadejado. 

 

Recital en Santander de Sokolov: Purcell/Mozart en DG

El 18 de agosto de 2023 ofreció Grigory Sokolov en el Palacio de Festivales de Santander el recital que ahora ofrece DG. Es muy infrecuente escuchar tanta música de Henry Purcell en una actuación pianística: la Suites 2, 4 y 7, la Chacona en Sol menor y otras tres piezas muy breves. Pero Sokolov suele ofrecer en sus recitales bastante música del XVIII. Estas interpretaciones del inglés fueron ciertamente magistrales; aun así, no me resisto a señalar que usó y abusó de la ornamentación, que llegó -para mi gusto- a resultar cargante.

La Sonata K 333 de Mozart sonó honda, seria y sumamente hermosa, alejadísima de la tentación rococó, si bien fue en conjunto más apolínea que expresiva, casi sin inflexiones de tempo o dinámica. Esto no ocurrió en un profundo y sentido Adagio K 540.

De propinas, dos piezas de Rameau -autor tan frecuentado en los recitales del ruso-, otras dos Chopin -el impresionante Preludio 15, quizá en exceso moroso y estático, y una excelsa Mazurca nº 40, op. 63/2-, para terminar con una personalísima y magistral recreación del Preludio BWV 855 de Bach en el conocido arreglo de Alexander Siloti. Espléndida toma sonora, que no excluye los aplausos.

 

Innecesario CD con los dos Tríos de Mendelssohn

El pianista Jeremy Denk, el violinista Joshua Bell y el cellista Steven Isserlis protagonizan un nuevo disco Sony que queda lejos de las grandes versiones de los Opp. 49 y 66 de Mendelssohn. El único aliciente del disco es la curiosidad de la versión alternativa -casi idéntica- del Andante con moto tranquillo, segundo movimiento del primero de los Tríos. Individualmente no me ha entusiasmado ninguno de estos tres instrumentistas*, y, además, creo que la labor camerística de diálogo entre ellos no está muy trabajada. Así que disco a ignorar. Por cierto que del Op. 49 existen numerosas interpretaciones en disco, pero muchos menos del Op. 66: desproporción que no creo que se sustente en diferencias de calidad entre ambas composiciones, de 1839 y 1845. Un CD con los dos Tríos mucho más recomendable: Emanuel Ax, Itzhak Perlman y Yo-Yo Ma (Sony 2010).

*Bell “resucitó” del casi completo olvido en el que se hallaba tras hacerse eco la prensa mundial de que se puso a tocar en el metro de Nueva York, y casi nadie que pasó junto a él lo reconoció. Recogió un puñado de dólares.

 

Mao Fujita interpreta “72 Preludios”

Sony acaba de lanzar un doble CD con ese título, que habría sido más claro si hubieran bautizado la publicación como “24 x 3 Preludios”, porque consta de los 24 Op. 28 de Chopin, los 24 Op. 11 de Scriabin y los 24 (1945) de Akio Yashiro (1929-1976), compositor japonés del que no había escuchado nada. Discípulo y amigo de Messiaen, estos Preludios, probablemente notables (me confieso incapaz de dar una opinión personal que pueda transmitir a mis lectores), suenan sin duda como muy anteriores a las piezas pianísticas del compositor francés. Fujita (Tokio, 1998) obtuvo en 2019 la Medalla de plata en el Concurso Tchaikovsky de Moscú. Posee una técnica y un sonido muy depurados y, sobre todo, un sentido musical muy desarrollado: en los Preludios de Chopin acierta en todos y cada uno de ellos, con un enfoque cabal donde los haya y sin cometer ningún tipo de excesos. Gran sensibilidad demuestra también en los de Scriabin, cuyo lenguaje y estilo de la primera época del ruso capta de modo especialmente certero. ¡Otro joven pianista a seguir!

 

Klaus Mäkelä no es el único

La publicidad que rodea a Klaus Mäkelä es abrumadora; todo el mundo habla de él. Pero no es el único director más o menos joven de mucho talento. No es necesario que cite ocho o diez nombres, pues varios de ellos han ido saliendo a relucir en este blog. Sin ir más lejos, acabo de escuchar una Novena Sinfonía de Bruckner (¡nada menos! Pocas obras son más arriesgadas y críticas) que, evidentemente, no es como la (inalcanzable) de Giulini en Viena, pero que es un modelo de sensatez y musicalidad, absolutamente irreprochable. Es del CD del sello Accentus, y sus intérpretes son Jakub Hrusa y la Orquesta Sinfónica de Bamberg. No es, ni mucho menos, lo primero más que convincente que le escucho a este director.

lunes, 29 de abril de 2024

Las interpretaciones favoritas de mi colección de discos (VI)

 

MAHLER

-Sinfonía 4 – Schwarzkopf/OPhilharmonia/Klemperer

-Sinfonías 5 y 6 – Barbirolli/ONewPhilharmonia

-Sinfonía 7 – Klemperer/ONewPhilharmonia

-Sinfonía 9 – Chailly/OConcertgebouw

-La Canción de la Tierra – Fischer-Dieskau, King/OFilViena/Bernstein

-Lieder: Eines fahrenden Gesellen, Kindertoten, Rückert – Baker/OHallé, OPhilharmonia/Barbirolli

 

WOLF

-Pentesilea – Horst Stein/OSuisseRomande

-Cancionero español – Schwarzkopf, Fischer-Dieskau/Moore

-Cancionero italiano – Schwarzkopf, Fischer-Dieskau/Moore

-42Goethe-Lieder. 47 Mörike-Lieder – Fischer-Dieskau/Barenboim

-Los 3 Lieder de Mignon – Ludwig/Werba

 

ELGAR

-Concierto cello. Sea Pictures – Du Pré/Baker/OSinfLondres/Barbirolli

-Variaciones Enigma – Andrew Davis/OPhilharmonia  Signum 2009

-Falstaff. 2 Sinfonías –Barenboim/StaatskapelleBerlin

 

MASSENET

-Manon – Sills, Gedda, Souzay, Bacquier/CoroAmbrosian/ONewPhilharmonia/

Rudel

 

SAINT-SAËNS

-Carnaval de los animales – Shani, Kociuban/OSinfViena/Shani

-Concierto piano 2 – A.Kantorow/TapiolaSinfonietta/J.J.Kantorow

-Concierto violín 3. Danza macabra – Perlman/OdeParís/Barenboim

-Sinfonía 3 “con órgano” – Litaize/OSinfChicago/Barenboim

-Samson et Dalila – Domingo, Obraztsova, Bruson, Thau, Lloyd/ Coro&OdeParís/Barenboim

 

FAURÉ

-Pelléas et Mélisande. Pavana – Dutoit/OSinfMontreal  

-Cuarteto con piano 1. Quinteto con piano 1 – Rogé/Cuarteto Ysaye

-Requiem – Armstrong, Fischer-Dieskau/CoroFestEdimburgo/OdeParís/ Barenboim

-18 Melodías – Baker/Parsons

 

PUCCINI

-Tosca – Caballé, Carreras, Wixell/CoventGarden/Colin Davis

-Madama Butterfly – Freni, Pavarotti, Ludwig, Kerns/CoroÓperaEstatal/ OFilViena/Karajan

-Il tabarro – L. Price, Domingo, Milnes/ONewPhilharmonia/Leinsdorf

-Gianni Schicchi – Gobbi, Cotrubas, Domingo/OSinfLondres/Maazel  

-Turandot – Sutherland, Pavarotti, Caballé, Ghiaurov/CoroAlldis/OFilLondres/ Mehta

 

ALBÉNIZ

-Iberia. Suite española – Larrocha 1986

 

GRANADOS

-Goyescas. El pelele – Perianes

-12 Danzas españolas. Valses poéticos – Larrocha  RCA 1995

 

SCRIABIN

-Poema del éxtasis. Sinfonía 3 “Poema divino” – Barenboim/OdeParís

-Las Sonatas piano – Ashkenazy

 

ZEMLINSKY

-Sinfonía Lírica – Varady, Fischer-Dieskau/OFilBerlín/Maazel

-Cuartetos 2 y 3 – Cuarteto LaSalle

 

RACHMANINOV

-Concierto 2. Rapsodia Paganini – Ashkenazy/OConcertgebouw, OPhilharmonia/ Haitink  

-Concierto 3 – Gavrilov/OdeFiladelfia/Muti

-Sinfonía 2 – Previn/ORoyalPhilharmonic

-La Danza de los muertos – Dutoit/OdeFiladelfia

-Danzas sinfónicas. Las campanas – Orgonasova, Popov, M.Petrenko/

CoroRadioBerlín/OFilBerlín/Rattle

-Sonata cello y piano – Weilerstein/Barnatan

-Los 17 Études-tableaux – Lugansky HMundi 2023

viernes, 5 de mayo de 2023

Premio Jaén de Piano 2023 (y II): Bach, Estudios y música española

 

Premio Jaén de Piano 2023: otra estadística

En la primera prueba, eliminatoria, se exige tocar un Preludio y fuga de El clave bien temperado de Bach, un Estudio de Chopin, Liszt, Scriabin, Rachmaninov, Debussy, Stravinsky, Bartók o Ligeti, y, finalmente, “una obra de importancia compuesta en el siglo XX o el XXI”.

He aquí la frecuencia con la que aparecen los autores de los Estudios:

40 veces Chopin

22 Liszt

21 Rachmaninov

11 Scriabin

4 Ligeti

2 Debussy

2 Bartók

Stravinsky es el único de los compositores propuestos por la organización que no aparece. En realidad, salvo error, solo compuso los, poco conocidos, 4 Estudios op. 7, de 1908.

 

En cuanto a las obras importantes del XX o el XXI, he aquí la frecuencia de los autores:

25 veces Ravel

17 Scriabin

14 Prokofiev

5 Debussy

5 Stravinsky

5 Messiaen

4 Rachmaninov

4 Medtner

3 Bartók

3 Carl Vine

2 Janácek

2 Berg

2 Shostakovich

1 Albéniz, Busoni, Szymanowski, Schoenberg, Hindemith, Barber, Lowell Liebermann, Marc-André Hamelin y Nikolai Kapustin.

 

En la segunda prueba, igualmente eliminatoria, se ha de interpretar una composición de Isaac Albéniz (de Iberia -salvo Evocación- o Navarra), de Granados (de Goyescas o El pelele) o de Falla (la Fantasía bética, o al menos dos de las Cuatro piezas españolas).

 

He aquí, finalmente, lo escogido:

11 optaron por Triana (de Iberia)

11 por Requiebros (de Goyescas)

10 El Albaicín (Iberia)

10 Quejas o La maja y el ruiseñor (Goyescas)

9 El Puerto (Iberia)

9 El amor y la muerte (Goyescas)

9 El pelele

6 El fandango del candil (Goyescas)

6 Fantasía bética

4 Eritaña (Iberia)

4 Navarra

3 Corpus Christi en Sevilla (Iberia)

2 Rondeña (Iberia)

2 Málaga (Iberia)

1 Almería (Iberia)

1 Cuatro piezas españolas

1 Dos de las Cuatro piezas españolas (Cubana, Montañesa)

martes, 6 de diciembre de 2022

Tres nuevos discos de piano: Pollini/Beethoven, Lu/Schubert y Mikdad/Scriabin, Ravel

 

Incalificable Pollini en las Sonatas 28 y 29 de Beethoven

¡Qué mal sabor de boca me ha dejado este disco del sello DG! Maurizio Pollini nunca ha sido -en mi opinión- un gran intérprete de Beethoven; en todo caso, bastante mejor en los Conciertos (sobre todo en el “Emperador” con Karl Böhm) que en las Sonatas. Pero precisamente antes de enfilar la grabación del ciclo, ¡que se ha dilatado a lo largo de 39 años!, interpretó las cinco últimas (DG 1975 y 1977) en versiones bastante mejores que la media de las que vinieron después.

Pero ahora, a sus 79 años (u 80, no sé exactamente cuándo han sido grabadas), ha emprendido el registro de estas dos Sonatas -siguiendo a las tres últimas, que publicó en marzo de 2020- y, en lugar de tratar de adaptar las grandes, hasta enormes dificultades que presentan a su estado actual de dedos, ha optado por aparentar que no ha perdido nada de mecanismo, y todo son carreras. Pero atropelladas, con muchas notas falsas y falta de claridad (los numerosos trinos rara vez los hace con limpieza). No faltan, claro, frases hermosas aquí y allá, que recuerdan al que fue un gran pianista, pero son breves retazos que no enderezan estas versiones ciertamente lastimosas. La 28 es más pasable (¡poco!), pero la “Hammerklavier” es un dislate: un primer movimiento rapidísimo hasta el absurdo, que pierde todo su empuje, y la fuga final, un destrozo de tomo y lomo. Lejos de seguir los ejemplos de Rubinstein, Arrau o Barenboim, que se acomodaron en su vejez a su estado, Pollini ha optado por hacernos creer que puede tocar lo que echen, y a velocidad supersónica. Pero, me pregunto, ¿no se ha escuchado desapasionadamente a sí mismo?

(P. D.: Por si alguien estuviera pensando que podría estar dándole yo la razón al tan desafortunado artículo de Justo Romero en el que -con una tremenda desconsideración que no delataba sino desprecio- llamaba a Pollini, así como a Domingo y a Barenboim, “momias vivientes”, diré que nada tiene que ver ese feo asunto con este disco: allí escribía Romero que Pollini no debió de salir en Salzburgo a tocar un programa en el que figuraba la “Hammerklavier” por puro miedo, cuando pocos días después se supo que los doctores le detectaron un serio problema cardíaco. Nada tiene que ver esto con el disco, que es un documento perdurable, y que no comprendo cómo se ha permitido que salga a la luz. Recuerdo muy bien lo puntilloso que era Pollin hace años. He aquí una significativa anécdota: cuando se lanzó su grabación de las Sonatas 2 y 3 de Chopin, allá por 1985, recibimos en PolyGram España, donde yo trabajaba, una copia del LP. Inmediatamente después nos llegó una “orden” de la Deutsche Grammophon central para que, cuando llegasen los ejemplares que habíamos pedido a la fábrica de Hannover, procediéramos a devolverlos sin ponerlos a la venta, pues Pollini había exigido su destrucción, ya que había algo en su interpretación que no podía tolerar -entendimos que alguna nota falsa o alguna frase no bien resuelta-. Pero antes de su destrucción, yo y alguien más de PolyGram España escuchamos el disco por nuestra cuenta, y no fuimos capaces de encontrar ningún defecto de ejecución o interpretación. Esto da idea del nivel de autoexigencia que tenía Pollini… por entonces)

 

Eric Lu patina en las Sonatas D 784 y 959 de Schubert

Todo lo (poco) que le había escuchado hasta ahora a este interesante pianista me había gustado bastante o mucho (pueden verse los textos del 24-11-2020 y del 22-10-2022). Pues bien, en este disco que acaba de lanzar Warner creo que Lu ha metido la pata. Las interpretaciones de estas dos Sonatas son muy lentas, hasta el punto de que no puede sostener el tempo sin perder la tensión y hasta el hilo en muchos momentos (¡no, no es Sviatoslav Richter!). Por otro lado, introduce multitud de ideas -mejor llamarles ocurrencias- que no hacen, casi en todas las ocasiones, sino despistar al oyente y poner en peligro la continuidad del discurso. Hay que recordarlo: está muy bien introducir hallazgos personales, pero no todos valen, por supuesto. Me da la impresión de que en este disco Lu ha pretendido epatar, como diciendo mirad qué desbordante creatividad la mía (me ha recordado un poco, ay, al maduro Ivo Pogorelich con el norte perdido). No, lo siento, Lu no me ha convencido aquí. Y a la D 784 le falta agonía en el primer movimiento y contundencia, rebeldía, en el tercero. El bellísimo Allegretto D 915 que completa el disco, nada extravagante ni forzado, está bastante mejor.

 

“The Scriabin - Ravel connection”: disco de Aidan Mikdad

No había oído el nombre de este pianista (Amsterdam, 2001), que ha estudiado en la Escuela Reina Sofía de Madrid con Dimitri Bashkirov, así como también con Richard Goode, András Schiff o Jean-Yves Thibaudet. Pues bien, este disco suyo del sello Lynn intenta conectar de algún modo a Ravel con Scriabin: interesante idea. Lo cierto es que Mikhad toca muy bien e interpreta con gran acierto las obras aquí presentes de ambos: del ruso la Segunda Sonata, op.19 (“Sonata-Fantasía”) y el interesantísimo Preludio y Nocturno, op. 9, para la mano izquierda, así como, del francés, el dificilísimo Gaspard de la nuit. Sobresaliente en ambos compositores, tanto por la ejecución como por la comprensión y por la idoneidad sonora, hasta el punto de que pueda situarse entre lo mejorcito que hemos escuchado en estas obras; Scriabin y Ravel no son aquí tan distantes, en efecto (mucho más lo serían si las piezas de Scriabin hubieran sido de última época). El disco, muy bien grabado, es sin embargo muy parco en duración: ¡poco más de 40 minutos! En todo caso, ¡otro pianista a tener muy en cuenta!

domingo, 18 de septiembre de 2022

Tres pianistas: Igor Levit, Alexandre Kantorow, Bernd Glemser

 

“Tristan”, nuevo álbum de Levit

Sony vuelve a lanzar otra grabación de su pianista estrella, Igor Levit, sigo pensando que bastante sobrevalorado. Este doble CD propone un programa extraordinariamente curioso. Comienza con el hiperfamoso Tercer Sueño de amor de Franz Liszt. En una versión algo rápida y escasamente poética, por cierto. Duraciones de las versiones que más me gustan: Rubinstein: 4’32”; Barenboim: 4’35”; Arrau: 4’57” (Levit: 3’54”).

Sigue Tristan, de Hans-Werner Henze, singular y ambiciosa composición de 1973, articulada en seis partes, para piano, cinta magnética y orquesta, de más de tres cuartos de hora de duración. Solo he escuchado la versión dirigida por el autor, con Homero Francesch de solista (DG 1975) y, sinceramente, no me considero capaz de decir nada con fundamento tras compararlas. Supongo que ambas son más que buenas…

Viene luego el Preludio I de Tristán e Isolda de Richard Wagner transcrito para piano no por Liszt (quien sí adaptó la Muerte de Isolda), sino por Zoltán Kocsis. Quizá es en parte culpa del arreglo de este pianista húngaro, pero lo cierto es que me parece que ese Preludio es poco pianístico, y que, desde luego, a Levit se le cae, se le viene abajo: no consigue -a base de un sabio legato que no acierta a desplegar- darle continuidad, que se pierde al escucharlo. El propio Kocsis (Philips, 1981), con un tempo menos moroso (9’35” en vez de 10’50”) lo defiende mucho mejor. 

Al menos tan desafortunado -quizá aún más- me parece el arreglo para piano del Adagio inicial de la Décima Sinfonía de Gustav Mahler realizado por Ronald Stevenson. Aquí no es que “se pierda” el que lo escucha, es que apenas se reencuentra con la página orquestal que conoce. El letargo que le imprime Levit se hace muy cuesta arriba.

El programa termina con el undécimo de Estudios de ejecución trascendental de Liszt, Harmonies du soir, en mi opinión una de las piezas pianísticas más geniales de su autor. Está muy bien tocada -faltaría más- y es quizá lo mejor del disco, pero ocurre algo que no sé explicar, y es como un excesivo distanciamiento, una extraña frialdad. Lo que, desde luego, no me sucede escuchando a Sviatoslav Richter, a Claudio Arrau o a Evgeny Kissin. 

Se trata, por tanto, “Tristan” de una publicación difícil, poco sustanciosa y -perdón, pero es lo que pienso- un tanto pedante. Quienes escuchen el álbum tienen fácil, creo, el tedio.

 

Alejarse de su padre

He escuchado últimamente algunas grabaciones de Alexandre Kantorow (Clermont-Ferrand, 1997) y, la verdad es que, pese a su juventud, se confirma como un pianista de gran proyección. Liszt, Brahms, Tchaikovsky, Balakirev, Saint-Saëns, Rachmaninov, Bartók… Su dominio técnico (o, mejor, su mecanismo) es imponente, deslumbrante, y tiene una cabeza francamente bien amueblada.

Pero… su padre, el violinista Jean-Jacques Kantorow (Cannes, 1945), no es un gran director, y está malogrando varios de los discos de su hijo. Ya sé que es difícil y desagradable decir esto, pero creo que es así: por muy comprensible que sea que su padre quiera dirigir a su hijo, debería dejar paso -en las grabaciones, al menos- a otros directores mejores que él, sobre todo en repertorios en los que no se encuentra cómodo (en Saint-Saëns se desenvuelve mejor que en Liszt, por ejemplo. Además, la Tapiola Sinfonietta, con la que suelen trabajar, es una orquesta de cámara, insuficiente para estos y otros autores).

 

Y Bernd Glemser 

Hay otro pianista del que bien poco sabía y que me ha dado una muy buena impresión en lo que le he escuchado últimamente. Nacido en Dürbheim, Alemania, en 1962, en 1987 obtuvo el tercer premio en el Concurso de Santander, si bien quedó primero en otras importantes competiciones. 

Graba para Naxos y Oehms y todo me ha dado muy buena impresión: Bach (transcripciones de Busoni, Rachmaninov y otros), Haydn (5 Sonatas en modo menor), Mendelssohn (Romanzas sin palabras y otras piezas), Chopin (Baladas, Scherzi), Schumann (Estudios sinfónicos, Fantasía), Tchaikovsky (los Conciertos), Scriabin (Sonatas), Rachmaninov (los Conciertos y la Rapsodia Paganini), Prokofiev (las Sonatas)… Parece que ahora se dedica sobre todo (o exclusivamente) a la enseñanza. Es un pianista sólido y muy sensato, sin excentricidades o exhibicionismos, que parece querer servir fiel y humildemente las músicas que toca. Y suele conseguirlo. La verdad es que hay muchos pianistas sobresalientes, y me temo que, como concertistas, no hay trabajo para todos ellos: una pena, pues nos perdemos a muchos a los que nos gustaría conocer.